Lía Granell, nutricionista, desmonta el mito de los dos litros de agua al día: "No todos necesitamos beber la misma cantidad"
La clave está en fijarte en un simple detalle.
Cada verano, cuando las temperaturas se disparan, resurge una de las recomendaciones más repetidas en materia de salud beber mucha agua y, como norma general, dos litros al día. Sin embargo, la nutricionista Lía Granell advierte de que esta cifra, aunque útil como orientación general, no debe interpretarse como una norma universal aplicable a todas las personas.
"¿Cuánta agua hay que beber en verano? Dos litros no, afirma la especialista, que insiste en que las necesidades de hidratación varían considerablemente en función del estilo de vida, las condiciones ambientales y el nivel de actividad física de cada individuo.
Según explica Granell, la famosa recomendación de los dos litros diarios ha acabado convirtiéndose para muchas personas en una especie de obligación inamovible, cuando en realidad se trata únicamente de una referencia aproximada. "Los famosos dos litros son una orientación general, pero no son una disciplina militar", señala.
Cada persona tiene necesidades diferentes
La nutricionista pone ejemplos muy gráficos para explicar por qué no todas las personas necesitan la misma cantidad de agua. No es comparable, asegura, la situación de alguien que trabaja en una oficina con aire acondicionado y realiza poca actividad física durante el día con la de una persona que desarrolla su jornada laboral al aire libre bajo temperaturas superiores a los 35 grados.
"Si trabajas bajo el aire acondicionado y tu actividad física es baja, probablemente necesites menos agua que una persona que trabaja a pleno sol, suda durante horas y después entrena", explica.
Factores como la temperatura ambiente, la humedad, el peso corporal, la edad, el sexo, el estado de salud o la intensidad del ejercicio físico influyen directamente en la cantidad de líquidos que necesita el organismo para funcionar correctamente. Por ello, los expertos coinciden en que establecer una cifra exacta para toda la población puede resultar poco preciso e incluso generar confusión.
La mejor pista para saber si estás hidratado
Ante la dificultad de calcular una cantidad exacta para cada persona, Granell propone una herramienta sencilla, gratuita y al alcance de cualquiera para evaluar el estado de hidratación: observar el color de la orina. "¿Cuál es la mejor herramienta para saber si necesitas beber más o no? El color de tu orina", afirma.
Según la especialista, una orina de color claro o amarillo pálido suele ser un indicador de que la hidratación es adecuada. En cambio, cuando el tono se vuelve más oscuro, similar al de una cerveza tostada, puede ser una señal de que el organismo necesita más líquidos. Esta recomendación coincide con las indicaciones de numerosos profesionales sanitarios, que consideran el color de la orina uno de los indicadores más prácticos para detectar posibles estados de deshidratación leve.
Los riesgos de quedarse corto con el agua
Durante los meses de verano, el cuerpo pierde una mayor cantidad de líquidos a través del sudor como mecanismo para regular la temperatura corporal. Si estas pérdidas no se compensan adecuadamente, pueden aparecer síntomas como cansancio, dolor de cabeza, mareos, falta de concentración o disminución del rendimiento físico.
En situaciones más severas, la deshidratación puede derivar en problemas de salud de mayor gravedad, especialmente en colectivos vulnerables como personas mayores, niños pequeños o trabajadores expuestos al calor durante largas jornadas. Por este motivo, los especialistas recomiendan no esperar a tener una sensación intensa de sed para beber agua, ya que este mecanismo suele activarse cuando el organismo ya ha comenzado a perder parte de sus reservas de líquidos.