David Callejo, médico: "Cambia siempre el cepillo de dientes tras una gastroenteritis"
Este experto explica el porqué de esta recomendación y da una serie de pautas para evitar el contagio en las familias.
“Tu cepillo de dientes te está haciendo enfermar”. Es la alerta que ha lanzado el médico David Callejo Crespo en su canal de Instagram (@davidcallejo10). Este facultativo explica una situación común: “Estás acatarrado y, cuando ya estás mejorando, vuelves a caer y al final todos acabáis cayendo, aunque apenas paséis tiempo juntos”. Y una de las razones clave de que esto ocurra, según dice Callejo, "puede estar en tu cepillo de dientes”.
El motivo, según el médico, es que tras una infección el cepillo se convierte en un lugar perfecto para que se queden microorganismos. “Tras un catarro, diarrea o cualquier infección de la boca o las vías respiratorias, tu cepillo de dientes se vuelve un hotel de lujo para los microorganismos”, asegura.
Y, además, añade este especialista que hay dos consecuencias que va a tener el seguir usándolo como si nada: “Uno, que recaigas de la infección o te cueste más recuperarte” y “dos, que tu cepillo o tú mismo os volváis un reservorio de la enfermedad, pudiendo contagiar a más gente”, afirma Callejo.
El médico comenta en el vídeo publicada dos consejos muy prácticos a este respecto. El primero tiene que ver con cómo se guardan los cepillos en casa: “No guardes todos los cepillos de dientes de la familia en un mismo vaso”, porque “eso aumenta el riesgo de contaminación y contagio”.
Su segundo consejo es que “cambies siempre el cepillo después de una gastroenteritis, una infección en tu boca o una infección respiratoria”. Para rematar, afirma que “seguir usando el mismo cepillo de dientes después de una infección es básicamente como ducharte y ponerte la misma ropa interior sucia”.
La cuestión es que, en condiciones normales, los sanitarios suelen recomendar que cambiemos de cepillo de dientes cada tres meses, incluso aunque parezca que aún está en buen estado. Con el uso diario, las cerdas se deforman, pierden eficacia para eliminar la placa y acumulan bacterias. Ese plazo debe acortarse si el cepillo muestra desgaste antes de tiempo, o, como dice David Callejo, tras haber pasado una gastroenteritis, un catarro fuerte o cualquier infección bucal o respiratoria.
Una pregunta que se hace mucha gente es también si hay algún tipo de cepillo que sea más adecuado. Y la respuesta general es que lo mejor es un cepillo de cerdas suaves o medias, porque que limpian de forma eficaz sin agresividad que dañar el esmalte ni las encías. Porque los cepillos que tienen las cerdas duras pueden provocar retracción gingival y sensibilidad a largo plazo. Y, en cuanto a si es mejor el manual o el eléctrico, ambos valen si los usamos correctamente. Es cierto que los eléctricos facilitan una limpieza más homogénea y ayudan a mantener el tiempo y la presión adecuados, pero también va a depender de cada caso, ya que si la persona tiene puestas carillas, por ejemplo, en algunos dientes, sería más aconsejable el uso de uno manual para preservarlas mejor.