Un descubrimiento arqueológico en el Mediterráneo revela que humanos y palomas convivían hace más de 3.400 años y cambia por completo la imagen moderna de uno de los animales más despreciados de las ciudades.
Almeida no es el único 'objetivo' de una de las aves más características de las grandes ciudades, pero su concentración empieza a ser un problema en barrios de la capital.