Es oficial: científicos detectan un ingrediente en los olivares que se podrá aprovechar para generar proteína vegetal y no es la aceituna
Una investigación logra obtener concentrados proteicos con un 32% de proteína a partir de un subproducto del olivar, sus hojas.

Hasta ahora era un residuo de los olivares, pero en el futuro se utilizarán para generar proteína vegetal. Se trata de las hojas de los olivos. Los restos de éstas son muy abundantes en el sector olivarero, pero hasta ahora tenían escasa aplicación alimentaria. Así lo han afirmado un grupo de investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo del Alimento Funcional (CIDAF) que ha concluido con éxito el llamado proyecto PROSOST: han logrado obtener concentrados proteicos con un 32% de proteína a partir de este subproducto del olivar, según ha publicado Olimerca.
Esta iniciativa ha estado centrada en la valorización de subproductos agroindustriales andaluces para la obtención de proteínas vegetales de alto valor nutricional. Y sus resultados se han presentado en una jornada celebrada en la desde de CIDAF, donde el investigador Rafael López Villalba, responsable de este proyecto, ha explicado el proceso de investigación y las aplicaciones industriales que puede tener este hallazgo.
En primer lugar, este nuevo aprovechamiento de la hoja del olivo abrirá nuevas oportunidades para revalorizar los residuos de la actividad olivarera y avanzar hacia modelos de economía circular dentro del sector agroalimentario. El proyecto también ha demostrado el potencial de otros subproductos agroindustriales, como la torta de almendra desgrasada y los destríos de altramuz de mesa, que han permitido desarrollar concentrados con niveles de proteína especialmente elevados.
Estos investigadores han conseguido obtener concentrados proteicos con un 74% de proteína a partir del concentrado de almendra y el 71%, del concentrado de altramuz. Estas materias primas fueron seleccionadas tras analizar 14 subproductos agroindustriales, identificando aquellos con mayor potencial para optimizar los procesos de extracción proteica. Tras una primera fase en laboratorio, el proyecto avanzó hacia ensayos a escala piloto en las instalaciones del CIDAF.
Además, por otro lado, este descubrimiento tiene aplicaciones en nuevos alimentos. Entre ellas, se encuentran bebidas y batidos vegetales, salsas tipo mayonesa o alioli vegano, quesos vegetales untables, cremas de cacao y productos de panadería como snacks y galletas. En muchos casos, estos ingredientes presentan perfiles nutricionales superiores a otras alternativas comerciales, respondiendo a la creciente demanda de alimentos ricos en proteína vegetal.
Así que, en conclusión, esta investigación ha demostrado de residuos que no estamos aprovechando del campo, como la hoja de olivo, los restos de almendra o el altramuz descartado, se puede sacar mucho partido transformándolos en ingredientes funcionales de alto valor añadido. Aprovechar los desperdicios y mejorar la sostenibilidad del sector agroalimentario es posible, pero también ayudará todo ello a crear nuevas oportunidades en el mercado, potenciar la innovación alimentaria y reducir residuos del planeta, aunque, en este caso, sean vegetales.
