Gerardo Ochoa, especialista en medicina cardiovascular: "Es posible revertir la diabetes tipo 2 y yo soy un caso de reversión"
"Me considero una persona saludable que fue diagnosticada de diabetes".

La diabetes tipo 2 suele considerarse una enfermedad crónica que acompaña al paciente durante toda la vida. Sin embargo, según defienden algunos especialistas, en determinados casos, es posible revertirla mediante cambios profundos en el estilo de vida.
Uno de ellos es el médico cardiovascular Gerardo Ochoa, quien asegura hablar desde la experiencia personal: "Es posible revertir la diabetes tipo 2 y yo soy un caso de reversión". Ochoa afirma haber ayudado a más de 15.000 personas a mejorar su salud metabólica y sostiene que la reversión de la enfermedad "es un hecho". "No me gusta decir que estoy en reversión. Me considero una persona saludable que fue diagnosticada de diabetes", explica.
Un diagnóstico que cambió su vida
Su historia comenzó mientras desarrollaba su carrera dentro del sistema médico tradicional. Especializado en cirugía cardiovascular, pasaba largas jornadas de trabajo, dormía poco, sufría altos niveles de estrés y mantenía hábitos poco saludables. "Me sentía inflamado, sin energía. Un día en el quirófano pedí que me midieran la glucosa y apareció por encima de 200 en ayunas. Luego comprobé que también tenía la tensión arterial elevada", recuerda.

Tras acudir a un colega para confirmar el diagnóstico, comenzó a tomar metformina y medicación para controlar la presión arterial. Fue entonces cuando, según relata, empezó a experimentar en primera persona las dificultades que afrontan muchos pacientes. "No es lo mismo prescribir un medicamento que tomarlo. Entiendes el impacto psicológico del diagnóstico, los efectos secundarios y la frustración de escuchar simplemente 'dieta y ejercicio' sin saber realmente cómo aplicarlo", señala.
De médico de la enfermedad a médico de la salud
La experiencia le llevó a replantearse su manera de entender la medicina. Con la ayuda de su esposa, comenzó a profundizar en disciplinas como la nutrición, el ejercicio físico, la medicina funcional y la importancia del sueño. "En la facultad me enseñaron anatomía y fisiología, pero nunca nutrición de una forma práctica. Sabía dónde estaba cada músculo, pero no cómo utilizar el ejercicio para mejorar la salud metabólica de una persona", afirma.
A medida que incorporaba nuevos hábitos, Ochoa asegura que empezó a perder peso, mejorar sus marcadores metabólicos y reducir progresivamente la necesidad de medicación. "Mi propio médico se sorprendió cuando vio los resultados. Me preguntó si había aumentado la dosis de metformina y le respondí que ya no la estaba tomando", explica.

Perder peso
Para el especialista, el verdadero desafío no es únicamente mejorar los niveles de glucosa o adelgazar, sino mantener esos cambios a largo plazo. "Bajar de peso es una parte del proceso. Lo difícil es sostener los resultados en un entorno que constantemente favorece justo lo contrario", asegura.
Según explica, muchas personas se enfrentan además a la presión social de familiares, amigos e incluso profesionales sanitarios que cuestionan los cambios de estilo de vida. "A veces la gente te dice que te ves enfermo porque has perdido peso, cuando en realidad te sientes mejor que nunca", comenta.
La importancia de los hábitos
Ochoa considera que gran parte del problema radica en una visión excesivamente centrada en el tratamiento farmacológico. "Muchas personas creen que tomar una pastilla significa estar sanas, aunque sigan teniendo hipertensión, obesidad o alteraciones metabólicas", afirma.

Por ello, insiste en la necesidad de abordar factores como la alimentación, la actividad física, el descanso y la gestión del estrés. "Pasé de ser un médico de la enfermedad a un médico de la salud. Son dos enfoques completamente distintos", concluye.
