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09/11/2012 08:09 CET | Actualizado 08/01/2013 11:12 CET

Perros perdidos, perros encontrados: chips y chapas

Un ruido inesperado, una perra en celo, un descuido... De pronto pega un tirón y se le suelta el collar o se despista mientras persigue un rastro, salta una verja; desaparece. Se pasa realmente mal cuando tu perro se pierde.

Un ruido inesperado, una perra en celo, un descuido... De pronto pega un tirón y se le suelta el collar o se despista mientras persigue un rastro, salta una verja; desaparece.

Se pasa realmente mal cuando tu perro se pierde. Puede suceder por incontables razones pero lo cierto es que sucede. Miles de perros se extravían cada año en España y no estamos hablando de los que son abandonados sino de los que realmente tienen a un dueño desquiciado buscándolos.

Por eso es tan importante mantener actualizados los datos que van asociados al microchip que, en teoría, llevan todos los perros en España. O que el can lleve alguna chapa con un teléfono en el collar. Aún mejor, ambas cosas: son las dos herramientas clave para recuperar a un perro perdido, además de la perseverancia y la paciencia.

El chip es primordial pero, claro, sirve de poco si cambias de teléfono y no lo notificas, a través de tu veterinario, al registro oficial -cada Comunidad Autónoma tiene el suyo: en caso de que alguien encuentre al can y un profesional lea los datos codificados, no podrán localizarte. Si tu perro se perdió sin collar, acabas de complicarle considerablemente la vida y, sobre todo, la vuelta a casa.

Las chapas son otra buena opción para agilizar el reencuentro.

Prueba de ello es que las hay de todo tipo y condición: las metálicas, las que llevan un código QR como Masco ID o PetPandi, las de lujo o las pop. Mientras tengan un teléfono o alguna forma de contacto, si tienes suerte, quien encuentre al can no tendrá ni que ir al veterinario para que lean el chip, te llamará directamente.

En España no existen, aún, los servicios de GPS tan prácticos que hay en EEUU: Pet Tracker es uno de ellos y permite tener al can localizado a través de una applicación en el móvil. Si lleva el collar y el GPS, sabes dónde está. En Europa las opciones similares son más voluminosas, caras y parece que menos fiables.

Hay quien ofrece un apoyo adicional: en Tiendanimal, una tienda online de productos para animales, regalan chapas con un código individual apoyadas por un teléfono que está operativo 24 horas todos los días del año. Y funciona, ellos se preocupan de localizar al dueño si éste tiene el móvil apagado. Según confirman, hay más de 40.000 placas activas y en los últimos meses un centenar de mascotas ha vuelto a casa gracias a ellos.

Cuando un perro se pierde, lo mejor es correr la voz lo antes posible: por la zona en la que ha desaparecido, en internet, en las redes sociales (hasta Ana Palacio, la exministra, encontró a su perro gracias a Twitter) y también de forma oficial: hay que notificar la pérdida a la policía local y, directamente o a través de un veterinario, a los registros oficiales, los organismos que mantienen las bases de datos que relacionan los números de microchip con la información del dueño -al RIAC en Madrid, al AIAC en Cataluña, etc.-.

Con todos esos mecanismos en marcha, nada como repartir y pegar carteles con la foto del animal y un teléfono de contacto. Y, muy importante, llamar a todas las protectoras, a los refugios y sobre todo acudir en persona al centro de acogida de animales de tu localidad (donde la policía lleva a los perros y gatos perdidos). Y volver a llamar. Y volver a insistir sin perder la esperanza.

Dicen los expertos que se puede tardar, de media, de 10 a 15 días en encontrar a un perro.