Marta Abengochea: "Estoy convencida de que la unidad en la izquierda será posible en algún momento"
La candidata de Izquierda Unida y Sumar a las elecciones autonómicas de Aragón atiende a El HuffPost en la recta final de la campaña electoral. Con una tendencia a la baja, la candidata tratará de cambiar las tornas el próximo 8 de febrero.

Tras ocho años como concejala en Zuera, entre 2015 y 2023, Marta Abengochea (San Sebastián, 1976) había logrado regresar a su puesto de trabajo en el Ayuntamiento de Zaragoza. Pero por poco tiempo. En apenas unos meses, Abengochea ha pasado de convertirse primero en la coordinadora de Izquierda Unida en Aragón y muy poco después, tras el adelanto electoral, a ser la candidata de IU–Sumar a la Presidencia de la región. Pese a que no era lo que se imaginaba a corto plazo, sobre todo tras su reincorporación laboral, Abengochea se muestra contenta. "Milito en una organización en la que todas estamos siempre a la orden, además de que aquí los liderazgos son muy colectivos, hay muchísima gente trabajando", dice.
La candidata de IU–Sumar atiende a El HuffPost en la recta final de una campaña en la que busca recuperar el apoyo que su formación pierde en la comunidad desde 2011. "Independientemente del resultado electoral, tenemos el subidón en el cuerpo, la campaña está yendo genial, la gente está entregada", celebra Abengochea.
Dijo que su intención era la de “construir una alternativa sólida que devuelva la esperanza a la clase trabajadora aragonesa”. Podemos entender que esa clase trabajadora aragonesa tiene varias opciones para votar este domingo. Quizás demasiadas, ¿no? ¿Por qué la izquierda va tan separada?
No se puede extrapolar lo ocurrido en elecciones de otros sitios, como en Extremadura, donde ya había un trabajo consolidado. Nosotras en Aragón lo hemos intentado de todas las maneras, hemos hablado con todas las fuerzas políticas y estado en todas las negociaciones. Hemos estado más cerca que otras veces y estoy convencida de que será posible esa unidad en algún momento. Lo importante ahora es que todas las izquierdas estén fuertes, se movilice el voto y cada uno escoja a quien mejor le represente. Pero hace falta que tengamos fuerza para que el día 9 podamos seguir encontrándonos.
¿Ha habido un pacto de no agresión entre las izquierdas durante la campaña?
Como tal, no, pero desde el minuto uno dijimos que esto no era una guerra entre nosotros. Tenemos claro el adversario: la derecha y la extrema derecha.
En las últimas elecciones, Izquierda Unida, entonces sin Sumar, obtuvo tan solo un diputado en las Cortes. Desde 2011 el número de votantes no ha hecho más que reducirse. Las encuestas dicen que ahora puede tener dos o tres. ¿El éxito sería superar ese diputado y crecer en votos? ¿Cuál es su objetivo?
Queremos tener grupo parlamentario, porque así hay mucho más margen para plantear iniciativas y llevar la lucha de la gente a las instituciones. En cualquier caso, el éxito está también determinado por ese trabajo constante de hormiguitas que hemos hecho durante años, con la gente y los colectivos. Estamos muy satisfechas con cómo está yendo la campaña. Al final, somos formaciones humildes con muy pocos recursos, luchando contra gigantes.
¿A qué cree que se debió esa caída constante de apoyo electoral y por qué ahora puede comenzar a cambiar? ¿Qué ha cambiado?
Ha habido una derechización del marco no solo en Aragón, sino a nivel global. Es una situación complicada y hay que afrontarla siendo coherentes y sólidas en las propuestas de políticas de izquierdas. Creo que no se ha hecho con la valentía suficiente desde la socialdemocracia, por eso tener ahora un faro de luz en políticas de izquierda puede ser algo que ofrezca un agarre a quien tenga incertidumbre.
Más allá de la situación de la izquierda y de cómo se presentan, todo apunta a que el Partido Popular volverá a ganar, pero necesitará de nuevo el apoyo de Vox para gobernar. ¿Qué cree que suceder? ¿Pasará lo mismo que en Extremadura? ¿Considera acertado el adelanto electoral en Aragón?
Ha sido una irresponsabilidad absoluta, resultado de la incapacidad de Jorge Azcón para llegar a acuerdos con otras formaciones y así construir un muro infranqueable al fascismo, al que se ha estado entregando, motivado por los intereses estatales de su partido y por el suyo personal. Todos sabemos que quiere acabar en Madrid. Le saldrá regular, mal o peor, con una mayor dependencia de la extrema derecha o abocando a otras elecciones.
¿Madrid?
Nosotras aterrizamos todo el rato en propuestas para Aragón, pero todo se entrelaza, aunque solo sea a nivel competencial. Otra cosa es el foco interesado. Nosotras queremos alejar la campaña de todo eso, de los rifirrafes de las cuestiones puramente políticas del ámbito estatal. La gente quiere que hablemos de los retos que tenemos aquí, en Aragón, de los servicios públicos de calidad y de la necesidad de dejar de vender nuestro territorio. Es verdad que queda evidente que el interés del Partido Popular es desgastar únicamente al Gobierno, aunque para ello tengan que sacrificar todos los territorios y depender de Vox. El objetivo mayor es el desalojo.

En Aragón, como en muchas otras partes de España, hay cada vez menos población. Dicen que para 2031 habrá perdido 100.000 habitantes. Además, más de la mitad de la población se concentra en Zaragoza. ¿Cómo puede revertirse esta situación? ¿Cómo se recupera la llamada España vaciada?
