Ana Luzón, experta en nutrición: "Ni se te ocurra tirar el agua de ayer: la verdad sobre la regla de las 12 horas y el error que sí te enferma"
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Ana Luzón, experta en nutrición: "Ni se te ocurra tirar el agua de ayer: la verdad sobre la regla de las 12 horas y el error que sí te enferma" 

Esta especialista explica cuándo, por qué, cómo y para qué debemos guardar este elemento tan preciado que hayamos guardado del día anterior.

Un gesto habitual: dejar un vaso de agua en la mesilla para beber nada más despertar.Getty Images

Seguro que has leído la advertencia en redes sociales: "Si dejas un vaso de agua en la mesilla más de 12 horas, se convierte en agua vieja (stale water), acumula bacterias y no deberías beberla". Es algo, como dice la técnica superior en Nutrición y DIetétcia Ana Luzón, "suena terrorífico, casi como si el agua se transformara en un moco biológico al dar las doce campanadas". Pero, ¿qué hay de cierto en esto?

Pues resulta que si eres de los que tiran el agua del vaso cada mañana por miedo a una infección, luzón tiene una noticia para ti: "Estás tirando agua perfectamente potable, pero probablemente estás ignorando un peligro mucho más real". Esta experta dice, sobre el mito de las 12 horas, que hay que ir al grano desde el principio: "No, el agua no caduca", afirma.  "A diferencia de la leche o un zumo, el agua no tiene nutrientes (azúcares o proteínas) que las bacterias puedan descomponer para "pudrirla" en una noche", explica esta experta.

Y es que, en realidad, "lo que en realidad ocurre en esas 12 horas es pura química, no biología: "El sabor cambia: el agua absorbe dióxido de carbono del aire. Esto baja un poco su pH y la vuelve ligeramente más ácida. Por eso sabe rancia o metálica al despertar, pero no es tóxica", afirma esta técnica en dietética. "El cloro se escapa, es decir, el cloro que las autoridades sanitarias añaden al grifo en España es un gas. Con las horas (y más con el calor), se evapora. El agua pierde su 'escudo' protector, pero si el vaso estaba limpio, no hay bacterias que combatir", añade Luzón.

Por lo tanto, el veredicto es que "beber el agua de ayer de un vaso limpio no te va a mandar al hospital": "Es, simplemente, agua con mal sabor", insiste la experta. Porque el verdadero error sanitario está en tu propia boca"; añade. "Si buscas un culpable sanitario, no mires al reloj, mírate al espejo. El peligro no es el tiempo que el agua pasa en el vaso, sino cómo interactuamos con ella. El error que cometemos casi todos es beber directamente del vaso o botella y dejarlo ahí. Al poner los labios en el borde, transfieres miles de bacterias y restos de piel de tu boca al agua", resalta esta especialista.

"Sin el cloro (que se ha evaporado), a temperatura ambiente (el clima español no ayuda), con las bacterias de tu saliva. Ahí sí tienes un 'caldo de cultivo'. Así que, en 12 o 24 horas, esas bacterias pueden multiplicarse lo suficiente como para causarte un problema estomacal si tu sistema inmune está bajo. El problema no es el agua 'vieja', es tu saliva estancada", añade esta experta.

Por lo tanto hay un hábito que "es una bomba de relojería", prosigue: "Si quieres un titular real para tu salud, es este: Deja de rellenar botellas de plástico de un solo uso. Este es el error sanitario que la gente nunca asocia con ponerse enferma. Las botellas de plástico blando desarrollan microfisuras con el uso. En esas grietas se instala el biofilm: una capa pegajosa de bacterias que resiste los enjuagues rápidos bajo el grifo. Estás bebiendo en un recipiente que, tras unos días de uso, tiene más microorganismos que el pomo de una puerta de un centro comercial", revela Luzón.

En cuanto al tema de si es es especial el agua en España, esta experta también se pronuncia: "En España, gozamos de un agua de grifo extremadamente segura (regulada por un real decreto de 2023), con niveles de cloración que garantizan la potabilidad hasta el último metro de tubería. Sin embargo, nuestra geografía manda, es decir,  por ejemplo, en la costa (Alicante, Barcelona, Baleares), el agua es muy "dura" (muchos minerales). Al evaporarse un poco de agua tras 12 horas, los minerales se concentran y el sabor es mucho peor que en Madrid o Bilbao". Además, añade, Ana Luzón: "El sol y las altas temperaturas de nuestro país aceleran la evaporación del cloro. Por eso, en España, la recomendación de usar botellas con tapón o termos es mucho más relevante que en países fríos".

En resumen, si miras por tu salud, ¿qué pasa si te poner un aso abierto en la mesilla? "No te va a matar, pero mejor tápalo para evitar el polvo y que sepa mejor", responde la experta. ¿Pasa algo malo con las botellas de plástico rellenadas mil veces? "Ni se te ocurra hacerlo. Pásate al cristal o al acero inoxidable", asevera Luzón. Y, para concluir, ¿puedes dehar agua del coche al sol? "Esa tiene que ir directa a las plantas, pero nunca a tu boca", concluye.

*Ana Luzón es técnica en nutrición y defensora de una alimentación realista, alejada de dogmas y dietas restrictivas. Su enfoque se centra en ayudar a las personas a reconectar con sus señales de hambre y saciedad, integrando la salud física con el bienestar emocional y el contexto de la vida actual. Más información en www.analuzonsalud.es y en Instagram @analuzonsalud.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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