Daniel Chong, diseñador en Lavapiés: "Hay que llevar la moda al barrio, no al revés. En Madrid no solo hay Primark y Zara"
Sus cada vez más populares mochilas traspasan fronteras.

En la moda cabe (casi) todo. Bien lo sabe el diseñador Daniel Chong. Nacido en Ecuador, formado en Argentina y afincado en España, este hombre de mundo conoce los entresijos del mundo fashion en sus múltiples vertientes. No en vano, desde su 'oficina' en Madrid ofrece sus mochilas, que llevan su nombre, a alrededor de 200 puntos de venta en todo el planeta.
Su oficina es un taller, situado en el madrileño barrio de Lavapiés. Allí, Daniel Chong trabaja con otras 11 personas y sirve sus muy particulares mochilas de tela, multicolores.
Ahora le va bien, muy bien, pero no siempre fue así. En una entrevista en El País recuerda los difíciles orígenes familiares, especialmente de su madre, emigrante que llegó a Pamplona. En la ciudad navarra regentó un taller de arreglos de ropa, algo que fue 'contagiando' a su hijo.
Mientras Daniel Chong estudiaba Comunicación en Argentina, también iba haciendo sus pinitos en el sector, creando bolsos a partir de retales y con una máquina de coser que él mismo denomina "casi de juguete". Aquello no daba para mucho más que para sus gastos, pero le sirvió de paso previo a su gran 'salto'. No solo el del charco para venir a España, sino uno vital y laboral.
Ya en la capital navarra, Daniel comenzó a 'profesionalizar' su método y trabajó tiempo moviénose "por las tiendas de Pamplona colocando las mochilas, empezaron a agotarse y vi un filón".
No tardó en mudarse a Madrid; aquí se vino poco después su madre y los trabajos se multiplicaron. "Antes las mochilas eran únicas, y salían más caras. Ahora puedo hacer decenas del mismo modelo", reconoce a El País.
Su fama se expandió; su obra, también. Y su equipo, aún más. Pero trata de no perder el norte, aún a sabiendas de los altos costes del producto.
Daniel señala una diferencia con otros diseñadores nacionales; que él optó en cuanto pudo por invertir en tiendas propias. Ya son cinco las que tiene, cuatro en Madrid y una en Barcelona, luego de tener que cerrar la de Miami por la dificultad que implican los aranceles y la subida de los alquileres.
Sobre su inversión, admite saber "que es un esfuerzo enorme y supone muchísimos gastos, pero es la forma de que un producto como el mío se venda", ya que tiene clara una idea, "que mi producto tiene que estar a pie de calle, sobre todo por el turismo".
"Quiero que la gente vea que en Madrid no solo hay Primark y Zara. Hay tiendas multimarca de diseño emergente, hay otras cosas... Vivo bastante del turismo, de esa cultura de 'esto lo descubrí en Madrid', aunque a la gente al principio le costó entender que yo no soy chino. Igual le tenía que haber puesto a la marca 'Lolita' o algo así", bromea en la entrevista.
Fuera de bromas, su negocio vuela. Y más allá de sus tiendas físicas en Madrid y Barcelona, Daniel cuenta con puntos de venta físicos en espacios multimarcas de Francia, Inglaterra o Chile, a las que sumar una nueva en México, algo que sigue sorprendiéndole. "Yo pensaba que no, porque mis mochilas cuestan entre 90 y 150 euros, que es un precio alto para allí, pero claro, hay mucha gente con dinero ahora viviendo en el país", admite.
