Sydney, estadounidense afincada en España: "En EEUU solo se prohíben 11 ingredientes en cosméticos; en la UE son más de 1.300 y la piel lo nota"
"En Estados Unidos ya no confío en los médicos".
Cuando Sydney se mudó de Estados Unidos a España hace unos años, esperaba notar diferencias en el estilo de vida o en la alimentación. Lo que no imaginaba era que también percibiría un cambio claro en algo tan cotidiano como los productos de cuidado de la piel.
“Es muy fuerte pensarlo, pero después de vivir aquí ya no confío tanto en el sistema de productos médicos o cosméticos de Estados Unidos”, explica. La estadounidense asegura que uno de los aspectos que más le sorprendió fue la diferencia en la regulación de los ingredientes utilizados en cosmética entre ambos lugares.
Según comenta, en Estados Unidos solo se prohíben 11 ingredientes en cosméticos, mientras que en la Unión Europea la lista de sustancias prohibidas supera las 1.300. Esta diferencia normativa, afirma, se refleja incluso en productos muy asequibles.
Productos baratos, pero con estándares más estrictos
Desde hace dos años, Sydney utiliza habitualmente productos de cuidado facial de la cadena española Mercadona. Lo que comenzó como una prueba terminó convirtiéndose en parte de su rutina diaria. “Mi piel nunca había reaccionado tan bien a productos tan baratos”, asegura. Para ella, la clave está en la regulación europea.
“En Estados Unidos, cuando compras algo muy barato, sabes que probablemente está hecho con ingredientes de baja calidad o con químicos que a largo plazo pueden ser perjudiciales”, explica. En cambio, añade, los cosméticos fabricados dentro de la Unión Europea deben cumplir normas más estrictas antes de salir al mercado.
En Estados Unidos, la mayoría de productos cosméticos son considerados generalmente seguros, pero no requieren una aprobación previa obligatoria antes de su comercialización, lo que deja en gran medida la responsabilidad en manos de los fabricantes.
Un estilo de vida buena para la salud
Sin embargo, Sydney asegura que la diferencia entre ambos países no se limita únicamente a los cosméticos. También percibe un enfoque distinto hacia el bienestar y la salud en la vida cotidiana.
“Cuidar la salud aquí está integrado en el día a día”, afirma. Algo tan simple como caminar forma parte de la rutina diaria en muchas ciudades españolas. “Incluso si vives en una ciudad, acabas caminando y subiendo escaleras en algún momento del día”.
La cultura también incluye hábitos que fomentan una vida más activa. Desde la pausa del mediodía hasta las actividades organizadas para personas mayores, la estadounidense destaca cómo el bienestar forma parte del tejido social. “Hay muchas maneras de envejecer de forma activa aquí”, explica.
Para Sydney, lo más sorprendente es que muchas de estas prácticas no se perciben como hábitos especiales, sino como parte natural de la vida diaria. “Me encanta que llevar una vida saludable sea tan fácil, porque realmente está integrado en la cultura”, señala.