Ana Luzón, técnica en nutrición, advierte del error que supone el comer frutos sin lavarlos antes
Esta experta explica que, al humedecerlos, la semilla cree que va a germinar y empieza a descomponer ácido fítico, que afecta a la digestión, y libera nutrientes.
Si eres de los que no lavan los frutos secos antes de comértelos, toma nota de lo que sucede a tu organismo, los nutrientes que te estás perdiendo y de cuál es la forma más sana de tomarlos. Lo cuenta la técnica superior en Nutrición y Dietética, Ana Luzón, que comieza por explicar que "los frutos secos contienen antinutrientes (principalmente ácido fítico y lectinas)". "Estos compuestos son la defensa natural de la semilla para no ser digerida antes de tiempo. El ácido fítico no es una toxina persistente que se quede en tus órganos; simplemente es un "ladrón" que actúa en el momento de la digestión", añade esta experta.
¿Qué consecuencias tiene esto? "Si tu dieta es variada, no pasa nada", responde Luzón. Ahora bien, si tu dieta es muy pobre, el ácido fítico puede haber dificultado ligeramente la absorción de algunos minerales (hierro, calcio, zinc) durante la comida, pero es algo totalmente reversible desde el momento en que cambias el hábito".
Otra duda común es si tiene sentido remojarlos cuando vienen pelados y al vacío. La respuesta es que afirmativa: "Sí, pero por una razón distinta a la higiene. Aunque vengan 'limpios' de polvo, el remojo (llamado 'activación') sirve para engañar a la semilla. Al humedecerse, la semilla cree que va a germinar y empieza a descomponer ese ácido fítico para liberar sus nutrientes", añade la técnica en dietética. Ahora bien, hace una advertencia: "Si los compras tostados o fritos, ya han pasado por un proceso de calor que neutraliza gran parte de estos compuestos. El remojo solo tiene sentido en frutos secos crudos".
Lo que ocurre es que los frutos secos sin preparar pueden comportarse como "un cofre cerrado", dice Luzón: "Son muy nutritivos, pero el ácido fítico guarda la llave, impidiendo que tu cuerpo absorba sus minerales y dificultando la digestión. Personas con tendencia a cálculos renales: Los frutos secos (especialmente las almendras) son ricos en oxalatos. El remojo ayuda a reducir su presencia, lo cual es vital para no saturar el riñón".
Sobre las personas que deben tener especial cuidado al consumir estos alimentos, Luzón destaca las que tengan "anemia o déficit de minerales: si te falta hierro o zinc, no te conviene comer antinutrientes que 'bloqueen' su absorción". Y también los que padecen problemas digestivos: "Muchas personas creen que los frutos secos les sientan mal (gases, pesadez) por una intolerancia, cuando en realidad es su sistema digestivo peleando contra las lectinas y el ácido fítico crudo".
En cuanto a cómo debemos lavarlos, Ana Luzón resalta dos aspectos a tener en cuenta, el tiempo y la temperatura. "No es un lavado rápido bajo el grifo, es un remojo; la mejor emperatura es con agua del tiempo (o tibia para acelerar el proceso)". Y pone varios ejemplos: "Las almendras, qeu tienen mucha piel, las podemos dejar entre 8 y 10 horas; las nueces entre 4 y 6, y los anacarlos, entre 2 y 4 horas porque son más blandos.
Y, finalmente, añade esta experta que el paso final crítico consiste en que "debemos tirar ese agua de remojo (ahí están los antinutrientes) y enjuagarlos bien". "Si los quieres crujientes de nuevo, tendrías que secarlos al horno a baja temperatura" es su último consejo.
*Ana Luzón es técnica en nutrición y defensora de una alimentación realista, alejada de dogmas y dietas restrictivas. Su enfoque se centra en ayudar a las personas a reconectar con sus señales de hambre y saciedad, integrando la salud física con el bienestar emocional y el contexto de la vida actual. Más información en www.analuzonsalud.es y en Instagram @analuzonsalud.