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14/05/2014 16:28 CEST | Actualizado 14/07/2014 11:12 CEST

Salmorejo y cupcakes frente a Monago

Arranca el debate de la moción de censura contra Monago. Es sin duda un tema importante para todos los ciudadanos. Pero la dirección no comunica ni a los trabajadores ni a los ciudadanos - que son los usuarios, los dueños, los que pagan la tele pública autonómica- por qué ha decidido no emitir el debate. En su lugar, salmorejo y cupcakes... extremeños, eso sí.

Martes 13 de mayo. Redacción de la televisión autonómica Canal de Extremadura.

- Oye, que mañana hay debate de la moción de censura y dicen que no lo van a emitir en directo- comenta un periodista a sus colegas.

- ¿Cómo? -preguntan alarmados y alucinados algunos.

- Pues eso, que no lo emitirán.

Se corre la voz. Algún profesional aguerrido lo pregunta directamente a su inmediato superior. Pero el inmediato superior tiene prisa y se marcha sin contestar.

El comité de empresa se pone en alerta.

Hace un comunicado, se lo envía a la dirección. La dirección, ese ente abstracto, también tiene prisa. No responde.

Algunos periodistas de informativos deciden concentrarse en señal de protesta.

La dirección vuelve de lo urgente que tuviera que hacer, pero sigue muda.

- Pero... ¿quién ha tomado la decisión? -comentan en la redacción.

- No sabemos.

Nadie lo sabe. Nadie sabe nada.

La dirección no comunica a sus empleados las razones por las que se ha decidido no emitir el debate de la moción de censura contra el presidente Monago (PP). Tampoco lo comunica a sus ciudadanos, que son los usuarios, los dueños, los que pagan la tele pública autonómica.

Miércoles 14 de mayo. Parlamento extremeño. Once de la mañana.

Arranca el debate de la moción de censura contra Monago. Es sin duda un tema IMPORTANTE para todos los ciudadanos. Me atrevería a decir que es el TEMA. De que fructificara o no esa moción dependen grandes y pequeñas decisiones económicas, sanitarias, sociales, etc que afectan a la vida de todos los ciudadanos. En ese espacio están en ese momento todos los representantes políticos de los extremeños. No parece baladí, ¿no?

A esa misma hora en el Canal Extremadura, se emite en redifusión (una práctica habitual) el programa X la tarde, que como su nombre indica es el magacine vespertino del canal. Acaba y arranca Conexión Extremadura, un programa en directo que pasea por toda la comunidad a la busca y captura de los temas y asuntos que son relevantes, o interesantes, o curiosos. La sinopsis del programa es "CADA DÍA EN DIRECTO, TODA LA ACTUALIDAD CONTADA POR SUS PROTAGONISTAS, que son extremeños como tú".

Así que yo pienso, bueno, ahora es cuando CONECTAN (por lo de Conexión, digo) con el Parlamento. Pero no. Justo en ese momento, los espectadores que a esa hora están viendo su tele pública, se encuentran con esta retahíla de temazos, presentados por una dicharachera y veraniega presentadora que se llama Elia:

- Dos detenidos por robar nueve toneladas de vigas de hierro en un pueblo.

- "Esta noche, a las diez, vuelve Puerta a Puerta. Hoy conoceremos a esta mujer, que ha venido de lejos para dar clases de zumba. Y a José, que además de peluquero, es transformista. Y a dos emprendedores de Valencia de Alcántara que hacen juguetes de cartón", todo eso lo cuenta la presentadora jovial, mientras vemos las imágenes de cuerpos cimbreándose al ritmo de la zumba y a José transformándose...

- Conexión en directo con un cocinero que nos presenta el menú anticrisis: hoy vamos a hacer gazpacho y salmorejo, dice la reportera, que también parece mega feliz. "Con NUESTROS tomates, y NUESTRO jamón", remarcan varias veces. "Vaya pinta", dice fingiendo cierta envidia la presentadora, mientras la reportera prueba el plato.

- "Y hablando de calor, ahora nos vamos con César". Es otro reportero, que también se muestra exultante. Aparece en pantalla con gafas de sol (luego se verá por qué) y comiéndose un helado. "Son los cupcakes extremeños", reza el rótulo.

Publicidad.

Mientras tanto, el debate continúa en el Parlamento. Fernández Vara explica las razones por las que presenta la moción. Entre ellas la elevada tasa de paro.

Vuelta de publicidad.

- "Hola de nuevo, César. Hay que cuidarse del sol con unas buenas gafas, ¿verdad?" César, que ya se ha terminado el cupcake está ahora en una óptica. Le pregunta a la presentadora que si ella es de las que se compra una gafas por tres euros en cualquier paseo marítimo.

La presentadora, tras ese gran tema, se despide de todos los espectadores.

Siguiente programa: En su punto. Un espacio de cocina, que se emitió hace tres años, y que ahora se está reemitiendo.

Mientras ha pasado todo esto, yo no he perdido el tiempo. He llamado a colegas de la tele que me han contado lo que yo les he explicado más arriba. Y luego he contactado directamente con la cadena para ver si tenía la misma suerte.

- Hola, buenos días, ¿me pasas con el departamento de prensa?

- ¿De parte de quién?

Me identifico.

Me ponen en espera. Musiquita.

Vuelve la chica.

- En estos momentos no está la persona indicada. ¿Me puede dejar su teléfono?

Lo doy.

Pasa otra hora. Tic tac.

Sigo con mi vida.

Vuelvo a llamar. Pregunto por prensa, de nuevo.

- Es que esto es Administración...

- Ah... pues es el mismo teléfono al que he llamado antes... y tú me puedes poner con prensa?

- No, tienes que llamar a centralita.

Se repite la secuencia. Hay otra chica, supongo que por el cambio de turno, aunque ella me dice que no, que lleva allí toda la mañana. Yo le digo que ha hablado con otra persona que me ha dicho que en prensa no había nadie que me pudiera atender. Me dice que lo duda... Decido pasar por alto el comentario y le digo lo que quiero. Te paso con ellos, me dice. Esta vez, de fondo hay una tertulia radiofónica.

- Pues mira, deben estar reunidos porque me cuelgan también el móvil. ¿Me puedes dejar tu teléfono y te llaman en cuanto acaben?

- Claaaaaro, contesto yo. Y doy mi teléfono por segunda vez.

Pasan las horas. El debate (que sí se podía ver en la web de la cadena, un viejo truco que emplean cada vez más servidores del audiovisual público) continuaba.

Se hace la hora de comer y nadie me llama. Deduzco que TODA LA DIRECCIÓN de la cadena pública está en su casa preparando el rico salmorejo. Y de poste, cupcake extremeño.

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