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23/02/2013 10:15 CET | Actualizado 24/04/2013 11:12 CEST

Cientos de miles de ciudadanos no pueden estar equivocados


Foto: EFE.

El que llevemos meses llenando las calles de Madrid, se hallan presentado cientos de miles de firmas, se hayan realizado encierros en decenas de centros sanitarios, se haya hecho una huelga de varias semanas... pone de relieve que la ciudadanía sabe lo que quiere. Parece claro que defender una sanidad pública es evidente. Parece claro que el nivel de escucha de la clase política ha sido nulo. No hay negociación, no la ha habido y probablemente no la habrá. Ya está el pescado vendido y no tienen la decencia de decirlo, pero sus hechos los delatan. No aguantarán otra legislatura, se irán. Pero el mal estará hecho. El trabajo de nuestro padres y abuelos habrá volado por los aires, se lo habrán vendido a empresas, a amigos, a los de siempre.

Los profesionales sanitarios hemos puesto argumentos encima de la mesa, hemos puesto alternativas encima de la mesa, hemos puesto nuestro conocimiento encima de la mesa. Parece que los maletines que había debajo pesaban más. Parece que los compromisos del Ritz y otros foros pesaban más. Los recientes datos de donaciones al partido del Gobierno por los grupos que pujan por comprar la sanidad pesan más.

Modificar el modelo de sanidad puede ser una alternativa. Pero nunca la de un partido político que no la debata, que no la incluya en programa electoral, que se la saque del sombrero. Esto no es democracia, es imposición. Y además una imposición muy poco inteligente. A la sociedad no nos sale a cuenta que vendan al capital privado servicios esenciales. Y les puedo garantizar que la sanidad lo es. Todos acabaremos padeciendo enfermedades y muriendo. Todos acabaremos necesitanto la ayuda del sistema sanitario. No podemos delegar esa ayuda al dinero de cada cual, eso no es solidario, ni ético ni eficiente.

Seguiremos alzando la voz, diciendo que están equivocados, que abrir vías de agua bajo la línea de flotación no ayudará al barco sanitario. Depongan las hachas, depongan la estulticia. Escuchen. Quizá les llegue el clamor popular de la gente que dicen ustedes representar, quizá les llegue la voz unánime de los profesionales sanitarios que claman por sentarse en la mesa con ustedes para ayudarles a poner orden y buscar alternativas.

Si la palabra no es suficiente no habremos comprendido. No habremos comprendido que nuestros mayores se mataron antes de ayer en este país por la misma razón, por no escucharse. No habremos comprendido que el camino de construcción de una sociedad busca el bien común y no la mejora táctica de los intereses de un grupo. No habremos comprendido que nos estamos jugando el todo por el todo.

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