Para que no te extravíes con el Rodalies: reconstrucción de los seis días del caos ferroviario que tiene a Cataluña paralizada y al Govern tocado
Vías con problemas, trenes que funcionan durante minutos, mensajes contradictorios, una sospecha de ciberataque y la indignación de maquinistas y pasajeros. El Cercanías catalán suma ya seis días de incidencias y el asunto ya ha escalado a lo político.

Ahora sí, ahora no... spoiler: ahora no. Y así llevamos prácticamente una semana. Rodalies no deja de ser noticia entre paralizaciones, reaperturas momentáneas, nuevos problemas y un caos que parece lejos de solucionar. El servicio de Cercanías de Cataluña sigue sin funcionar con normalidad seis días después de la tormenta que provocó el mortal accidente de Gelida y la postrera suspensión del servicio... tras horas de reclamaciones de los maquinistas.
Pero la tormenta que provocó la caída del muro contra el que impactó el tren de Rodalies a la altura de Gelida, donde murió un maquinista y decenas de personas resultaron heridas, no fue la causa de todo el caos. Sí, una red y unas vías que suman incidencias con el paso de las horas. Un continuum de sobresaltos que tiene a cientos de miles de pasajeros pendientes de si podrán ir a trabajar mañana... u hoy mismo, porque el asunto cambia en cuestión de minutos.
No es únicamente un problema de transportes, que ya sería extremadamente grave en sí mismo. La cuestión sigue escalando en su alcance y ya hace tambalearse los pilares de la propia Generalitat. Con Salvador Illa "informado" pero en el hospital recuperándose de su enfermedad, tanto ERC como Junts —incluido Puigdemont— han lanzado ataques exigiendo dimisiones. A nivel nacional, la del ministro de Transportes, Óscar Puente; a nivel regional, la de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, sin que la oposición deje de apuntar al propio Illa. Aunque la misma Generalitat echa balones fuera y culpa a Renfe, Adif y al ministerio bajo la denuncia de que "esto no puede ser, no es tolerable".
Esta es la reconstrucción día tras día del lío de Rodalies para que no te líes (al menos no tanto como lo hace la propia red catalana):
Martes 20: la borrasca Harry, el accidente de Gelida y la suspensión del servicio en la noche
Cataluña sufrió los peores embates de la borrasca Harry a lo largo del martes. Las fortísimas lluvias, acompañadas de otros fenómenos meteorológicos dificultaron todos los servicios de transporte, especialmente los de vía férrea. Con España aún pendiente de las labores de rescate en Adamuz, se sucedían las incidencias en la red catalana, con el Rodalies como protagonista negativo.
Mientras el temporal avanzaba, los sindicatos de maquinistas sumaban reclamaciones para la paralización del servicio, no atendidas por Adif, Renfe y la Generalitat. Ya de noche, dos sobresaltos cambiaron todo. Un tren de la R1 sufría un descarrilamiento sin heridos a la altura de la localidad gerundense de Maçanet de la Selva. En paralelo, otro sufría un accidente en la localidad barcelonesa de Gelida, al chocar con un muro caído a la vía y descarrilar por el impacto.

Minutos después se confirmaba la muerte de uno de los maquinistas, además de otros 37 heridos, varios de ellos grave. Fue el punto de confrontación total y a las autoridades no les quedó otra que suspender el servicio de Rodalies al filo de la medianoche bajo el anuncio de "revisiones" y posibles reparaciones de las vías afectadas y no se relanzaría “hasta que no se garantice la seguridad”, en palabras de la consejera de portavoz y de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque.
Miércoles 21: una reunión al límite y trabajos de emergencia para retomar el servicio
Cataluña amaneció sin Rodalies y, aún más, sin la certeza de cuándo recuperaría un servicio esencial para cerca de medio millón de personas. Las labores de revisión de Renfe y Adif se amontonaban mientras en Barcelona se vivía un momento especialmente tenso.
Representantes de SEMAF, el sindicato de maquinistas, protagonizaban un enfrentamiento en forma de plante y lanzamiento de chalecos contra las autoridades ferroviarias de Adif y Renfe. De la reunión en Barcelona no salieron más que 'avisos' de potenciales despidos si se realizaba una huelga encubierta, mientras los maquinistas acrecentaban su ira por la falta de respuestas de las autoridades ferroviarias.
La pequeña representación de maquinistas que sí decidió permanecer en la reunión avisó de que no retomarían el servicio hasta que no se cumplieran las ya recurrentes "condiciones de seguridad necesarias", una de las frases más repetidas la última semana en Cataluña, a la espera de si estas condiciones se darían el jueves.
Jueves: de la "huelga encubierta" a un acuerdo a cuatro
Tras la paralización 'obligada' del miércoles y las labores de urgencia en las infraestructuras, el operador ferroviario confiaba en retomar el servicio a lo largo del jueves. Sin embargo, las protestas de Semaf fueron a más. De los 140 maquinistas llamados a primera hora solo se presentaron 6, bajo la exigencia de mayores garantías de seguridad. Un contratiempo que Renfe, Adif y la Generalitat criticaron como una "huelga encubierta".
Las partes parecieron reencontrarse en la tarde del jueves, cuando se firmó un acuerdo a cuatro —maquinistas, Adif, Renfe y Generalitat— para retomar Rodalies en cuanto acabasen las "revisiones extraordinarias de seguridad".
