Peter Phillips veta en su boda al expríncipe Andrés por motivos obvios, pero no invita a su primo Harry por una razón poco convincente
El hijo de la princesa Ana no ha querido en su enlace con Harriet Sperling ni a Andrés Mountbatten-Windsor, ni a Sarah Ferguson, ni a Harry y Meghan.

La familia real británica tiene siempre marcado en su agenda el segundo sábado de junio al celebrarse en esta fecha Trooping the Colour, el cumpleaños oficial del rey. Esta cita antaño suponía la presencia de un gran número de parientes, pero desde los últimos años de reinado de Isabel II se fue acotando a los que forman parte de la casa real, y así se ha quedado.
Este año 2026, los Windsor tienen además que contar con un gran acontecimiento que tiene lugar el primer fin de semana de junio. Se trata de la boda de Peter Phillips con Harriet Sperling, un enlace que podría haber servido para volver a ver juntos a muchos parientes que no se reúnen con tanta frecuencia. Pero no va a ser así.

Como señala Hello!, citando a un amigo de la pareja que ha hablado con este medio, la boda del hijo de la princesa Ana va a ser una celebración íntima con familiares directos y amigos cercanos en los Cotswolds, Inglaterra, una zona tan exclusiva como especial para los contrayentes.
Parece que el que sea un acontecimiento íntimo pueda deberse a que es la segunda boda para los dos. Así, Peter Phillips, nieto mayor de Isabel II y el duque de Edimburgo, no tendría intención de que su segundo enlace sea parecido al primero, cuando se casó por todo lo alto en Windsor con Autumn Kelly, la madre de sus dos hijas. Aquello fue en 2008 y contó con la presencia de 300 invitados.

Sin embargo, dentro de esa celebración íntima para familiares y amigos cabría esperar que estuvieran los tíos y primos carnales. Pero tampoco. El citado amigo expresó que ni el expríncipe Andrés, ni Sarah Ferguson, figuran en la lista de invitados.
"Probablemente no se consideró apropiado invitarlos. Es el día especial de Peter y Harriet, y es evidente que su presencia distraería la atención de todo el evento". Teniendo en cuenta la caída en desgracia de ambos por los archivos de Epstein, y que encima Andrew estuvo incluso detenido durante 11 horas y sigue bajo investigación, es evidente que los Windsor no quieren saber nada de él, al menos en público.
¿Es realmente porque no tienen contacto?
Más extraño y menos convincente resulta la excusa para no invitar al príncipe Harry, y por tanto tampoco a Meghan Markle. "Peter y Harry hace tiempo que no hablan y han perdido el contacto, así que no le han invitado".
Si bien es posible que desde que los Sussex se mudaron a Estados Unidos en 2020 y con todo el conflicto con la casa real la relación se haya enfriado, resulta extraño que el sobrino de Carlos III no invite a quien ha sido un primo muy querido por él. Además, son familia cercana, por lo que resulta muy rara su ausencia.

Suena por tanto más a excusa para evitar reencuentros incómodos y que así el príncipe Guillermo y Kate Middleton se sientan mejor en esta boda. Si aparecieran los duques de Sussex, con los que la relación no es que sea mala, sino que es inexistente y probablemente nunca van a recuperar lo que tenían antes, ya no sería lo mismo.
A buen seguro, los reyes Carlos y Camilla, aunque más ella que él, estarán también más a gusto sin la presencia de Harry y Meghan. Aunque Carlos III y su hijo Harry se hayan reunido y haya habido un acercamiento, las cosas todavía no están bien entre ellos.

Y de este modo evitan también así al resto de la familia, es decir, a las princesas de York -que también tienen lo suyo-, a los Edimburgo y a Zara Phillips y Mike Tindall -que no tienen problemas con nadie-, tener que posicionarse y vivir momentos incómodos que pueden deslucir la boda.
Así, la iglesia de Todos los Santos de Kemble, Cirencester, acoge el sábado 6 de junio de 2026 una ceremonia privada con la que Peter Phillips y Harriet Sperling se jurarán amor eterno. Después lo celebrarán, también en privado, y sin parientes que causen tensión.
