Juan Luis Vicente, médico intensivista: "Si no cuidas ni potencias este órgano estando sano te destruye en la UCI"
Es reserva energética y ayuda al sistema inmune.
El desarrollo muscular se suele asociar principalmente a la apariencia física. Sin embargo el médico intensivista Juan Luis Vicente ha compartido en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok @dr.juanluisvicente donde ha destacado que su función va más allá de lo estético.
"Si no lo cuidas ni lo potencias estando sano, te destruye en la UCI", afirma. Para nuestra salud, el músculo es igual de importante que el resto de órganos, como el corazón o los pulmones. Por ello, se podría decir que cuidarlo es una autentica estrategia de supervivencia.
El músculo actúa como una reserva energética clave, participa en la respuesta del sistema inmunológico, interviene en la respiración y constituye una de las principales fuentes de proteínas y aminoácidos del organismo. "Si no tienes músculo, no tienes con qué luchar", resume Juan Luis Vicente.
El caso real que cambió su perspectiva
Para hacer entender bien su explicación, Juan Luis cuenta la historia real de un paciente de 84 años que fue atendido por él en la UCI. Se trataba de un hombre activo, que caminaba a diario varios kilómetros cargando peso y realizaba ejercicios de fuerza como sentadillas.
A pesar de sufrir una neumonía grave que requirió ingreso en la UCI, intubación y ventilación mecánica durante casi dos semanas, el paciente logró recuperarse y recibir el alta. Para el médico, la clave estuvo en su masa muscular previa fue determinante en su capacidad de recuperación. "Estaba construyendo su seguro de vida sin saberlo", explica.
El papel del músculo en pacientes críticos
Según detalla Juan Luis Vicente, los pacientes con baja masa muscular presentan mayores complicaciones cuando ingresan en cuidados intensivos. Entre los principales problemas se encuentra, por ejemplo, que tienen mayor dificultad para abandonar la ventilación mecánica y hay mayor riesgo de infecciones. Además, sufren recuperaciones más lentas y existe el aumento del riesgo de mortalidad.
Esto se debe a que el organismo, en situaciones críticas, necesita de sus propios recursos para combatir la enfermedad. El músculo actúa como ese "depósito o reserva" que el cuerpo utiliza en momentos muy extremos.
Un círculo vicioso difícil de romper
El especialista advierte del efecto en cadena de que cuanto menos músculo tiene un paciente, más tiempo necesita soporte respiratorio. Esto incrementa el riesgo de infecciones, lo que a su vez empeora el pronóstico.
De esta forma se genera así un círculo vicioso del que resulta difícil salir. Por el contrario, quienes llegan con una buena base física que está cuidada, suelen tener más probabilidades de superar situaciones críticas.
La prevención empieza antes de enfermar
La preparación para una posible enfermedad grave comienza mucho antes de que esta ocurra. Por ello, mantener un buen estado físico, con especial énfasis en el entrenamiento de fuerza, mejora la calidad de vida diaria y puede ser determinante en situaciones extremas.
"No hagas ejercicios de fuerza por el espejo. Hazlo por si algún día cruzas las puertas de una UCI", avisa. Aunque no hay que olvidarse de que el bienestar físico, incluye ejercicio, alimentación equilibrada, descanso adecuado y revisiones médicas.