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22/06/2012 10:58 CEST | Actualizado 11/10/2013 12:12 CEST

Jesús reparte hostias en el Estadio Municipal

Los voluntarios reparten una revista donde se puede encontrar información en diferentes lenguas sobre actividades caritativas, y el testimonio de gente conocida que recientemente han abrazado la fe católica renegando del mal camino.

Algunos reporteros españoles no han podido contenerse ante la tentación de presentar y fomentar el estereotipo de polaco devoto. Así, por ejemplo, Albert Font, reportero de RTVE, al describir el interior del Estadio PGE Arena de Gdansk lo primero que dijo fue: "Esta capilla será lo primero que vean los jugadores españoles". Como si en los estadios españoles no hubiera capillas. A lo que en España el señor Albert Font nunca hubiera prestado atención, en Polonia lo ha considerado digno de comentar.

Si realmente algún reportero quiere destacar la faceta de católicos practicantes de los polacos, vinculándola con la Eurocopa, debería acercarse al Estadio Municipal de Poznan donde han rebautizado la capilla del estadio con el nombre de Zona de Jesús, por analogía con la Zona de Aficionados.

La Zona de Aficionados (o Fan Zone si lo preferimos en inglés) es un lugar donde ver en una pantalla gigante los partidos en compañía de miles de hinchas. Es la manera más parecida a vivir el ambiente de un estadio sin estar en uno. Los hinchas visten los colores de sus equipos, cantan, gritan, beben y se divierten. Algunos son capaces de hacer todas estas cosas a la vez, pero es mejor no intentarlo.

Emulando esta idea de las zonas de aficionados, la Archidiócesis de Poznan tuvo la idea de rebautizar la capilla para llamarla Zona de Jesús (o Jesus Zone si lo preferimos en inglés) y de paso ampliar sus funciones. La finalidad es evangelizar y dar ayuda espiritual a los hinchas que visiten la ciudad durante la Eurocopa. Para ello hay unos 200 voluntarios que informan de aspectos relacionados con la asistencia religiosa. Los voluntarios también reparten una revista especialmente editada para la ocasión donde se puede encontrar información en diferentes lenguas sobre actividades caritativas, el testimonio de gente conocida, como futbolistas y cantantes de hiphop que recientemente han abrazado la fe católica renegando del mal camino, e información práctica como las horas a las que se celebran las diferentes misas en la capilla, las cuales son en diferentes idiomas: inglés, alemán, italiano, croata y polaco. Incluso hay previstas misas en latín.

Aunque lo cierto es que si el señor Albert Font profundizara un poco más, descubriría que la gran mayoría de personas que asisten a las misas de la Zona de Jesús son italianos e irlandeses. Es una imagen pintoresca el encontrar grupos de italianos e irlandeses orando en la capilla del Estadio Municipal de Poznan, con las manos entrelazados y los ojos enrojecidos, no precisamente por las lágrimas, rogando que por esta vez Jesús se ponga la camiseta de sus respectivas selecciones. Porque, durante las horas previas a los partidos, la capilla se llena de hinchas pidiendo una ayudita para su equipo. Toda ayuda es poca y, además, se sabe que el equipo de Jesús siempre gana. Lo que no se sabe es cuál es su equipo esta vez.

Claro que esto defraudaría al intrépido reportero, quien esperaría encontrarse allí a devotos polacos de rodillas con rosarios en las manos.