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04/10/2015 10:05 CEST | Actualizado 04/10/2016 11:12 CEST

El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro

star wars darth El mundo entero tembló cuando salió a la luz la intención de hacer una nueva trilogía. No es para menos, ya que el 50% de las películas de Star Wars son malas, y sus spin-off, peores. Pero hay indicios de que la nueva trilogía y sus aliados desestabilizarán la balanza hacia el Lado de la Luz.

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana... Luke Skywalker descubrió que su archienemigo era su padre y que debía dejar de besar a Leia porque, en realidad, era su hermana. Y más o menos por la misma época, el capítulo uno de esta epopeya se convirtió en el cuarto. Pero nada de esto importa demasiado porque estábamos asistiendo al nacimiento de la saga espacial más famosa de la historia.

El cambio de manos de Lucasfilm a Disney ha suscitado todo tipo de polémicas, pero no es más que otro paso en la renovación del universo de los jedis. El mundo entero tembló de miedo cuando vieron la maniobra de Lucas para vender su creación, y se asustaron cuando salió a la luz la intención de hacer una nueva trilogía; pero pocos pudieron borrar una sonrisa de su cara cuando escucharon a Han Solo decir: "Hemos vuelto".

Una nueva esperanza asomó por el horizonte del universo de La Guerra de las Galaxias, como hiciera el joven Skywalker, allá por 1977. Aún así, el miedo ha vuelto cuando se han anunciado los spin-off y nuevas sagas a la estela de la nueva trilogía.

No es para menos, ya que el 50% de las películas de Star Wars son malas, y sus spin-off, peores. Porque esto de hacer películas alejadas de los personajes principales no es algo nuevo: recordemos las dos aventuras paralelas de los Ewoks y el famoso Holiday Special, del que el mismísimo Lucas reniega, hasta el intento de borrarlo de la existencia. Sin éxito, claro:

Pero hay indicios que señalan que la nueva trilogía y sus aliados desestabilizarán la balanza hacia el Lado de la Luz.

El piloto

En primer lugar, J.J. Abrams. Miles de palabras han sido y serán escritas a favor y en contra del director, pero no cabe duda de que es uno de los cineastas más importantes de los últimos años. Perdidos fue su primer éxito, pero también su primera polémica. Cierto es que la serie se encaminó hacia un final torpe y falto de la energía del principio, pero esto debe darnos la primera pista de que lo que se nos viene encima tiene buena pinta.

Abrams es un gran contador de primeros actos. Todas sus películas comienzan con un gancho imparable que termina por desinflarse en el último tercio. Lo positivo, en este caso, es que él se ha encargado de dar forma al comienzo de una nueva saga y, antes de perder fuelle, ya ha dejado el resto en manos de otras personas. Esto puede interpretarse como una forma de conocer su propio talante a la hora de dirigir y del respeto que tiene por el proyecto en que se embarca.

No podemos olvidar que es el hombre que se enfrentó a la otra saga espacial con un séquito de fans que no dejan escapar el más mínimo detalle: Star Trek. Y, por ahora, ha salido bastante bien parado de la experiencia. No es fácil replantear unos personajes tan queridos como Kirk y Spock, pero Abrams ha conseguido que muchos de sus seguidores aplaudieran su trabajo. Demostró, en cualquier caso, que siente un profundo respeto por estas sagas y que él también es un fan que sabe el rumbo que deben tomar.

Además, es guionista del episodio VII, y aquí va un dato curioso: también es el guionista de Armageddon. Podemos estar de acuerdo en que la inquietud científica de esta película brilla por su ausencia, pero la diversión y la acción parecen más que aseguradas. Conviene recordar, además, que La Guerra de las Galaxias es fantasía, por lo que esta vez las "fantasmadas" irreales no sólo se perdonan sino que son la base de la película.

La segunda parte queda en manos de Rian Johnson. Un director menos conocido, con una carrera pequeña pero con momentos interesantes entre los que destacan Brick, un homenajea al cine negro con una visión ingenua pero original, y Looper, una historia de ciencia ficción fallida en su apartado científico pero trepidante en lo que se refiere a la ficción.

El episodio IX, sin embargo, carece de las buenas vibraciones de los anteriores, ya que ha caído en las garras del perpetrador de Jurassic World: Colin Trevorrow. Un realizador del que sólo puede hablarse en términos de producción y taquilla, porque como director de cine, y no digamos artista, resulta una pérdida de saliva, tinta y megas.

