Blanca García-Orea Haro, nutricionista: "Comer continuamente hace que las digestiones sean más pesadas"
Lo importante es que las comidas principales sean equilibradas.

Muchas personas creen que comer pequeñas cantidades de forma constante durante todo el día ayuda a la digestión. Sin embargo, la nutricionista Blanca García-Orea Haro asegura que, desde el punto de vista fisiológico, dejar tiempo entre las comidas puede favorecer el funcionamiento normal del aparato digestivo.
"Comer constantemente nos hace tener las digestiones más pesadas", afirma la especialista en el podcast Endor, quien explica que el intestino dispone de un mecanismo natural encargado de limpiar los restos de la digestión anterior.
Ese mecanismo recibe el nombre de complejo motor migratorio, un proceso que compara con un auténtico "camión de basura" que recorre el intestino retirando los residuos que quedan tras la digestión.

Ayuda a reducir la hinchazón y los gases
Según explica García-Orea Haro, este movimiento intestinal contribuye a que la digestión sea más eficiente y puede ayudar a disminuir molestias frecuentes como la sensación de pesadez, la hinchazón abdominal o la acumulación de gases.
"Va retirando los restos de la digestión anterior y al final esto nos ayuda a tener mejor digestión, menos hinchazón y menos gases", señala. El problema, añade, es que este sistema necesita un periodo sin ingesta para activarse correctamente.
La clave no es contar horas
La nutricionista explica que el complejo motor migratorio suele ponerse en marcha cuando transcurren aproximadamente entre tres y cuatro horas sin comer. Si durante ese intervalo se está picando constantemente, el organismo vuelve a iniciar el proceso digestivo y este mecanismo de limpieza puede no activarse. Por ello, considera, de forma orientativa, que el tiempo entre una comida y la siguiente podría situarse en las 4 horas.

Para la especialista, no se trata de una regla rígida ni de estar pendiente del reloj, sino que lo importante es que las comidas principales sean equilibradas y tengan suficiente capacidad de saciedad, especialmente gracias a un adecuado aporte de proteínas.
Escuchar las señales del cuerpo
"Si yo hago un buen desayuno con la suficiente cantidad de proteínas, no voy a tener que contar las horas porque se va a dar de forma fisiológica; simplemente no voy a tener hambre", explica. En su opinión, la ausencia de hambre durante varias horas puede ser una señal de que la composición de esa comida ha sido adecuada.
La nutricionista concluye que el objetivo no debe ser imponer horarios estrictos, sino favorecer una alimentación que permita al organismo completar sus procesos digestivos de manera natural. De esta forma, el propio cuerpo marcará el momento adecuado para volver a comer.
