Mariano Barbacid en el Olimpo de la ciencia: 50 años dedicado a la investigación del cáncer y con varios hitos contra la enfermedad
El impacto causado por el estudio en el que ha logrado eliminar tumores de páncreas en ratones le ha colocado, por méritos propios, en primera línea de la actualidad.

Hace solo una semana, un bioquímico y oncólogo español de renombre mundial, acaparó más titulares en la prensa que el propio Carlos Alcaraz con su victoria en el Open de Australia. Por supuesto, no se trata de enfrentarlos, pero sí de reconocer que la “victoria” de Mariano Barbacid tiene más trascendencia para todos que la loable gesta deportiva del murciano de 22 años.
El reputado investigador, director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas —CNIO —, ha liderado el estudio del que se presentaron los entusiastas resultados la pasada semana y en el que, por primera vez se ha logrado la desaparición completa y duradera del adenocarcinoma ductal de páncreas, el más común y letal de los tumores de ese órgano, en modelos animales.
El avance es de enorme relevancia en la lucha contra este cáncer —su tasa de supervivencia a 5 años en España es del 13%— y se ha conseguido con una triple combinación terapéutica capaz de eliminar totalmente los tumores de páncreas en ratones, sin efectos secundarios notables y con una durabilidad nunca observada hasta ahora. "Estos resultados indican que una estrategia racional de terapias combinadas puede cambiar el rumbo de este tumor", señalaba el doctor Barbacid durante la presentación.
Tras esta esperanzadora investigación se encuentra la Fundación Cris Contra el Cáncer, con un papel "esencial", como ha reconocido el propio Barbacid, porque ha financiado con 3,6 millones de euros el proyecto. Pero aquí no ha acabado todo, "para llegar al paciente nos quedan dos o tres años" y los siguientes pasos tras la publicación de estos resultados deberán centrarse en la puesta en marcha de un ensayo clínico, para lo cual será necesario reunir la financiación adecuada.
"Nuestro objetivo final es poder curar el cáncer de páncreas en pacientes y cuanto antes mejor. Por eso necesito tu ayuda. Junto con la Fundación Cris Contra el Cáncer estamos recaudando fondos para llegar lo antes posible a las puertas de los ensayos clínicos", explica en la campaña que la fundación ha llevado a redes sociales y él mismo encabeza, algo que no ha pasado desapercibido entre la opinión pública, especialmente en esas plataformas, donde incluso pedían el Nobel para él.
Su CNIO, uno de los 10 mejores centros de investigación oncológica del mundo
Aunque haya sido en estos días cuando la cara del doctor Barbacid —incluido ese característico angioma vascular de nacimiento que luce en su rostro— ha tomado informativos, redes e incluso programas de entretenimiento, lleva décadas dedicado a la investigación del cáncer y es considerado uno de los científicos más importantes de nuestro país. Además, es el único que español que pertenece a la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.
Hace poco más de tres años, en 2022, recibió de manos de los reyes de España el Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal, la máxima distinción de nuestra ciencia: "Por sus contribuciones pioneras e internacionalmente reconocidas en el campo de la oncología molecular, donde ha alcanzado posiciones de liderazgo mundial además de contribuir al desarrollo de la investigación en cáncer en España y a la formación de una nueva generación de investigadores".

Ese fue el primer gran hito logrado por el doctor Barbacid, el descubrimiento de los primeros oncogenes que significó el principio de la oncología molecular, la especialidad médica dedicada a desarrollar diagnósticos precisos, biomarcadores y terapias dirigidas, facilitando la medicina personalizada según el perfil de cada tumor.
Ocurrió durante su etapa en Estados Unidos, donde el hijo de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí se marchó con 25 años a completar su postdoctorado tras terminar la tesis en el Centro de Investigaciones Biológicas. Allí llegó a ser director del Departamento de Oncología en el Instituto Nacional del Cáncer de Maryland y en 1982, junto al biólogo Eugenio Santos, actual director del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca, consiguieron aislar el primer oncogén humano.

"Irse de España es esencial, no es malo, es esencial. El científico español debe de irse porque tiene que aprender cómo se hace ciencia fuera de España, en el mundo anglosajón, sobre todo Estados Unidos que es donde se cuece el bacalao", señalaba en una entrevista sobre la fuga de talentos. "El problema que tiene España es el regresar. El Estado español debe ser capaz de hacerle volver en las mismas condiciones en las que estaba trabajando en el extranjero porque si no, es una pérdida para España y para el investigador", señalaba sobre el tan traído y llevado debate.
Más de 50 años con la ciencia como modo de vida para salvar vidas
Él sí regresó a España, en 1998, para ponerse al frente del recién creado Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas que abandonó en septiembre de 2011 —su sucesora fue María Blasco Marhuenda, cesada el pasado año por el patronato—. "Barbacid dijo desde el principio que se iría cuando el CNIO hubiera culminado su puesta en marcha, lo que ya ha ocurrido. No sólo se ha convertido en uno de los 10 mejores centros de investigación oncológica del mundo -basta ver sus publicaciones para saberlo-, sino que ha sacado adelante un difícil programa de investigación clínica", recogía El País sobre esa renuncia.
Después de diez años asumiendo labores de gestión, el doctor volvía a los laboratorios, las estadísticas y el estudio de la biología que desde que era un adolescente había monopolizado su vida. Era hora de volver a pasar a la acción dirigiendo Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), del que desde 2022 también es investigadora ‘nuestra’ astronauta Sara García Alonso.
Siempre que le han preguntado por qué decidió dedicarse a la investigación, 'echa la culpa' a Carmen Michelena, una profesora de tercero de bachiller del pequeño colegio de la calle Raimundo Fernández donde estudió. “Empezó a enseñarme cosas de ciencia que estaban fuera del currículo y que yo no terminaba de comprender en su totalidad. Aquello me despertó el interés y la curiosidad, que en quinto de bachillerato fue hacia la parte biológica", ha contado en numerosas ocasiones. Eso y el libro en francés de bioquímica que le regalaron fueron el inicio de todo.
Otra de las mujeres que marcaron su trayectoria fue Margarita Salas, a la que conoció en la Universidad y con la que además coincidió durante su estancia en el Centro de Investigaciones Biológicas del Consejo Superior de Investigaciones, donde realizó la tesis tras licenciarse en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense. “Le pedí sitio (en su equipo) a Margarita Salas, pero ya tenía el laboratorio lleno, y la hice con David Vázquez, que me enseñó el método científico”.
Dicen en su entorno que Barbacid no va a jubilarse —tiene 76 años— hasta que no logre encontrar esa cura para el cáncer de páncreas de la que parece está cada vez más cerca. Pero aún así "queda muchísimo trabajo por delante, porque además nuestra sociedad va envejeciendo. Y el cáncer aumenta prácticamente exponencialmente con la edad", explicaba en una entrevista en Harpers Bazaar. En ella también sacaba pecho sobre la oncología en nuestro país porque "España en el mundo de la oncología está muy, muy, muy bien situada y además tiene mucho prestigio en cuanto a ensayos clínicos, es decir, a proporcionar nuevos fármacos". "No hace falta en absoluto pensar en ir a Estados Unidos, ni a Houston, ni a Nueva York, para que te traten un cáncer. Te lo pueden tratar en España igual o mejor", señalaba.
Por cierto: aunque un día ya no esté, Barbacid se ha asegurado de seguir contribuyendo a la investigación dejando parte de su herencia a la Fundación Cris Contra el Cáncer, que se ha convertido en su mejor socio en esto de trabajar para salvar vidas.
