María Jesús Montero, la candidata que deja deberes en Moncloa y buscará su propio 'Domingo de Resurrección'
La que ha sido ministra de Hacienda, vicepresidenta primera del Gobierno y mano derecha de Sánchez dejará los hábitos y se presentará a los comicios autonómicos con los malos augurios que provienen de Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Extra, extra. La fecha del cuarto asalto electoral ya ha sido fijada por el popular Juanma Moreno Bonilla para el próximo 17 de mayo, unos cuantos domingos antes de lo previsto. Decía el tinerfeño Cruz Cafuné que "a veces Dios castiga dándote lo que deseas" y algo similar le ha pasado en las últimas horas a María Jesús Montero (Sevilla, 1966). Actualmente, ostenta la cartera del Ministerio de Hacienda, es vicepresidenta primera del Gobierno y mano derecha del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, perteneciendo desde los inicios al núcleo más férreo del Ejecutivo. Sin embargo, y tras este giro de los acontecimientos, ahora se verá abocada a emprender el camino a las elecciones andaluzas justo antes de Semana Santa, válgame Dios.
Las referencias al Señor no son baladí, la trayectoria de la mujer con más poder de España tiene sus orígenes en una modesta parroquia de Triana. Concretamente en una asociación conocida como Acción Católica, institución encargada de llevar por el camino de Dios a la clase obrera e intentar acercar esos dos mundos que en rara ocasión comparten colchón: el de la cruz y el de la rosa. Por ello, la figura de Montero no se puede entender sin esos orígenes y sin una trayectoria que empezó con más fidelidad católica que socialista. Paradójicamente, la candidata buscará ahora su propio domingo de resurrección después de los desastres autonómicos que atraviesa el partido desde Extremadura, pasando por Aragón y, aunque en menor medida, Castilla y León.
Se licenció en Medicina y Cirugía y también cursó un máster de Gestión Hospitalaria, lo que le permitió ser subdirectora de varios hospitales en Sevilla. Una labor con la que podía compatibilizar su activismo que empezó a brotar desde la parroquia y en favor de los más desfavorecidos. El presidente entonces de la Junta, Manuel Chaves, decidió designarla en 2002 como viceconsejera de Salud y, en 2004, pasó directamente a consejera. Su amor por el Partido Socialista todavía no se había fraguado, de hecho, en ese momento ni siquiera era militante de la formación.
"Me muevo con Dios, Dios se mueve conmigo", que diría, de nuevo, Cruz Cafuné, María Jesús Montero esquivó la bala del caso de los ERE de Andalucía que reventó al PSOE andaluz de Susana Díaz allá por 2013, lo que provocó que se trasladara de Salud a Hacienda. Fue entonces cuando demostró una de las virtudes que más ha valorado Sánchez desde antes incluso de llegar a las alfombras de Moncloa. Montero se desenvolvió audazmente llegando a acuerdos primero con Izquierda Unida y después con Ciudadanos, lo que permitió la última gobernanza socialista en el bastión más clásico del partido.
La llamada de teléfono sonó de manera inesperada. Pedro Sánchez y María Jesús Montero apenas se conocían cuando el primero le ofreció a la segunda el ministerio de Hacienda poco después de la moción de censura de 2018 a Mariano Rajoy que configuró la entrada a lo que actualmente se conoce como el Gobierno de coalición progresista. Pese a que pudiera parecer un movimiento para tener a gente de Susana Díaz después de que perdiera la secretaría general del partido, lo cierto es que Montero se distanció de la socialista los últimos tiempos de su gestión andaluza. Desde entonces, defendió los presupuestos heredados por el Partido Popular por la imposibilidad de sacar adelante unas nuevas cuentas públicas.
Ministra con acento

Sus apariciones en el Congreso tampoco han pasado desapercibidas: sus gestos exaltados, muecas permanentes a la bancada popular y la confrontación directa con numerosos personajes de la derecha parlamentaria, sus respuestas acaparan la atención de fieles y opositores. Capaz de explicar los presupuestos con Ricolas y Juanolas y de sacar de quicio a la extrema derecha, se ha perfilado como una de las mayores defensoras de la acción del Gobierno y uno de los engranajes fundamentales para el funcionamiento del mismo a lo largo de los últimos años.
