Boticaria García, farmacéutica y nutricionista, sobre las frutas y alimentos que nunca llevar a la playa: "Cualquier comida no sirve"
"Las bacterias no están de vacaciones".
SI algo representa a los españoles en verano es ir a pasar el día en la playa con la sombrilla, las sillas, la mesa plegable y la nevera repleta de comida y bebida para toda la familia. Filete empanado, tortilla de patatas, una ensalada y algo de picoteo como aceitunas y boquerones puede que sea el menú por excelencia de este tipo de planes.
Sin embargo, no todos los alimentos soportan igual las altas temperaturas ni son seguros cuando permanecen varias horas fuera del frigorífico de casa. La farmacéutica y nutricionista Boticaria García ha advertido de que "cualquier comida no sirve" y ha recordado que el calor favorece la proliferación de bacterias capaces de provocar intoxicaciones alimentarias.
Durante su intervención en Zapeando, la experta insistió en la importancia de elegir bien qué alimentos llevar a la playa y mantener siempre la cadena de frío cuando sea necesario. "Las bacterias no están de vacaciones", resumió al hablar de uno de los errores más frecuentes del verano.
Los alimentos de mayor riesgo
Uno de los primeros alimentos que desaconsejó fue la tortilla de patatas poco cuajada. Al contener huevo insuficientemente cocinado, aumenta el riesgo de contaminación si permanece durante horas a temperaturas elevadas.
Algo similar ocurre con la ensaladilla rusa, un clásico de los pícnics veraniegos. Su elaboración con mayonesa y otros ingredientes muy perecederos hace que necesite una refrigeración constante para mantenerse en condiciones seguras.
Cuidado con los lácteos, el hummus y la fruta
Boticaria García también recomendó evitar llevar a la playa productos lácteos como yogures, quesos frescos o postres refrigerados si no se dispone de una nevera portátil que garantice una temperatura adecuada durante toda la jornada.
El hummus es otro de los alimentos que conviene dejar en casa. Aunque su ingrediente principal son los garbanzos, contiene tahini y otros componentes que requieren refrigeración una vez preparado o abierto para evitar el crecimiento de microorganismos.
Aunque la fruta suele considerarse una de las opciones más saludables para combatir el calor, la especialista recordó que la fruta cortada debe mantenerse siempre bien conservada. Al retirar la piel, desaparece su protección natural y aumenta el riesgo de contaminación y proliferación bacteriana, especialmente cuando permanece varias horas expuestas a las altas temperaturas.
Por eso, si se quiere disfrutar de fruta en la playa, la mejor opción es transportarla entera y cortarla justo antes de consumirla o mantenerla siempre en frío.
Pescado, marisco y comidas cocinadas
El pescado, el marisco y cualquier comida cocinada también requieren una atención especial durante el verano. Son alimentos especialmente sensibles al calor y pueden deteriorarse rápidamente si no se conservan a una temperatura segura desde su preparación hasta el momento de consumirlos.
Los expertos en seguridad alimentaria recuerdan que las bacterias proliferan con mayor facilidad en la denominada "zona de peligro", situada aproximadamente entre los 5 y los 60 grados, una franja de temperatura que se alcanza fácilmente durante una jornada de playa.
La nevera portátil ayuda, pero no hace milagros
Para reducir riesgos, Boticaria García recordó la importancia de utilizar una nevera portátil con acumuladores de frío, aunque advirtió de que tampoco garantiza una conservación indefinida. Abrirla con frecuencia o dejarla expuesta al sol hace que la temperatura interior aumente progresivamente, por lo que conviene consumir primero los alimentos más delicados y mantener la comida protegida hasta el momento de comer.
Elegir el menú para la playa es tan importante como protegerse del sol o mantenerse hidratado. Los especialistas aconsejan utilizar recipientes adecuados, evitar que los alimentos permanezcan al sol y optar por productos menos perecederos cuando se vaya a pasar muchas horas fuera de casa.