José Abellán, cardiólogo: "Si te levantas habiendo descansado peor al dormir con el aire acondicionado puesto el culpable no es el ruido ni la luz, sino el aire frío"
"Tu biología no entiende que un chorro fijo te esté golpeando en el mismo lugar durante horas"
Para muchas personas, cada noche de verano es un reto para poder conciliar el sueño debido a las altas temperaturas. Algunos intentan dormir con las ventanas abiertas, pero hay noches en las que no se mueve ni una hoja y el termómetro no baja, por lo que no queda más remedio que encender el ventilador o el aire acondicionado.
Sin embargo, según explica el cardiólogo José Abellán, la clave no está tanto en elegir uno u otro sistema, sino en cómo se utilizan. A través de su cuenta de YouTube @doctorabellan el especialista ha analizado los efectos que ambos aparatos pueden tener sobre la salud durante las noches más calurosas.
y ha lanzado una advertencia clara: "Si has notado que con el aire acondicionado te levantas habiendo descansado peor o te despiertas durante la noche, quizá el culpable no sea el ruido ni la luz, sino ese aire frío continuo sobre tu piel".
El problema común de la deshidratación
Aunque muchas personas consideran que el ventilador es una alternativa más saludable al aire acondicionado, Abellán señala que ambos comparten un inconveniente importante y es que favorecen la deshidratación. Durante la noche, el flujo constante de aire acelera la evaporación de la humedad corporal, resecando las mucosas de la nariz y la garganta, además de los ojos y la piel.
Además, en estos meses de calor, el organismo ya pierde una cantidad importante de líquidos a través del sudor. La sequedad de las vías respiratorias también puede dificultar el trabajo de los mecanismos naturales de defensa frente a microorganismos, aumentando la susceptibilidad a infecciones respiratorias y a los conocidos catarros veraniegos.
En este sentido, Abellán recuerda que un estudio realizado por la organización científica Cochrane concluyó que el uso de ventiladores y aire acondicionado durante episodios de altas temperaturas requiere una mayor ingesta de agua para compensar la pérdida de líquidos asociada a estos sistemas de refrigeración.
Contracturas y dolores musculares al despertar
Otro de los efectos más frecuentes está relacionado con las molestias musculares. Dormir durante horas bajo una corriente directa de aire frío puede favorecer la aparición de contracturas en cuello, espalda y hombros. Según explica el especialista, esto ocurre porque el frío continuado provoca vasoconstricción local, reduciendo el flujo sanguíneo hacia determinadas zonas musculares.
Como consecuencia, los músculos permanecen más rígidos y pueden reaccionar con tensión o dolor al despertar. "Si mantienes una postura estática toda la noche bajo ese chorro directo, podrías amanecer más tieso que un robot porque el músculo se ha quedado frío y contracturado", señala.
El aire frío también puede alterar el sueño
Más allá de la deshidratación y las contracturas, Abellán destaca un efecto menos conocido que es el impacto del aire frío sobre la calidad del sueño. Un estudio realizado en Japón observó que la exposición continua a corrientes de aire frío durante el descanso provocaba microdespertares, un aumento de la frecuencia cardíaca y una mayor cantidad de movimientos corporales durante la noche.
Aunque la persona no llegue a despertarse completamente, el sistema nervioso interpreta ese estímulo constante como una señal de alerta, reduciendo la profundidad del sueño y empeorando el descanso. "Tu biología no entiende que un chorro fijo te esté golpeando en el mismo lugar durante horas", explica el especialista.