EEUU e Israel llevan semanas bombardeando Irán pero no han tocado la isla que concentra el 90% de sus exportaciones de petróleo: atacarla llevaría el barril a 150 dólares
La pequeña pero clave isla de Jark es un punto clave no solo para el mercado del petróleo de Irán, sino para el propio régimen.

La guerra de EEUU e Israel contra Irán suma otro día bajo constante lluvia de bombas. La ofensiva para destruir el programa nuclear del régimen de los ayatolás no solo ha traido un nuevo panorama geopolítico, sino un notabilísimo problema con el petróleo.
Desde los primeros ataques el sábado 28 de febrero, Irán decidió bloquear el estrecho de Ormuz, punto clave para el comercio y transporte internacional de crudo, elemento del que Teherán es un productos irremplazable a día de hoy.
Como muchos temían, la sucesión de acontecimientos ha llevado al petróleo a marcar precios muy altos, que han tenido inmediato efecto en el alza de la gasolina y especialmente el diésel.
Sin embargo, en los continuos ataques de EEUU e Israel y en las constantes réplicas de Irán a los países del entorno, aliados de EEUU, hay un punto que escapa de las hostilidades cruzadas.
Se trata de la isla de Jark, un pequeño emplazamiento de soberanía iraní en el norte del Golfo Pérsico, a unos 500 kilómetros al norte del estrecho de Ormuz y relativamente cerca de las costas de Irak o Kuwait.
Es algo más que una isla relevante, pese a sus reducidas dimensiones y sus alrededor de 10.000 habitantes. Y lo es, básicamente, porque es el gran 'surtidor' de petróleo de Irán. De la isla de Jang nace o fluye el 90% de las exportaciones de crudo del país.
Atacar el régimen iraní podría conllevar un bombardeo sobre sus instalaciones petrolíferas en esta pequeña isla para causar más daño al poderío de los ayatolás pero hacerlo conllevaría efectos absolutamente más sensibles que los que ya se notan en el mercado internacional.
Según expertos citados por The Guardian, solo tocar este enclave dispararía los precios del crudo a niveles hoy lejanos. "Podríamos ver el precio de 120 dólares por barril que vimos el lunes subir a 150 dólares si Jark fuera atacado", apunta Neil Quilliam, del centro de estudios Chatham House. Destaca que la isla es un punto “crucial para los mercados energéticos globales”.
Por los escasos ocho kilómetros de la isla pasan, de media, entre 103 y 106 millones de barriles de petróleo al día, aunque recientemente Irán dio orden de duplicar la producción, que llegó hasta los 3 millones en algunas jornadas, mientras que mantienen unas reservas más que cuantiosas.
Para Lynette Nusbacher, exoficial de inteligencia del ejército británico, destruir Jark o al menos dañar su gran centro de exportación no solo provocaría una aumento del precio del petróleo que "no bajaría rápidamente".
"La isla es tan importante para la economía iraní que la destrucción de sus instalaciones supondría renunciar a cualquier pretensión de que la guerra se libra para generar un futuro mejor para Irán", ya que dejaría sin buena parte de los recursos al gobierno que suceda a los ayatolás.