Aunque las tareas parecían inmediatas, se alargaron varias horas más y el jueves por la tarde-noche apenas pudo arrancar la línea R2 norte, antesala de la recuperación masiva prevista para el viernes, toda vez que los trabajos de urgencia "han acreditado que está todo bien", celebraba la Generalitat.
Viernes 23: vuelta del servicio con cierta normalidad
Los problemas del viernes no pasarían de leves en un contexto normal. Tras el correcto funcionamiento de la línea R2 norte en la noche del jueves, la Generalitat dio su visto bueno a la recuperación progresiva del resto de líneas a lo largo del viernes tras haberse completado las labores de inspección y reparación de las vías e instalaciones anexas.
El servicio volvió, sí, aunque con severos retrasos, de más de 30 minutos en algunas líneas clave ante lo que Renfe anunciaba como "causas operativas derivadas de la recuperación del servicio" y con un número de usuarios muy inferior a lo que correspondería a un día laborable.
Sábado 24: confusión total y corte definitivo tras la enésima incidencia grave
A estas alturas la palabra caos ya se quedaba pequeña. Un sinfín de problemas acabó por obligar a la Generalitat a suspender todo el servicio de la red de cercanías en la comunidad autónoma en la mañana del sábado. Entre los problemas, un nuevo desprendimiento de tierras entre Cerdanyola del Vallès y Sabadell (Barcelona) en la R4, que no dejó heridos pero sí imposibilitó aún más el tráfico ferroviario.
La suspensión se anunció inicialmente de madrugada, con un aviso de la Consejería de Territorio a respuesta de la petición de los operadores, que comunicaron su incapacidad para operar la red ante el estado de las vías y otros elementos, con revisiones en hasta 21 puntos.
Pese al aviso, algún tren llegó a funcionar acumulando parones, interrupciones y numerosos mensajes contradictorios entre los propios responsables, para desasosiego de los cientos de miles de usuarios. Todo ello antes de que se produjera el citado desprendimiento.
Fue el aviso definitivo y alrededor de las 13:00 se daba la orden de la paralización total tanto para el sábado como de cara al domingo. La intención de los operadores era poder aprovechar y realizar el resto de revisiones de seguridad pese a los problemas climatológicos, una decisión que obligó a movilizar de urgencia un refuerzo parcial y errático de pasajeros por autobús.
Domingo 25: obras y reuniones a la carrera sin servicio de pasajeros
Cataluña estuvo también todo el domingo sin su particular Cercanías, entre reuniones de urgencia y promesas de que se retomaría la normalidad, o al menos una gran parte, a partir del lunes. Así, desde primera hora del domingo se encadenaban las reuniones en la sede de la consejería de Territorio de la Generalitat. Bueno, ni siquiera desde primera hora, porque hasta las reuniones iban con retraso.
De la larga sucesión de contactos y reuniones salió el compromiso de una reapertura casi total ya de cara al lunes, datado en un 87%, que en palabras de la consejera Silvia Paneque, suponía dar cobertura a unos 300.000 usuarios.
Los responsables de Renfe y Adif garantizaron que a lo largo del domingo y en las primeras horas del lunes se finalizarían las inspecciones de 69 puntos con riesgo medio y alto de incidencias, especialmente deslizamiento de tierras, con obras de intervención en 23 puntos sensibles.
Lunes 26: una cosa, la contraria, el caos total... y los primeros ceses
El comienzo de semana no ha podido ser más caótico a nivel ferroviario. Cuando se esperaba que Rodalies volviera con cierta normalidad, con servicio para el 87% de la red y con acceso gratuito, de madrugada saltaba el primero de los avisos.
Cuando apenas llevaba media hora el servicio de las líneas R1, R2 y R4, a las 6:30 Renfe anunciaba la suspensión de toda Rodalies por una incidencia informática en el centro de control de Adif en la estación de França, en Barcelona. De ella se ha llegado a sospechar de un ciberataque en forma de sabotaje, extremo al que se agarran Adif, Renfe y la Generalitat sin que haya confirmación al respecto.
Las autoridades anunciaban, a las 7:05, que había quedado resuelta la incidencia, pero antes de que los pasajeros pudieran retomar su normalidad, otro fallo retrasaba el funcionamiento de la red. Yendo y viniendo, pasaban los minutos y se sucedían los mensajes, pero también los retrasos, los enfados y los problemas de un servicio que vuelve a funcionar, con alertas como la provocada por un nuevo desprendimiento de tierra sobre la vía de la R11 entre Caldes de Malavella y Girona a primera hora de la tarde.
A las 17:30 que se publica este artículo Rodalies opera, sí, pero mal, con retrasos generalizados y cortes parciales de líneas, como la R15 entre Reus y Tarragona. Con todo, tanto Renfe como Adif parecen ser optimistas y hablan del "principio del fin" de este desconcierto, aunque el presidente del gestor ferroviario, Luis Pedro Marco, ha reconocido que "sería imprudente" avanzar en qué momento estará el servicio ferroviario totalmente recuperado.
Lo de que todo cambia en cuestión de minutos no es ningún recurso retórico: al filo de las 18 horas, el Ministerio de Transportes adelantaba el cese de dos figuras claves de Rodalies: el director operativo de Renfe y encargado del servicio, Josep Enric García, y al director general de explotación y mantenimiento de Adif, Raúl Míguez Bailo.
