No solo Ascot: Beatriz y Eugenia de York sufren las consecuencias de la caída en desgracia del expríncipe Andrés por Epstein y podrían perder todavía más
Aunque Carlos III estaba decidido a proteger a sus sobrinas, a las que considera inocentes de las desmanes paternos, las cosas empiezan a ponerse feas para ellas.
Beatriz y Eugenia de York tienen dignidad de princesas, tratamiento de Altezas Reales, son miembros de la familia real británica y ostentan un lugar en la línea sucesoria. Eso es así por ser hijas de su padre, que fue príncipe, y por ser nietas de una reina.
Cuando Andrés Mountbatten-Windsor fue degradado a casi todos los niveles y perdió su título, los honores que le quedaban y se le expulsó del Royal Lodge, se dejó claro que esto no afectaba a sus hijas. Carlos III no deseaba que sus sobrinas pagaran por los errores de sus padres, de los dos, porque Sarah Ferguson también estuvo implicada con Epstein. Y así se zanjó el asunto.
Sin embargo, su situación ha ido cambiando. Los archivos de Epstein revelaron que las hermanas visitaron al pedófilo en Florida después de que fuera liberado tras su primera condena por prostitución de menores.
También hay dudas sobre sus finanzas. Como señala Daily Mail, Andrés Mountbatten-Windsor y sus amigos de negocios actuaron como asesores de Beatriz y Eugenia. Este mismo medio señala que el príncipe Guillermo habría intentado que sus primas sometieran sus inversiones personales a un control ético, algo que ellas rechazaron.
Así, entre una cosa y otras, y tras la detención del expríncipe Andrés, que pasó 11 horas bajo custodia policial el día de su 66º cumpleaños, se ha tomado una decisión que ha sentado muy mal a las princesas de York: este año no pueden ir a Ascot.
Daily Mail señala que Buckingham Palace no quiere que las hijas de los duques de York, título que no pueden usar, pero que no ha sido eliminado, estén presentes en las legendarias carreras de caballos que tanto gustaban a Isabel II.
En esta cita solía ser habitual ver no solo a los considerados como royals activos, sino también a otros miembros de la familia real que no sirven a la corona británica, pero a los que sí se les permite su presencia en eventos de esta índole. Para Beatriz y Eugenia de York ya no va a ser así.
Porque además el citado medio entiende que este es el primer paso para excluir a las princesas de York de otros actos públicos a los que acudían. Es verdad que ambas tienen sus carreras profesionales y no sirven a la Corona, de hecho este asunto molestó a su padre en su momento, pero ahora el plan es que no sean vistas en público con el resto de la dinastía.
El príncipe Guillermo estaría de acuerdo con esta medida. De hecho él mismo habría indicado a los royals activos que no debían ser fotografiados con las York durante lo que queda de año para evitar que nuevas revelaciones, o una ampliación de lo que ya se sabe, salpique todavía más a la monarquía. De hecho ya en la misa de Sandringham, los Gales se cuidaron de no dejarse fotografiar con sus primas y los esposos de estas, Edo Mapelli Mozzi y Jack Brooksbank.
El asunto de la línea de sucesión
Pero todavía puede haber más, y puede que no sea bueno para las princesas. Si bien su titulo no está en cuestión debido a que gozan de él por la Carta Patente de Jorge V de 1917 al ser hijas de un hijo varón de un monarca, sí puede estar comprometida su posición en la línea de sucesión. Y eso es por su padre.
Cuando en otoño la casa real británica actuó contra el señor Mountbatten-Windsor, se le mantuvo como octavo en la línea sucesoria debido a que Carlos III entendía que el Parlamento tenía cosas más importantes que hacer que expulsar a su hermano, cuyas posibilidades de reinar son remotas.
Porque aquí hay dos opciones: o renuncia él o le apartan no solo el Parlamento de Reino Unido, sino el de todos los países que tienen a Carlos III como su rey. Es decir, que afectaría a 15 países en total.
El proceso es complicado y puede llevar mucho tiempo, pero mientras Carlos III dio luz verde a que se estudie el asunto ante la caída en desgracia definitiva e irreversible de su hermano, el príncipe Guillermo ya pidió hacerlo en otoño de 2025. Su posición contra su tío siempre ha sido más dura frente a la indulgencia de Carlos III y la sobreprotección y apoyo de Isabel II.
Como indica The Times, hay confirmación gubernamental de que se trabaja ya para eliminar a Andrew del octavo puesto que ostenta, lo que no ocurrirá hasta que finalicen las investigaciones policiales, pero nada se ha pensado sobre sus hijas y sus nietos, que van detrás de él.
La princesa Beatriz es la novena, sus hijas Sienna y Athena Mapelli Mozzi ocupan el décimo y decimoprimer puesto, respectivamente. Por su parte, Eugenia de York es la decimosegunda, su hijo August es el decimotercero, y su otro vástago Ernest es el decimocuarto.
The Times añade que expertos constitucionales afirman que cualquier legislación debería excluir explícitamente a Beatriz y Eugenia si eso es lo que se buscaría. Para ello se recuerda la Ley de Abdicación de 1936, en la que Eduardo VIII declaró que renunciaba al trono por sí y por sus descendientes.
Como Andrés ya tiene hijas y nietos en el momento en el que pudiera perder su posición, debería especificarse que su línea también debería ser apartada. Por el momento las princesas de York pueden respirar tranquilas a ese respecto.