Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
Nathan, paciente de hiperacusia: "Algunos sonidos causan dolor físico agudo, como quemaduras o descargas eléctricas"

Nathan, paciente de hiperacusia: "Algunos sonidos causan dolor físico agudo, como quemaduras o descargas eléctricas"

Se trata de un trastorno incapacitante pero todavía desconocido.

Joven mirando a la cámara y tapándose los oídos.
Joven mirando a la cámara y tapándose los oídos.Sergio Alejandro Mendoza Hochmann

A sus 26 años, Nathan Roy lo oye absolutamente todo. Una característica que, en primera instancia, no suena demasiado alarmante pero que para el joven francés se ha convertido en una auténtica pesadilla. Y es que Nathan lo oye todo demasiado fuerte. Los ruidos cotidianos lo asaltan hasta el punto de causarle daño físico, un dolor agudo que él mismo explica que se asemeja al de “quemaduras o descargas eléctricas".

Este trastorno auditivo, conocido como hiperacusia, se basa en una sensibilidad excesiva a los sonidos cotidianos, percibiéndolos como intolerablemente fuertes, molestos o incluso dolorosos. Una angustiosa situación hace que personas como este joven francés se vean incapacitadas para poder vivir una vida normal por culpa de una discapacidad invisible y todavía poco comprendida.

Un accidente que lo empezó todo

Pese a que Nathan Roy había sido siempre una persona sensible al ruido, sin embargo, en abril de 2022 algo se rompió en su interior mientras estuvo expuesto sin protección auditiva a un martillo neumático y un compresor en una obra. Desde entonces, los sonidos cotidianos para Nathan ya no son solo ruido de fondo, sino una amenaza constante que genera que no pueda vivir su vida con normalidad. “Cada sonido es una agresión, una fuente de sufrimiento”, ha contado el joven, quien vive en Les Achards, en la región francesa de Vendée.

La hiperacusia no es solo hipersensibilidad ante el ruido del momento. Es un desgaste, una acumulación continua que acaba provocando una situación de dolor extremo. El sonido de la nevera, el de los platos, el del agua corriente o el de un motor lejano en la calle… todos estos ruidos rutinarios son pequeños golpes dolorosos para su cuerpo.

“Lo doloroso es la acumulación de todo en un solo día. A veces tengo que quedarme en cama tres días para recuperarme”, ha confesado Nathan, quien habla de un umbral de tolerancia muy bajo y de un cuerpo que lo acepta todo con calma hasta que se derrumba. “Es como vivir con un compresor de obra funcionando a mi lado”, ha añadido apenado el joven francés, intentando hacer un retrato gráfico de lo que por desgracia ahora es su vida.

Un diagnostico tardío

Durante mucho tiempo, Nathan no fue tomado en serio. Los distintos especialistas no dejaban de repetirle al joven las mismas frases: “Es tú imaginación", “Ya pasará”. 

Finalmente, tras mucha investigación y la ayuda inestimable de internet, el joven francés logró identificar su sufrimiento antes de que finalmente le diagnosticaran en el Hospital Universitario de Nantes. 

Esta discapacidad invisible le ha obligado a vivir una vida de constante adaptación: presión de agua reducida, electrodomésticos silenciosos, salidas poco frecuentes y cuidadosamente planificadas, volúmenes muy bajos… Incluso la grava bajo los pies o el canto de los pájaros se han vuelto insoportables.

Sus padres, su gran apoyo

La gran fuente de apoyo para el joven francés han sido sus padres, quienes han estado siempre presentes, pese a que también les ha llevado años poder convivir con esta realidad. “Nos mantenemos en contacto con Nathan aunque es difícil compartir actividades (paseos, juegos de mesa, cocina, jardinería). Vivir bajo el mismo techo se ha vuelto imposible, lo vemos aproximadamente una vez a la semana”, ha confesado la madre.

“Es una fuente constante de ansiedad y temo por el futuro”, ha añadido la progenitora, preocupada. “Por suerte, cuento con el apoyo de Cap Répit, una organización de Vandea que apoya a los cuidadores”, ha comentado la mujer. 

Una de las cosas que más duelen

Otro gran respaldo para Nathan las asociaciones que luchan para que la hiperacusia sea reconocida como una verdadera discapacidad, como Ecorce44 en Loire-Atlantique y Hyperacousie Solidarité,

Por su parte, el joven francés pide a las empresas que piensen en las personas con discapacidad auditiva, no solo implementando las conocidas ‘horas de silencio’, sino también reduciendo la intensidad o modificando las frecuencias acústicas de las máquinas, bajando la música o eliminando los jingles en los comercios.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora en El HuffPost España, donde te cuento las historias más curiosas y te intento ayudar a encontrar esos detalles que marcan la diferencia en la vida cotidiana.

 

Sobre qué temas escribo

Tengo el privilegio de escribir sobre una amplia variedad de temas, con un enfoque que abarca tanto actualidad como estilo de vida. Escribo con la intención de contarte historias que te interesen y ofrecerte información que hagan tu vida un poco más fácil.


Te ayudo a no caer en estafas, te doy consejos de salud y cuidado personal, además de recomendaciones de destinos para tu próximo viaje.


Mis artículos son un surtido de historias curiosas, viajes, cultura, estilo de vida, naturaleza, ¡y mucho más! Mi objetivo es despertar tu curiosidad y acompañarte con lecturas útiles y entretenidas.

  

Mi trayectoria

Soy madrileña, pero con raíces en Castilla-La Mancha. Estudié Periodismo en la Universidad Ceu San Pablo, aunque siempre digo que mi verdadera escuela ha sido El HuffPost, el lugar donde escribí mis primeras líneas como periodista. Empecé como becaria y ahora colaboro en este medio que me ha visto crecer.


Mi pasión por el periodismo nació en la infancia, cuando dibujaba las portadas de los medios deportivos y soñaba con convertirme en una de aquellas reporteras que veía en la televisión.

 


 

Cómo contactar conmigo: