¿Mociones de censura?, una vía muy 'ppopular' en Galicia
Dos exalcaldes gallegos reconstruyen los momentos previos a las mociones de censura vividas y relatan a 'El HuffPost' las similitudes de sus casos con la maniobra en el Ayuntamiento de Lugo que, si no hay giro de guion, tumbará el noveno ejecutivo local en favor de los populares de Alfonso Rueda.
'Os encargos sin diñeiro non pasan do Falcoeiro' (Los encargos sin dinero no pasan de Falcoeiro). Antiguo refrán marinero del municipio de Ribeira, que alude a que los trabajos sin beneficio económicos no llegan ni a salir de esa mencionada zona costera.
El pasado miércoles, tras meses de tira y afloja, se confirmó que el Ayuntamiento de Lugo pronto vivirá un cambio de ejecutivo, a falta de poco más de un año para que tengan lugar las próximas elecciones municipales, previstas para mayo de 2027. Si no hay ningún giro de guion de última hora, el alcalde socialista Miguel Fernández, que gobierna en coalición con el Bloque Nacionalista Galego (BNG), tendrá que entregar el bastón de mando a la portavoz del PP lucense, Elena Candia.
La popular podrá convertirse en alcaldesa tras una sucesión de tragedias y un choque conformados por la muerte de la primera alcaldesa, la de dos concejales socialistas y la salida del Gobierno —y del PSOE— de María Reigosa, la edil que accedió a la corporación tras uno de esos fallecimientos y que firmó y presentó el acuerdo de moción de censura con el PP. Pero lo que ha ocurrido no es ni de lejos una novedad en Galicia en lo que va de este mandato. Desde que se conformaron las corporaciones municipales el 17 de junio de 2023, en la política municipal gallega se han registrado hasta ahora un total de 13 mociones. De todas ellas, han sido 8 las que han beneficiado al PPdeG.
Además de realizar un análisis con cada uno de los casos de esta batería de mociones de censura registradas solo en los, cerca, de los últimos tres años; El HuffPost también ha contactado con dos exalcaldes gallegos cuyos gobiernos fueron tumbados. Los regidores han relatado cómo fueron los momentos previos a las mociones y las coincidencias de sus casos con los de Lugo. Pero los exalcaldes también han analizado en qué situación se encuentran actualmente sus municipios, denunciando que proyectos e iniciativas, a los que la Xunta de Galicia les trasladaba que no eran posibles cuando tenían el bastón de mando, ahora han sido desbloqueadas. Y promocionadas a bombo y platillo.
'9 de 14' maniobras políticas en favor del PP de Rueda, en solo tres años
Al caso de Lugo se suman un total de 13 mociones de censura, que de salir adelante, dejará un saldo de nueve alcaldías que pasan a manos de un alcalde del PP. En alguno de los casos se han producido carambolas políticas que solo pueden comprenderse por las propias características de la escala municipal, con acuerdos que se salen de los márgenes de los habituales pactos entre las formaciones con representación en Galicia.
- O Irixo (Ourense): el de este municipio es uno de los casos más variopintos. Allí tuvieron lugar dos de las 13 mociones registradas hasta ahora, con una primera que expulsó al PP en favor de los locales Xuntos polo Irixo, que contaron el apoyo del PSOE. Transcurrido un año, fueron los socialistas los que se hicieron con el bastón de mando gracias a los votos de los populares.
- Ribeira (A Coruña): el PP salió de las municipales por segunda vez consecutiva sin mayoría absoluta, pero esta ves sí se fraguó un gobierno tripartito encabezado por BNG, junto con los locales PBBI y el único edil del PSOE. Una parte mayoritaria de los independientes abandonó el ejecutivo y suscribió una moción que le entregó el bastón de mando a los populares.
- Forcarei (Pontevedra): el PP se hizo con este Concello pontevedrés después de que un concejal del PSOE, pero ya no adscrito, acordase la moción de censura junto a los cinco ediles populares.
- Touro (A Coruña): el PP logró hacerse con la alcaldía después de que el anterior regidor, del local Movemento Veciñal, perdiese la moción de censura que contó con un concejal no adscrito, antes el número 2 de la formación independiente, para poder ser materializada.