El maestro

Esto nos lleva a la segunda garantía: el guionista Lawrence Kasdan. Como responsable del guión de El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi, es el artífice del auténtico trasfondo de los personajes y el encargado de explorar el universo creado por Lucas. Algunos le atribuyen el principal giro de la saga: que Darth Vader es el padre de Luke. Pero el propio Kasdan ha admitido que esta idea vino directamente de George Lucas.

Por si esto no convence a algunos indecisos, el primer trabajo de Kasdan como guionista fue En Busca del Arca Perdida. Pocos se atreven a decir algo en contra de Indiana Jones a estas alturas.

El Lado Oscuro

La tercera de las apuestas que se pueden hacer sobre el episodio VII, pese a toda la controversia que despierta, es Disney. La polémica Disney. El problema que tiene esta productora es la de las grandes compañías, que tienen mucho de lo que avergonzarse, y sus éxitos se ven empañados por la nostalgia. Pero si somos justos, observaremos la aportación real de Disney al mundo del cine.

Cuando se habla de Pixar, por ejemplo, tiende a atribuirse el buen camino de cada película al estudio, y los malos resultados a Disney. Pero olvidamos que la historia de Pixar ha ido ligada, desde el momento en que tomaron el rumbo hacia la animación, a la colaboración con Disney.

Y aunque los problemas entre ambas compañías hicieron que rompiesen relaciones durante un par de años, es desde la nueva adquisición de Pixar por Disney cuando han aparecido Up, Wall-E, Del Revés y el aclamado tercer capítulo de la saga de Toy Story.

Por otra parte, los olvidados Teleñecos vivieron uno de los mejores momentos de su historia con Los Muppets (2011), una vuelta a los orígenes que demostró que aún pueden recuperarse éxitos del pasado para ser revitalizados con fuerza.

En esta época de nostalgia y homenajes, Disney ha diseñado una producción de películas basada en los remakes y la reinterpretación de clásicos, tanto suyos (El Libro de la Selva, Maléfica) como de otras franquicias (Indiana Jones). Siendo justos, veremos que es, simplemente, Disney haciendo lo que ha hecho siempre. Porque si echamos la vista atrás, veremos que el verdadero producto Disney es Mickey Mouse.

Todo lo demás no han sido sino adaptaciones de cuentos clásicos, salvo Fantasía en 1940, y contadas excepciones en las que los protagonistas suelen ser Donald, Goofy y compañía. De modo que podemos asegurar que lo que va a hacer Disney con Star Wars es lo que lleva haciendo desde 1937. Experiencia no les falta.

Los jedis

Por último, la garantía de que la próxima película y trilogía de La Guerra de las Galaxias van a cumplir las expectativas, son sus fans. Es la saga que mejor ha conseguido regenerarse en la historia del cine. James Bond o Star Trek son ejemplos de franquicias que continúan reinventándose, pero ninguna de ellas ha hecho que nuevas generaciones de fans se sientan poseedores de sus personajes y aventuras durante tanto tiempo.

Si buscamos un fandom equivalente, tendríamos que irnos a los forofos del fútbol o a los idólatras de estrellas musicales y celebrities. Pero todos ellos son de carne y hueso, y sus admiradores pueden justificar su juramento de lealtad en que son personas reales. El universo de George Lucas tiene más fans que él mismo, y sus seguidores van a pedir a los personajes comportamientos propios de humanos de verdad.

Hay otros ejemplos de ficción que despiertan la locura del consumidor de cultura popular, pero donde otros universos sufren los vaivenes de la moda y descargan su peso en la nostalgia, Star Wars regenera su séquito de fans y recupera a los que siempre estuvieron allí, sin necesidad de que tengan que recurrir a las viejas batallas de "recuerdo la primera vez que la vi". ¡Eso quita tiempo para discutir sobre lo que está pasando ahora!

Esto trae consigo una adaptación a los tiempos como pocas películas pueden hacer. La dedicación de los fans a la saga ha hecho que muchos hablen de fan service (una película hecha al gusto de los seguidores) para contentar al público. Pero lo merecemos porque, aunque los fans de Star Warshemos tenido muchas razones para considerar a Lucas nuestro archienemigo por pervertir su propia creación, siempre estamos ahí.

Es posible que, pese a este intento de apaciguar los miedos sobre el nuevo rumbo de Star Wars, el lector mantenga su desconfianza. En ese caso, sólo queda decir una cosa:

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