David del Rosario, neurocientífico, sobre las emociones negativas: "Lo malo no es la emoción de miedo o de ira, sino no estar dispuesto a sentirla"
El especialista alerta sobre los peligros de la 'positividad tóxica'.

"Prohibido quejarse, atraes lo que piensas" o "¡Tienes que ser fuerte, sonríe siempre!". Seguro que has escuchado (o leído impreso en tazas y libretas) estas frases mil veces. Y no es casualidad: en nuestra sociedad actual, experimentar sentimientos negativos está cada vez peor visto. Desde que somos pequeños nos inculcan que debemos mantener una actitud intachablemente positiva frente a cualquier bache que nos ponga la vida.
A esta corriente se la conoce como positividad tóxica. Se trata de una cultura que nos exige estar perpetuamente felices, obligándonos a barrer debajo de la alfombra emociones que son totalmente legítimas. Esta filosofía asume erróneamente que tenemos un control absoluto sobre nuestros pensamientos y que debemos erradicar la tristeza o la frustración a toda costa, considerándolas un estorbo para alcanzar el éxito.
Sin embargo, desde el punto de vista médico, esta forma de vivir es completamente contraproducente. El neurocientífico español David del Rosario ha querido profundizar sobre este fenómeno durante una reveladora entrevista en el canal de YouTube de la presentadora Anne Igartiburu, un espacio dedicado al autoconocimiento y el bienestar emocional.
Esclavos de la percepción externa
El especialista manifiesta sin titubeos que el verdadero problema de salud mental no radica en la emoción en sí, sino en la represión de la misma. “Lo malo no es la emoción de miedo o de ira, sino no estar dispuesto a sentirla”, sostiene.
Del Rosario explica que tendemos a no darnos permiso para experimentar estos sentimientos "feos" porque le damos demasiada importancia a la imagen que proyectamos. “Somos adictos de algún modo a lo externo, a la percepción”, apunta.
En este sentido, el experto recuerda que es fundamental tener presente que la vida va mucho más allá de la percepción y el escaparate social. “La percepción gobierna todas nuestras decisiones sin darnos cuenta de que nuestro mundo no solo está hecho de percepciones, sino también de pensamientos, sensaciones y emociones”, complementa.
El cerebro y el corazón sí se entienden
Para salir de esta trampa y de este pensamiento limitante, Del Rosario propone derribar un mito histórico: la falsa idea de que el corazón (las emociones) y el cerebro (la razón) son enemigos incompatibles.
Lejos de ser sistemas opuestos, el neurocientífico explica que ambos órganos forman parte del mismo equipo y se complementan de manera fascinante. Solo siendo conscientes de esta alianza podremos alcanzar un verdadero estado de "coherencia
“El corazón, en cierto modo, nos marca ese destino y el cerebro, a través de la razón, puede tomar buenas decisiones en el camino. Muchas veces el problema no está en nuestra vida, sino en la forma que tenemos de vivirla”, concluye, invitándonos a abrazar todas nuestras emociones, incluso las que no quedan bien en la foto.
