Paula Lacuesta, neuroeducadora: "Ni se te ocurra darle ChatGPT a tu hijo para resumirle los deberes: le estás quitando la capacidad de síntesis que no va a recuperar después"
La especialista subraya la necesidad vital de supervisar y regular el uso de la inteligencia artificial durante el desarrollo cognitivo de los menores.

El uso de la inteligencia artificial (IA) se ha disparado en nuestra sociedad a un ritmo de vértigo. Según un reciente informe de Eurostat, la oficina estadística europea, seis de cada diez jóvenes españoles utilizan la IA en el ámbito académico.
Estamos hablando de que un 59% de los estudiantes de nuestro país se apoya habitualmente en estas nuevas tecnologías para hacer sus tareas, una cifra altísima si tenemos en cuenta que la media en el resto del continente se sitúa en apenas un 34%.
Pero, ¿es realmente recomendable delegar el aprendizaje en las máquinas? La neuroeducadora Paula Lacuesta ha pasado por los micrófonos del Focus On Podcast para arrojar luz sobre este debate y advertir de los enormes riesgos que esconde esta práctica durante la infancia.
La inteligencia artificial en la educación infantil
Lacuesta destaca la tremenda trascendencia que tienen las diferentes ventanas de desarrollo el proceso de aprendizaje infantil. “Hay fases, de hecho, que no son recuperables. Si un niño no aprende a escribir en una época, luego no lo puede aprender”, expone.
En este contexto, la experta lanza una advertencia demoledora para las familias: “Ni se te ocurra darle ChatGPT a tu hijo para resumirle los deberes: le estás quitando la capacidad de síntesis que no va a recuperar después”, sentencia con rotundidad.
La IA como complemento, nunca como atajo
Por ello, la especialista insiste en que se debe controlar y supervisar minuciosamente el acceso de los menores a estas herramientas generativas, especialmente cuando se trata de actividades relacionadas con la formación académica.
”Siempre cuando sea una herramienta complementaria para ciertos momentos y con supervisión, yo no lo veo mal; tampoco hay que ser absolutistas con todo”, agrega.
Es importante subrayar que la mente humana está en constante evolución y no termina de madurar por completo hasta entrada la etapa adulta. “Hasta los 25 años, no es un cerebro con toda la parte operativa”, recuerda la neuroeducadora.
Por este motivo, Lacuesta finaliza pidiendo a los padres que protejan el desarrollo cognitivo de sus hijos, obligándoles a esforzarse por su cuenta para forjar habilidades básicas como la comprensión lectora, la retención o la memoria. “No le den herramientas a sus hijos antes que el gimnasio cerebral esté desarrollado”, concluye.
