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Sánchez, en el liderazgo de la izquierda occidental

Sánchez, en el liderazgo de la izquierda occidental

Quienes utilizan el término “sanchismo” en tono peyorativo, deberían echarle una pensada al asunto.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece este miércoles ante el pleno del Congreso
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece este miércoles ante el pleno del CongresoEFE

El pasado jueves, The Wall Street Journal, probablemente el periódico más influyente del mundo por su amplia difusión y por la calidad del público que lo consume, publicaba un insólito artículo de elogio a la visión de estado y al liderazgo europeo de Pedro Sánchez, puestos de manifiesto con motivo de la agresión de los Estados Unidos a Irán. El expresivo título era: «La revuelta española: el líder europeo que le dice no a Trump».

Desde semanas antes de que comenzara la peligrosa acción militar organizada coordinadamente por los Estados Unidos e Israel, «los asesores del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, leían informes de inteligencia el pasado diciembre, que concluían que el presidente Trump estaba trazando un rumbo hacia la guerra con Irán. Mientras analizaban las nefastas consecuencias para el suministro energético y la economía europeas, ya sabían que su jefe lo condenaría enérgicamente, independientemente de la reacción de Trump», escribía TWSJ.

«Durante el último año —continúa—, la mayor parte de Europa ha andado con pies de plomo con Trump. Sánchez ha estado probando una táctica alternativa: la teoría del "Simplemente di no" en la diplomacia de Trump». Sánchez habría apostado «a que la alianza occidental será más sólida si los aliados de Estados Unidos expresan abiertamente sus desacuerdos con el presidente, en lugar de andar con rodeos».

En la actualidad —prosigue—, «mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán sacude la economía mundial, Sánchez, un socialista de 54 años con gran presencia televisiva, ha adoptado el sencillo lema de "no a la guerra". A diferencia de otros en Europa, se ha negado a permitir que el ejército estadounidense utilice las bases aéreas de su país para la guerra, a pesar de la ira de Trump».

«España, que rara vez ocupa un lugar central en los asuntos europeos, se ha convertido en el abanderado de los europeos frustrados por el temor del continente a enfrentarse a un presidente estadounidense», declara el rotativo.

Los analistas del TWSJ explican también que casi todos los líderes europeos han pasado el último año intentando ganarse la confianza de Trump mediante la deferencia y la adulación, solo para ver cómo sus preocupaciones eran ignoradas mientras la Casa Blanca toma decisiones con graves consecuencias a nivel mundial. Pero poco a poco la situación ha cambiado. De la actitud meliflua ante el desequilibrado presidente USA se ha pasado a un distanciamiento notorio. Y, de hecho, las declaraciones son inequívocas: «Alemania no forma parte de esta guerra, y tampoco queremos formar parte de ella», declaró recientemente el canciller alemán Friedrich Merz. «Italia no participa ni tiene intención de hacerlo», afirmó la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Ambos líderes conservadores son considerados entre los aliados más cercanos de Trump en Europa».

La guerra contra Irán no ha sido el primer motivo de discordia entre Washington y Madrid: Sánchez se negó inflexiblemente a seguir la consigna de elevar el gasto de España en defensa, a costa de reducir el gasto social. Y no ha ocultado su crítica al golpe de mano que puso final a dictadura venezolana, una violación flagrante del derecho internacional vigente. Con anterioridad, el gobierno español había criticado con dureza el genocidio israelí en Gaza y el apoyo norteamericano a la brutal matanza. Todo ello, sin dejar de reconocer y condenar la violencia sanguinaria de Hamás y el autoritarismo indecente del régimen venezolano.

La izquierda europea tiene serios problemas actualmente, arrollada por esa derecha populista que ha encontrado en Trump la horma de su zapato. El SPD alemán está francamente en baja, sin líderes reconocibles, y, aunque se ven leves síntomas de renacimiento, el PS francés no se ha recuperado de aquella infausta etapa con Hollande en el Elíseo. El británico Starmer no tiene el ímpetu ni el fondo que requeriría el laborismo para plantar cara a Trump desde Londres y cerrar todas las grietas que ha dejado el Brexit en su país. Sin duda alguna, el liderazgo de la izquierda democrática europea lo ostenta hoy Pedro Sánchez, y así lo reconoce la prensa más solvente de Europa y Estados Unidos.

En Europa, la connivencia con Trump es cada vez más impopular. Una encuesta de Polling Europe publicada en febrero reveló que solo el 25% de los europeos considera ahora a Estados Unidos una potencia amiga, frente al 61% de hace dos años. En España, el 77% de los votantes encuestados por YouGov en diciembre desaprobó a Trump, quien amenazó con embargar a España si no aumentaba el gasto en defensa. En efecto, “España se ha portado fatal”, declaró Trump a los periodistas en la Casa Blanca a principios de marzo. “Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”. Lo tiene difícil porque España es parte indisoluble de la Unión Europea, que a tal fin se construyó la gran alianza después de la Segunda Guerra Mundial.