- Fisterra (A Coruña): de nuevo, los populares lograron acceder a la alcaldía del municipio del 'fin del mundo' tras la salida de un concejal de la formación local Alternativa dos Veciños. En este caso, la anterior alcaldesa tuvo un choque en su propia formación, y había cesado a la que después apoyó al PP, quedándose con el apoyo de solo dos concejales.
- Carral (A Coruña): en este municipio también gobernaba Alternativa dos Veciños, pero dos ediles tránsfugas acabaron dando su apoyo al PP. A los locales no les valía ni el apoyo del único concejal socialista, a pesar de haber ganado las municipales con mayoría absoluta.
- Outes (A Coruña): en este municipio, el único edil socialista abandonó el gobierno tripartito liderado por una formación local progresista, Compromiso Outes, en el que también estaba integrado el BNG. Posteriormente, suscribió una moción de censura que le entregó el bastón de mando a los populares.
- Noia (A Coruña): al lado de Outes se registró la antítesis de lo ocurrido meses antes allí. El PP gobernaba en coalición con el partido local NOIA, pero un edil popular se unió a los votos del PSOE, BNG y la Marea Cidadá para desbancar al regidor del PP. Previamente, había trascendido la polémica de que el Grupo Popular, entre 2018 y 2024, había cargado facturas de bares y restaurantes a su asignación de gastos de funcionamiento.
- Muxía (A Coruña): en este caso fue Independientes por Muxía la formación local que se benefició de la moción de censura que puso fin al mandato del alcalde socialista. Para ello contaron con los votos de las tres ediles del PP y de la única concejala del BNG —que cumplió su promesa y no entró en el ejecutivo, pero a la que la dirección le ha abierto expediente disciplinario—.
- Viana do Bolo (Ourense): todavía con la moción de censura de 2020 en la memoria, por la que el PP tiró de dos tránsfugas del PSOE para desbancar al BNG; en esta ocasión los tumbados fueron los populares. Gobernaban en minoría tras las municipales, como lista más votada y ante la carencia de un acuerdo entre socialistas y nacionalistas que sí acabó saliendo a los dos años, en pleno verano y tras una ola de incendios forestales, y terminó con el PSOE liderando el bipartito.
Luis Pérez Barral, exalcalde de Ribeira: "Al quinto día de la moción de censura aparece aquí la conselleira para decir que la residencia va adelante"
La localidad coruñesa de Santa Uxía de Ribeira está entre las 20 ciudades más pobladas de Galicia, es el puerto de pesca de bajura más importante de España pero, históricamente, también ha sido conocida siempre por ser un feudo del Partido Popular. No obstante, las últimas elecciones municipales dejaron a los populares sin mayoría absoluta y aquello propició la formación de un Ejecutivo local tripartito liderado por el BNG, con el Partido Barbanza Independiente (PBBI, un antigua escisión del PP local) y con el PSOE.
Hasta que el miércoles trascendió que habría moción de censura en el Ayuntamiento de Lugo, Ribeira representaba el último trofeo de caza política de los populares, que habían logrado recuperar el bastón de mando tras granjearse el apoyo de varios ediles del PBBI —dos de ellos denunciaron presiones y se mantuvieron en el gobierno—. Su exalcalde, el nacionalista Luis Pérez Barral, conversa con El HuffPost al otro lado de la línea telefónica. Se encuentra en el hospital comarcal, donde ha pasado la noche en un encierro en defensa de la sanidad pública y para reclamar que se atajen las listas de espera.
"En los momentos previos a la moción de censura lo que fuimos viendo fue acercamiento cada más grande entre el PBBI y el Partido Popular, en el sentido de que empezaron a hacer anuncios conjuntos y votar en contras de cuestiones que llevaba el propio gobierno al pleno", rememora Luis Pérez de los primeros síntomas de que algo estaba pasando. Pero siempre tuvieron claro desde donde se podían mover los hilos. Concretamente, a unos 50 kilómetros, en las dependencias de San Caetano que albergan las Consellerías del Gobierno autonómico.
"La Xunta, en este caso, fue un actor clave para bloquear proyectos en Ribeira, desde la residencia de mayores, a la falta de financiación para la ampliación del polígono industrial o incluso intentar prohibir las fiestas en el recinto portuario que se llevaban celebrando toda la vida sin ningún tipo de problema", rememora de algunas de las críticas del anterior ejecutivo tripartito, y "a pesar de que el gobierno que presidía le tendía la mano a la Xunta para poder sacar todo eso adelante".
