239 dólares por una chaqueta de Palantir agotada en horas: la empresa que ayuda a Trump a deportar y a Israel en Gaza lanza su línea de moda
Moda y Belleza
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239 dólares por una chaqueta de Palantir agotada en horas: la empresa que ayuda a Trump a deportar y a Israel en Gaza lanza su línea de moda

A los compradores pareció no importarles el hecho de que la compañía apoye, entre otras cuestiones, la campaña de deportaciones de Donald Trump. 

Chaqueta PalantirPalantir

Palantir, una de las empresas tecnológicas más polémicas de Estados Unidos por sus contratos militares y de vigilancia, ha decidido entrar en el mundo de la moda. Y lo ha hecho con éxito. Su nueva chaqueta de trabajo, valorada en 239 dólares, se agotó en apenas unas horas.

La compañía, conocida por colaborar con agencias de inteligencia estadounidenses, apoyar operaciones de deportación impulsadas por Donald Trump y trabajar con Israel en plena guerra de Gaza, lanzó una colección inspirada en la ropa obrera clásica. La prenda estrella fue una chaqueta vaquera con el logo de Palantir bordado en el pecho y fabricada en Montana.

La empresa definió la pieza como “utilidad resistente, estilo duradero”, mientras que Eliano Younes, director de relaciones estratégicas de Palantir, aseguró al New York Times que la colección forma parte de la apuesta de la compañía por la “reindustrialización de Estados Unidos”. “No es una cuestión política”, afirmó. “Se trata de personas que aprecian Palantir y comparten nuestra misión”.

La respuesta del público sorprendió incluso dentro del sector tecnológico. Las 420 unidades disponibles desaparecieron rápidamente, convirtiendo la chaqueta en uno de los lanzamientos más comentados de Silicon Valley en las últimas semanas.

Empresas de inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI también están entrando en ese terreno. Anthropic llegó a organizar cafeterías temporales en Nueva York y Londres junto al boletín Air Mail, mientras OpenAI vende camisetas y ropa con estética retro inspirada en las primeras páginas web de los años noventa.

En paralelo, figuras históricas de Silicon Valley están intentando abandonar la imagen clásica del empresario tecnológico vestido con sudadera y vaqueros. Mark Zuckerberg aparece ahora en desfiles de moda de Prada y Jeff Bezos se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la última Met Gala, donde él y Lauren Sánchez realizaron una donación de 10 millones de dólares.

Detrás de este cambio hay algo más que ropa. Analistas culturales y expertos en moda creen que muchas tecnológicas buscan adquirir lo que llaman “capital cultural”: una manera de parecer más humanas, sofisticadas y cercanas pese a las críticas crecientes sobre vigilancia, automatización o inteligencia artificial.

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La paradoja de Palantir es especialmente llamativa. La empresa, asociada durante años a contratos de defensa, análisis de datos masivos y programas de seguridad nacional, ha conseguido convertir una simple chaqueta de inspiración obrera en un objeto de deseo dentro del ecosistema tecnológico y cultural estadounidense. Y todo mientras el debate sobre el poder político y económico de Silicon Valley sigue creciendo.

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