Tokio considera que en lanzamiento del satélite es una forma encubierta de probar misiles de largo alcance y ha dado instrucción de "prepararse para circunstancias imprevistas".
Va a "revolucionar” las predicciones gracias a dos instrumentos completamente nuevos: un generador de imágenes y un sofisticado detector de relámpagos.
El mayor proyecto espacial hasta la fecha de la industria nacional sufre una "anomalía" y se desvía de su trayectoria ocho minutos después del despegue.