El caso del centro para ancianos fue especialmente sonado. "Fue una propuesta que se aprobó en su día en el pleno de Ribeira a través de una moción del BNG. La cogieron y se abrazaron a ella como si fuera del PP, diciendo que Ribeira sería 'el kilómetro 0 de las residencias', pidieron la licencia de construcción de esa residencia, pero vimos que ante el último trámite que faltaba para poder empezar a construirla, el PP decide bloquearlo no elaborando un informe obligatorio por parte de Augas de Galicia [organismo dependiente de la Xunta] en base a una mentira, la de que se modificó una ley estatal a raíz de la DANA sobre zonas inundables. Eso no es así porque no hay ningún cambio normativo que lo impide, vimos un bloqueo por puro partidismo una mentira ", relató el exalcalde nacionalista.
¿Qué había cambiado entre el 'kilómetro cero de las residencias de Galicia' y esos problemas normativos? Entre otras cosas, que el PP perdió su histórico bastión en 2023 —tan solo había habido un ejecutivo socialista tras la Transición y antes del tripartito—. El exalcalde también recuerda que hubo un reciente giro de guion, de la mano de la Xunta, por el que se encontró una alternativa de emplazamiento de la residencia: "No tardaron ni una semana. Al quinto día de la moción de censura aparece aquí la conselleira de Política Social a decir que la residencia iba a ir adelante. Se vio cómo se estaba bloqueando un proyecto e infraestructura vital para los mayores, no solo de Ribeira sino de toda la comarca, para decir que no se podía hacer nada con un gobierno del BNG".
Pero Luis Pérez cree que esa estrategia de obstáculos y parálisis no fraguó entre los vecinos, que "no llegó a producirse un clima de que en Ribeira el gobierno no funcionaba, todo lo contrario" y que "al final tuvieron que romper por las bravas para presentar la moción de censura" y que "de hecho, se presentó la moción estando los independientes todavía dentro del gobierno y fui yo el que tuve que cesarlos después de que la presentasen".
Cuando se le pregunta a Pérez Barral para qué cree que ha servido en Ribeira la moción de censura, apunta a que "básicamente, para dos cuestiones fundamentales". La primera de ellas, que "el PP está intentando romper cualquier posibilidad de que los gobiernos de izquierdas, e en este caso los nacionalistas también, se puedan afianzar". El exregidor señala que los populares "tenían datos de que las municipales de 2027 el BNG podía subir con fuerza y eso les alejaba de la alcaldía y determinaron que no podía ser posible".
Pérez Barral también cree que hay un segundo factor clave por el que el PP necesita "afianzar el poder local", puesto que "están viendo que las acciones que propicia la Xunta están teniendo cada vez más contestación social, véase la sanidad, véanse proyectos megalómanos como el de Altri, que están deteriorándolos" y "por tanto, intentan sostener el poder mediante el poder local o tratando de conseguir la Deputación de A Coruña y la de Lugo". El exalcalde ribeirense señala que"al final el PP es incapaz de llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas, entonces, lo que no gana en las urnas trata de ganarlo en los despachos".
"Está claro que aquí hay dos grandes beneficiados. Es decir, por un lado están los intereses partidistas del PP, los grandes beneficiados de la moción de censura, y el segundo son los intereses particulares que llevaron a los miembros del PBBI a hacer esta moción", lamenta, para poner el foco en el día a día del municipio en la actualidad. "A día de hoy, yo sigo diciendo que enseñen cuál fue el pacto. No fueron capaces de presentar ni un solo folio para decir qué querían hacer en Ribeira y cuál era su proyecto. No lo tenían, era tan solo arrebatar el poder y que volviesen a Ribeira las viejas formas de control caciquil, pero con nuevas caras", asegura Pérez Barral.
Manuel González, exalcalde de Outes: "Dijo que se iba a la oposición, pero a las dos semanas presentó la moción con el PP"
"Teníamos un gobierno tripartito, progresista, galeguista, entre BNG, PSOE y nosotros, Compromiso Outes", así recuerda Manuel González, exalcalde del municipio coruñés de Outes, el ejecutivo existente en ese municipio hasta el 26 de febrero del pasado año. Fue entonces cuando se materializó una moción de censura que acabó con el PP recuperando otro de sus históricos feudos en la provincia, pero necesitando del único edil socialista en la corporación municipal, cuya decisión fue desaprobada por el PSdeG y fue expulsado de sus filas.
