Una técnica nutricionista señala que debes dejar de comer cuando estás a este porcentaje de saciedad
Esta experta alerta de que el problema no es que no sepamos matemáticas gástricas sino que hemos perdido la brújula interna que nos indica cuándo parar.
"Seguramente has escuchado el concepto japonés Hara Hachi Bu, que invita a dejar de comer cuando el estómago está al 80% de su capacidad", cuenta la técnica superior en Nutrición y Dietética Ana Luzón. Y es que en una sociedad con abundancia de alimentos y tasas crecientes de sobrepeso y obesidad (según los indicadores de salud establecidos), "esta 'regla' parece la solución lógica", añade esta experto. "Sin embargo, como técnica en nutrición, veo que el problema no es que no sepamos matemáticas gástricas, sino que hemos perdido la brújula interna que nos indica cuándo es suficiente".
Luzón explica lo que está ocurriendo en la actualidad y cómo actuar adecuadamente. "Evolutivamente, estamos diseñados para buscar comida; la escasez era la norma y el placer de comer aseguraba nuestra supervivencia", dice la técnica en Nutrición. "Hoy, ese sistema de recompensa se activa constantemente, no sólo por la abundancia de ultraprocesados, sino por un desequilibrio emocional profundo. Vivimos en piloto automático, desconectados de nuestras señales de hambre y saciedad, y de apetito y satisfacción. El estrés crónico, la cultura de dieta y el 'salutismo' mantienen activos nuestros sistemas de alerta".
Y lo que está pasando es que "para muchas personas, comer es la única herramienta disponible para silenciar el estrés; para otras, intentar cumplir con cada recomendación nutricional y encajar en un estándar de belleza genera tal presión que la comida termina siendo su vía de escape", prosigue esta experta.
Pero la paradoja, añade, es que "intentar aplicar la "regla del 80%" en un momento de estrés máximo solo genera más frustración y sentimiento de culpa cuando no se logra cumplir". "Antes de aplicar normas externas, es necesario reaprender a escuchar nuestras señales, entender que la comida, además de nutrirnos, nos proporciona placer, conexión y cultura", sugiere Luzón.
Así que, si hablamos de saciedad "sin tener en cuenta la satisfacción, estamos ignorando la mitad de la ecuación. Mientras que la saciedad es una señal física de 'llenado', la satisfacción es el componente psicológico que nos permite decir 'basta' con calma. Sin satisfacción, el cerebro seguirá buscando comida aunque el estómago esté, teóricamente, lleno", concluye esta especialista.