La desaparición de diferentes figuras cercanas a Pedro Sánchez —José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Adriana Lastra, Carmen Calvo, Nadia Calviño...— por diversos motivos la fue realzando como una de las piezas clave para el Ejecutivo. En 2020 no sólo fue la ministra de Hacienda, también portavoz del Gobierno y, dos años después, vicesecretaria general del PSOE y, al siguiente, vicepresidenta primera. Una trayectoria impecable y envidiable para cualquier persona que aspire a pisar moqueta. Con todo, para el siguiente desafío que afrontará Montero es plenamente consciente de la espada de Damocles que reposa sobre su sesera. Después de que Pilar Alegría, ministra de Educación y portavoz del Gobierno hasta hace dos telediarios, perdiera las elecciones autonómicas en Aragón, se ha marcado una línea estratégica que parece que no da buenos resultados: la de presentar en las comunidades autónomas a perfiles de política nacional.
Ella se ha desmarcado de esas tesis, asegurando que no "se presentan las ministras de Sánchez", sino candidatas con valores y capacidades propias. Pese a ello, lo cierto es que Montero tratará de encontrar el próximo 17 de mayo su propio domingo de resurrección. Una fecha en la que darle la vuelta a la tortilla después de la peor racha electoral del Partido Socialista en las autonomías desde que hay registros. Enfrente no tendrá un rival fácil. Con sus virtudes y defectos, Juanma Moreno Bonilla ha conseguido desmarcarse de la ultraderechización del Partido Popular encarnada en Isabel Díaz Ayuso o Miguel Tellado y encontrar una moderación que le otorgó la mayoría absoluta en los pasados comicios. Sin embargo, el auge de la extrema derecha puede convertir en imprevisible el escenario.
Los deberes pendientes
Montero deja, además, varios deberes pendientes en la capital y en el propio ministerio que ha dirigido durante los últimos años. Mantiene una promesa de presupuestos perpetua pese a que sigue sin haber cuentas a la vista, y el retraso continúa siendo permanente, hasta el punto de haber incumplido ya la fecha fijada para 2025 y que se desconozca fecha para lo que queda de este 2026. "Los presentará quien me sustituya. Están justos y preparados", ha defendido en la tarde de este jueves. Otro de los asuntos que quedan sin resolver es el complejo debate sobre la financiación autonómica.
Hace apenas unos meses, la ministra presentó un nuevo modelo pactado con Esquerra Republicana de Catalunya, que fue rechazado por todas las comunidades autónomas —incluidas las del PSOE y con la única excepción de Cataluña, lógicamente— y, hasta el momento, la norma sigue en el aire, a la espera de nuevas negociaciones. Tampoco se ha llevado a cabo la reforma fiscal, algo que desde el partido han llevado por bandera en cada una de las campañas electorales.
Que comience el duelo
"Es una noticia para la que estábamos preparados. Esta fecha, lo que demuestra es que la crisis sanitaria y la movilización que se está produciendo ha hecho que piense que la situación va a peor y ha pensado en convocar elecciones ya. Cálculo electoral únicamente, pero los andaluces saben que en estas elecciones nos va la vida", ha asegurado este lunes María Jesús Montero en los micrófonos de la Cadena SER. La vicepresidenta primera tratará de sacar el mayor rédito posible al escándalo derivado por los fallos en el programa de cribado de cáncer de mama que salió a la luz en septiembre de 2025. De hecho, ya ha adelantado este lunes que estos comicios serán un "referéndum por la sanidad pública".
La sanidad pública se convertirá así en uno de los terrenos de disputa de la campaña en la que Juanma Moreno parte como favorito e intentará revalidar la mayoría absoluta. Algo absolutamente inédito en el ciclo electoral que comenzó en Extremadura por el auge descontrolado de Vox. María Jesús Montero tratará de lograr lo imposible según las encuestas. Termina así su etapa en el Consejo de Ministros donde ha desempeñado la labor de la mujer con más poder del país y comienza un regreso a casa que supondrá todo un reto. Lo que suceda después del 17 de mayo es una incógnita que sólo ella podrá desvelar.