Esta disputa ha beneficiado a Sánchez, cuya popularidad interna había disminuido tras ocho años en el cargo. Y además de plantar cara a Trump, se ha enfrentado a Elon Musk con la firme promesa de exigirle responsabilidades al creador de Xbox Live y a otros líderes de las redes sociales «si sus algoritmos envenenan nuestra sociedad».

En último artículo publicado en “La Vanguardia” por el prestigioso periodista hispanobritánico John Carlin da cuenta de una entrevista a Sánchez en un podcast semanal de YouTube titulado «The rest is politics» que dirigen dos veteranos políticos británicos curtidos en la guerra y en la diplomacia internacional, ambos guiados por un fuerte sentido de la justicia. Alastair Campbell, laborista escocés, fue asesor en el 10 de Downing Street de Tony Blair durante seis años. Rory Stewart, conservador inglés, fue diputado parlamentario y ministro del gobierno, habla once idiomas (entre ellos, el persa) y a principios de siglo hizo una caminata de dos mil kilómetros que duró 21 meses desde Irán hasta Nepal, pasando por Afganistán y Pakistán. Los últimos entrevistados antes de Sánchez fueron Mark Carney, el primer ministro de Canadá; Alexander Stubb, el presidente de Finlandia; Radosław Sikorski, el canciller de Polonia

En dicha entrevista —manifiesta Carlin—, Sánchez «habló con calma sobre los temas más serios del momento, como las guerras en Irán y Ucrania, como Israel y Gaza, la inmigración, el futuro de la Unión Europea y la inteligencia artificial. Y en todos los casos, en un impecable inglés y con una lucidez, un abanico de conocimientos y una capacidad de entrelazar conceptos complejos que no me esperaba. Pensaba mientras le escuchaba en la vergüenza ajena que me provocaría ver en su lugar a los Feijóo, Díaz Ayuso, Abascal y compañía, aunque hablasen inglés».

Explica Carlin más abajo en el mentado artículo que, después de la entrevista, como es habitual, Campbell y Stewart dieron su veredicto. Campbell opinó que Sánchez era un tipo de muy alto nivel (“very impressive”) y “un fenómeno”. Agregó que antes de la entrevista había hablado con varios diplomáticos extranjeros en Madrid que le habían dicho que Sánchez era, “con gran diferencia”, el político español más capaz en muchos años. Stewart dijo que Sánchez era “realmente brillante” y destacó su disposición, “inexistente en los políticos británicos”, a imprimir un valor moral a la política internacional y al espinoso tema de la inmigración.

Y concluye Carlin dejando constancia de que amigos ultrapolitizados en Estados Unidos que vieron la entrevista lamentaron “el abismo moral e intelectual” que separa al “adulto” Sánchez de su presidente y de la mayoría de sus rivales demócratas y se quedaron atónitos ante su pragmatismo, su visión del futuro y “la amplitud y profundidad” con que trató los problemas más serios que afectan hoy al mundo”. Quienes utilizan el término “sanchismo” en tono peyorativo, deberían echarle una pensada al asunto.

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Mallorquín, de Palma de Mallorca, y ascendencia ampurdanesa. Vive en Madrid.

 

Antonio Papell es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Estado, por oposición. En la Transición, fue director general de Difusión Cultural en el Ministerio de Cultura y vocal asesor de varios ministros y del Gabinete de Adolfo Suárez. Ha sido durante más de dos décadas Director de Publicaciones de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación). Entre 2012 y 2020 ha sido Director de Comunicación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y director de la centenaria Revista de Obras Públicas, cuyo consejo estuvo presidido en esta etapa por Miguel Aguiló. Patrono de la Fundación Caminos hasta 2024, en la actualidad es asesor de la Fundación. Ha sido durante varios años codirector del Foro Global de la Ingeniería y Obras Públicas que se celebra anualmente en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo en Santander.

 

Fue articulista de la agencia de prensa Colpisa desde los años setenta, con Manu Leguineche; editorialista de Diario 16 entre 1981 y 1989, editorialista y articulista del grupo Vocento desde 1989 hasta el 2021; y después de unos meses como articulista del Grupo Prensa Ibérica, es articulista del Huffington Post. También publica asiduamente en el diario mallorquín Última Hora. Ha sido colaborador del Diario de Barcelona, El País, La Vanguardia, El Periódico, Diario de Mallorca, etc. Ha participado y/o participa como analista político en TVE, RNE, Cuatro, Punto Radio, Cope, TV de Castilla-La Mancha, La Sexta, Telemadrid, etc. Ha sido director adjunto de “El Noticiero de las Ideas”, revista de pensamiento de Vocento. Ha publicado varias novelas y diversos ensayos políticos; el último de ellos, “Elogio de la Transición”, Foca/Akal, 2016.

 

Asimismo, ha publicado para la Ed. Deusto (Planeta) sendas biografías profesionales de los ingenieros de Caminos Juan Miguel Villar Mir y José Luis Manzanares. También es autor de un gran libro conmemorativo sobre el Real Madrid: “Real Madrid, C.F.: El mejor del mundo” (Edit. Global Institute).

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