El enviado especial Kellogg se entrevista en Roma con el presidente Zelenski, antes de la cumbre internacional de ayuda a Kiev, mientras que el secretario de Estado, Rubio, tiene cita hoy con su homólogo ruso, Lavrov, en Kuala Lumpur.
"Tuvimos una llamada. Fue bastante larga y hablamos sobre muchos temas, incluido Irán. También conversamos de la guerra con Ucrania y no estoy contento sobre eso, no lo estoy", ha dicho el presidente de EEUU.
La embajadora de Estados Unidos en Moscú, Lynne Tracy, ha abandonado este viernes la capital de la Federación. Fue nombrada por el demócrata Biden y ha tenido que afrontar más de dos años de invasión del país vecino.
El presidente ruso no teme al rearme de Europa occidental, que desdeña como un "sinsentido", y se muestra absolutamente convencido de que terminará alcanzando sus objetivos militares. Su supuesto plan de atacar a un país OTAN "es una tontería".
Washington hace un "reiterado llamamiento" a las partes a que negocien, en la que será su segunda ronda de contactos directos desde las semanas iniciales de la guerra. Por ahora no se espera la presencia de los grandes líderes.
"El despliegue de fuerzas significativas para la ofensiva en las regiones de Járkov y Sumy sugiere que Rusia pretende aumentar sus exigencias territoriales", dice el ISW.
El presidente de EEUU está frustrado por la falta de avances en las negociaciones para acabar con la guerra, pero no presiona a Moscú como para arrancarle ni un compromiso. El Kremlin redobla sus ataques y se ríe de que llamen "loco" a su jefe.
Gustav Gressel, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, lamenta que en el viejo continente no estén pertrechados para la amenaza de Moscú, ni en lo híbrido ni en lo convencional. "No, los europeos no están en absoluto preparados".
El líder ruso se muestra desafiante tras negarse a firmar un alto el fuego y ante el fracaso de las conversaciones con Kiev. Ahora hay que esperar en qué queda el nuevo impulso logrado con las llamadas de Trump.
El presidente ruso da falsas esperanzas al mundo proponiendo citas a las que no va y sobre las que añade constantemente nuevas exigencias. Busca acallar a Trump, ganar tiempo en la guerra y mostrar fortaleza interna. No parará sin más presión.
EEUU amenaza con dejar de mediar, a la vista de la falta de avances negociadores, pero tampoco aprieta a Rusia para que dé pasos. El Kremlin intenta quedar bien con treguas mínimas, pero no cede en lo troncal. Y si gana el pulso, no se detendrá.
"Los rusos quieren la legalización total de todas sus actividades y confiscaciones e impunidad para los crímenes. Quieren que Ucrania esté completamente indefensa ante su futura agresión", denuncia un alto mando militar ucraniano.
Kiev podría reconocer la ocupación temporal rusa del 20% del territorio como parte del acuerdo de paz, algo a lo que hasta ahora se ha negado: era una línea roja.
"Siempre está buscando comprar misiles. Escuchen, cuando uno empieza una guerra, debe saber que puede ganarla. No se empieza una guerra contra alguien veinte veces más grande y luego se espera que la gente te dé misiles", señala.