Los científicos no dan crédito: el deshielo antártico está revelando islas que nunca han aparecido en los mapas, la última tiene el tamaño de la Casa Blanca y se descubrió en febrero
El equipo internacional se topó con el territorio de forma accidental.
El deshielo en la Antártida no es una historia reciente, sino que se trata de un proceso lento que se remonta a más de 20.000 años, cuando el planeta comenzó a salir de la última gran glaciación. Pero lo que antes era un cambio casi imperceptible, hoy avanza a un ritmo que empieza a dejar huellas visibles. Bajo capas de hielo que se retiran cada vez más rápido, están apareciendo rincones del planeta que nadie había visto antes.
En ese contexto, el último hallazgo ha dejado incluso a los propios científicos sorprendidos. En febrero de 2026, un equipo internacional a bordo del rompehielos alemán Polarstern que navegaba por el mar de Weddell cuando se topó con una pequeña isla que no aparecía en ningún mapa. Oculta durante décadas por el hielo y las difíciles condiciones de la zona, su aparición es un símbolo de lo mucho que queda por conocer de la Antártida.
El hallazgo se produjo de forma casi accidental, cuando una tormenta obligó a la misión a refugiarse tras la isla Joinville, en una zona que las cartas náuticas apenas describían como “área de peligro”. A bordo del rompehielos Polarstern, del Instituto Alfred Wegener, viajaban 93 científicos cuya misión inicial era estudiar el flujo de hielo en la plataforma Larsen, tal y como recoge Science & Vie, pero lo que no esperaban era que ese desvío forzoso los llevara directamente a descubrir un nuevo territorio.
Todavía no tiene nombre oficial
La curiosidad de Simon Dreutter, especialista en batimetría a bordo del navío, fue clave para confirmar que aquello no era un iceberg oscuro ni una masa de hielo sucio, sino una pequeña isla rocosa hasta entonces no registrada oficialmente. El Polarstern se acercó con cautela, la rodeó a unos 150 metros y la cartografió con un sonar multihaz y un dron con tecnología LiDAR para dibujar su relieve con precisión.
Esta isla hasta ahora desconocida mide unos 130 metros de largo, 50 de ancho y se eleva alrededor de 16 metros sobre el agua. Su superficie es aproximadamente equivalente a la de la Casa Blanca en Washington, D.C., por ello sorprende tanto que ningún radar la haya localizado nunca. Por ahora la isla no tiene nombre oficial, sino que se está llevando a cabo proceso de nomenclatura para después publicar sus coordenadas exactas.
En términos climáticos, el Instituto Alfred Wegener vincula el hallazgo con el fuerte retroceso del hielo marino en el noroeste del mar de Weddell, un proceso que observa un descenso acusado desde 2017 y que abre paso a áreas que antes eran prácticamente inaccesibles. Por lo tanto, es posible que la isla siempre haya estado allí, oculta durante décadas bajo un entorno que impedía cualquier aproximación, aunque los investigadores no descartan que el calentamiento local haya modificado el propio paisaje marino.