Blanca García-Orea, experta en salud digestiva, sobre el reflejo del omeprazol: "Cuando el estómago está poco ácido, realmente es cuando más acidez tienes, es al revés"
Además explica que la inflamación e hinchazón no son lo mismo.

La sensación de hinchazón después de las comidas o el ardor de estómago suelen llevar a muchas personas a recurrir de forma casi automática al omeprazol. Sin embargo, la experta en salud digestiva Blanca García-Orea advierte de que esa respuesta no siempre aborda el origen del problema e, incluso, en algunos casos puede resultar contraproducente.
Durante su participación en el el podcast de Soycomocomo dedicado a la salud digestiva, García-Orea explica que uno de los errores más frecuentes es confundir conceptos como inflamación e hinchazón. Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, asegura que responden a procesos completamente distintos.
Inflamación e hinchazón no son lo mismo
Según la especialista, la inflamación es una respuesta del sistema inmunitario ante una lesión, una infección o cualquier daño en los tejidos. Puede ser aguda, como ocurre tras un golpe o un esguince, o convertirse en una inflamación crónica de bajo grado, que permanece durante meses o incluso años y se relaciona con el desarrollo de diversas enfermedades.

La hinchazón, en cambio, suele tener un origen digestivo y no implica necesariamente que exista inflamación. De hecho, una persona puede sentirse muy hinchada tras determinadas comidas sin presentar un proceso inflamatorio.
García-Orea pone como ejemplo alimentos como la cebolla, el ajo, las legumbres o las crucíferas, como la coliflor. Explica que contienen hidratos de carbono fermentables que pueden provocar gases y distensión abdominal en personas con algún trastorno digestivo, aunque eso no significa que sean alimentos perjudiciales. Al contrario, recuerda que se trata de productos con propiedades saludables y potencial antiinflamatorio.
"Cuando el estómago está poco ácido, realmente es cuando más acidez tienes"
Uno de los mensajes que más llama la atención de García-Orea es el relacionado con la acidez estomacal. La especialista sostiene que muchas personas creen que el ardor siempre se debe a un exceso de ácido y recurren directamente al omeprazol, cuando en algunos casos sucede justo lo contrario.
"Cuando el estómago está poco ácido, realmente es cuando más acidez tienes, es al revés", afirma. La explicación, según detalla, está en el funcionamiento del cardias, la válvula que comunica el esófago con el estómago.
Cuando existe una acidez adecuada, esta estructura permanece cerrada e impide que el contenido del estómago ascienda. Sin embargo, si hay una baja producción de ácido —un trastorno conocido como hipoclorhidria— el cardias puede quedar parcialmente abierto y favorecer el reflujo hacia el esófago, una zona que no está preparada para soportar el contacto con el ácido gástrico.

La falta de ácido también puede afectar a la nutrición
Además del reflujo o la sensación de plenitud tras las comidas, la hipoclorhidria puede tener otras consecuencias, según explica la experta. Entre ellas destaca una peor digestión de las proteínas, ya que estas necesitan un nivel adecuado de ácido para descomponerse correctamente.
Como consecuencia, algunas personas pueden presentar dificultades para absorber determinados nutrientes, notar mayor cansancio, caída del cabello, uñas más frágiles o problemas para desarrollar masa muscular pese a realizar ejercicio físico de forma habitual.
Por ello, García-Orea insiste en que no todas las molestias digestivas responden a la misma causa y considera importante estudiar el origen de los síntomas antes de recurrir de forma sistemática a tratamientos destinados a reducir la acidez del estómago.