Hay dos patas en esto. La primera es la del envejecimiento. Hay que recuperar poco a poco esa base poblacional, en parte gracias a la población migrante, que mucha se va a vivir a los pueblos. Por otra parte, para elegir vivir en el medio rural tienes que poder hacerlo, tienes que poder vivir, y para ello necesitas que los servicios públicos estén garantizados sea el rincón que sea. Es importante también que exista una movilidad sostenible y una red de cuidados públicos. Hace falta generar oportunidades de empleo, riqueza y redistribución de la misma, y eso no se consigue con macroproyectos que esquilman recursos.
En esto de la despoblación, también juega un papel importante la migración, la llegada de personas migrantes a los pueblos. Opinión de la regularización. La extrema derecha y sus conspiraciones sobre el reemplazo.
El discurso de las derechas es tan racista y xenófobo que se cae por su propio peso, no habría que dedicarles ni dos segundos. La gente de a pie tenemos clarísimo que convivimos con gente que ha venido de diversas partes del mundo y que contribuyen a generar riqueza, a aportar población joven, etc. Pero no solo eso. Es una cuestión de derechos humanos que ha de ponerse por encima de cualquier otro cuestionamiento.
En esta despoblación puede tener también mucho que ver la precariedad cada vez mayor de las personas jóvenes. Desde salarios bajos, una vivienda cada vez más cara... Si fuera presidenta de Aragón, ¿qué haría? ¿Qué pueden hacer las comunidades autónomas?
Es verdad que la juventud tiene una situación de precariedad en muchos ámbitos, ya sea laboral, en salud mental por la incertidumbre... Pero el acceso a la vivienda es el problema central en Aragón y el resto del Estado. Lo que tienen que hacer las Comunidades Autónomas es aplicar lo que ya está intentado, como en Navarra o Asturias, donde la declaración de zonas tensionadas está teniendo resultados positivos. Pero el Gobierno de Aragón se niega por esa confrontación partidista. Pasa lo mismo también en los pueblos aragoneses de los Pirineos, donde no se puede contratar gente porque no hay vivienda, casi todo es piso turístico. Por eso es importante también regularlos.
A partir de ahí, construir un parque público de vivienda de verdad, no uno como el que plantea Azcón, que entiende por alquileres asequibles pisos de 35 metros a 600, 700 o más euros para que luego además las promotoras puedan especular con ellos. Es también importante movilizar la vivienda vacía en el medio rural y sacar adelante una Ley de Rehabilitación que pueda introducir en el mercado viviendas que ahora mismo no tienen condiciones de habitabilidad.
Desde el PSOE defienden que la propuesta del Ministerio de Hacienda aporta 630 millones de euros más a Aragón. ¿Está conforme?
Estamos de acuerdo en que es una propuesta inicial que mejora lo que había, que era injusto y estaba caducado. Pero a partir de ahí existe un trámite parlamentario en el que introduciremos mejoras. Tiene que haber un suelo mínimo de ingresos y, a partir de ahí, veremos cómo se pueden compensar esas particularidades territoriales, teniendo en cuenta criterios como el envejecimiento, la altitud, orografía, etc. Mientras queden asegurados los servicios públicos, se estará avanzando.
Hace unos meses, el Gobierno presentó un nuevo hub empresarial de Defensa, para aprovechar la coyuntura geopolítica y atraer inversión militar a la región. Lo celebró incluso la ministra Margarita Robles. ¿Qué le parece? ¿Vale la pena obtener beneficios, aunque sea a costa de fabricar armamento?
Rotundamente no. Estamos en una espiral de locura y rotura de los consensos alcanzados tras la II Guerra Mundial. Es el salvajismo a cara descubierta. Una Europa del rearme compromete la seguridad humana, los servicios públicos, y a esa ola se están sumando tanto el PP como el PSOE. Aquí en Aragón ya está afectando ese rearme a nuestro sector primario, a la ganadería. Nosotras criticamos también nuestros campos de maniobra. Estamos en contra de un tejido productivo para financiar armas y hacerle la ola a Trump.
También es relevante la presencia de cada vez más centros de datos. Para organizaciones ecologistas suponen un "sumidero de recursos" por el consumo energético y de agua que precisan.
Es cuestión de confrontar modelos. Es inviable sostener el reto del cambio climático, de la transición energética justa, sobre macroproyectos que se hacen sin planificación, diagnóstico, etc. Hablamos de una proyección de más de 30 centros de datos, es una barbaridad que no solo compromete suelo y recursos. Nosotras proponemos una moratoria para pensar buen dónde deben instalarse y cuántos. Aragón está siendo una tierra de sacrificio en general, y esto es lo que hay que revertir desde políticas de izquierda.
El Ministerio de Transportes dijo que no veía la necesidad de construir un Cercanías que uniera Zaragoza con Huesca.
Si la orografía exige invertir más dinero para infraestructuras, pues hay que hacerlo. Lo que está claro es que a futuro lo que es sostenible es el ferrocarril, cercanías, la media distancia... Ahora mismo se está invirtiendo muchísimo en larga distancia y no soluciona problemas de conexión en Aragón.
¿Qué decisiones tomaría en los primeros 100 días si fuera presidenta?
Lo primero serían los servicios públicos. Por ejemplo, poner fin al concierto de 20 millones para abrir aulas en escuelas privadas mientras en las públicas hay que estar con abrigo en clase, se caen a trozos o no hay personal suficiente. También sacar y resolver de manera inmediata los procesos de cobertura en una Sanidad pública colapsada y con falta de especialistas. En cuanto al modelo de energía y productivo, moratoria en la construcción de centros de datos y retomar la senda de un Gobierno que no se deje gobernar por multinacionales y el oligopolio energético.