Manuel González explica cómo fueron registrándose los primeros indicadores de que la relación con el edil estaba mutando. "Comienza a verse que el único concejal del PSOE empieza a tener un comportamiento errático, a criticar cosas de las que no teníamos muy claro cuál era la razón y, finalmente, él se encarga de trasladarlo mediáticamente", repasa el exedil otense. "A comienzos de 2025, decide abandonar el gobierno con argumentos muy similares a los que después se verían en otras mociones de censura", anota.
González apunta a que esos argumentos pasaban por criticar un supuesto "barco a la deriva" o que "no se atienden los problemas de la gente". En ese momento, hace una pausa y comenta, "es que, además, acabo de ver el titular de [la moción de censura de] Lugo y es igualito". Tras la salida, el gobierno local se queda en minoría, pero el exalcalde explica que el edil socialista "dice que va a estar en la oposición, pero de ahí a las dos semanas presenta la moción con el Partido Popular".
"El modus operandi es muy parecido a otros sitios, a Ribeira, a Fisterra y a tantos otros. Básicamente, consiste en una estrategia del PP para asaltar el poder apoyándose en personas de dudosos principios, por así decirlo, tanto ideológicos como éticos", resume González, para poner el foco en la pregunta que sobrevoló el pleno de una moción que se consumó entre gritos de '¡Judas!' y '¡traidor!'. "¿A cambio de qué? No lo sabemos, pero entendemos que a cambio de prebendas", subraya el exalcalde, acudiendo a lo que ocurrió más tarde.
"A él lo que le prometen y lo que le dicen es que va a entrar en el gobierno, va a tener un salario con muchas menos competencias que las que tenía con nosotros", indica Manuel González, quien recuerda las contramedidas que tomaron tanto desde el ejecutivo como desde el PSOE: "En el momento en el que él presenta la moción de censura, el PSOE decide expulsarlo porque es una decisión que él toma sin contar con ningún órgano del partido. Y, en ese momento, yo le encargo un informe a la Secretaría del Concello".
Ese informe es clave, apunta el exregidor, porque "es este se indica que un concejal tránsfuga, un concejal que va a pasar a ser no adscrito una vez que finalice el proceso de expulsión, no puede ocupar ningún puesto el gobierno, una cosa que también puede ocurrir en el caso del Ayuntamiento de Lugo". Sin embargo, González explica que "el PP , en contra del informe, en contra del criterio de Secretaría, decide meterle en el gobierno y darle una dedicación exclusiva". Por estos motivos, tanto Compromiso Outes como el PSOE han judicializado el caso.
"Esperamos que la propia ciudadanía, así como la Justicia, sirvan para poner freno a futuros acontecimientos o situaciones como esta", explica, señalando que "nos parece una forma nada ética de alcanzar el poder y que demuestra que el PPdeG ha convertido la política municipal gallega en una auténtica feria de mala calidad y que no tiene escrúpulos algunos para llegar al poder".
Al preguntarle a González si aquel "barco a la deriva" ha llegado a buen puerto en lo que va de mandato de los populares, tiene claro que "cambió", pero "a peor", puesto que "lo que hay es un gobierno que no tiene ningún proyecto de futuro y que va a estar ejecutando, mal que bien, todas aquellas iniciativas y fondos que nosotros dejamos encima de la mesa aprobados". Y hace un inciso: "Eso sí, con muchas fotos y muchos pequeños convenios con la Xunta de Galicia, lo que les está sirviendo para quedar bien".
En sintonía con las críticas en Ribeira, González señala que dentro de esos acuerdos con el Ejecutivo de Alfonso Rueda hay "incluso iniciativas que ya habían anunciado y que eran elaboradas por nosotros, pero carecían de financiación y aprovechan para anunciarlo cuando gobierna esta gente". Uno de esos ejemplos está en una senda peatonal, de más de un millón de euros, "a nosotros nos dijeron que no había recursos y a ellos se lo aprobaron".
[Todas as entrevistas das testemuñas recabadas para este análisis foron realizadas integramente en galego e posteriormente traducidas ao castelán (Todas las entrevistas de los testimonios recabados para este análisis fueron realizadas íntegramente en gallego y posteriormente traducidas al castellano)]