Vino de 1275, aceite de olivos centenarios y miel de 14 colmenas: así es la finca de Richard Branson en la Tramuntana
La propiedad se extiende sobre un campo de viñedos de 330 hectáreas.
La fortuna y propiedades de Richard Branson son en su mayor parte sorprendentes. Es el caso de su finca en la isla de Mallorca. Entre las carreteras curvadas de la Sierra de Tramuntana y a orillas del mar Mediterréo, el empresario británico posee una finca centeneraria de 330 hectáreas, llamada Son Bunyola.
Y en precisamente este nombre ha sido el escogido para el nuevo vino que produce en sus extensos viñedos. No obstante, tal y como informa el diario El País, sus orígenes vitícolas provienen, alrededor del año 1275. No obstante, en el siglo XIX tras una terrible plaga de filoxera, las enemigas de la vid, los viñedos en Europa quedaron devorados. Fue entonces cuando el campo balear quedó abandonado, hasta que llegó Richard Branson y se propuso recuperar parte de la actividad agrícola.
El empresario británico compró la finca en los noventa, la vendió en 2001 y la recompró en 2015, cuando la incorporó a su cadena hortelera Virgin Limited Edition. "Tardó bastante en tener todos los permisos porque es un edificio protegido [data aproximadamente del siglo XVI], así que las obras no empezaron hasta 2021" relata Vincent Padioleau, gerente del establecimiento, en conversación con El País.
La recuperación de las viñas
Para la rehabilitación de las viñas, Padioleau contrató a Pedro Balda, ingeniero agrónomo y doctor en enología, "No tuve la más mínima duda de que aquí podíamos sacar un vino. Sobre todo, teniendo el respaldo de la historia de la viña", asegura, por su parte, el experto de la vid.
"Tuvimos que recuperarlos piedra a piedra", explica en su conversación con el periódico. "Ha sido duro desde el principio. No ha sido un camino de rosas", reconoce. El año pasado llevaron a cabo la primera cosecha, en la que participaron decenas de huéspedes para vivir la experiencia. Balda cuenta que se recogieron 2.200 kilos de uvas, que se han transformado en 1.750 botellas. Solo se pueden comprar en el hotel.
Los cálculos del director gerente y del enólogo son que las tres hectáreas que finalmente se plantaron acaben dando, a partir de 2030, 18.000 kilos de uvas en un buen año, y que de ellas se puedan sacar 14.000 botellas. "Las hemos hecho a partir de las pocas fotos antiguas que se conservan de la finca. Mi idea de hacer varias es para que los clientes quieran llevarse las cuatro y compren más", reconoce Padioleau, entre risas.
La riqueza natural de la finca
El vino no es único producto que se puede sacar de la extensa riqueza natural de la finca. Dentro del plan impulsado por Branson se ha comenzado la recuperación de los olivos de la propiedad. Este año han conseguido sacar 25 litros de aceite de la variedad arbequina, que se custodian "como oro en paño".
Además del aceite, está la miel. Hace dos años se instalaron 14 colmenas, cuya producción ha sido satisfactoria. "Hemos conseguido 100 kilos para consumo en el hotel y para vender", celebra el gerente en la publicación.