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24/02/2013 09:55 CET | Actualizado 25/04/2013 11:12 CEST

¿Quién será el Mesías?

Este domingo y lunes se abrirán las urnas y los italianos eligirán su próximo Parlamento. Encabeza los sondeos el centroizquierda de Pier Luigi Bersani (35%), aliado con Izquierda, ecología y libertad de Nichi Vendola, seguido del partido de la derecha de Silvio Berlusconi (29%) con la Liga Norte, que, en realidad, soporta mal a il Cavaliere.

Pero las cosas no están tan claras como para creer a las últimas encuestas oficiales, ya que un 30% de los electores, entre desafección y pereza, todavía no se han decidido.

¿Qué pasará en el histriónico belén italiano? Lo cierto es que nadie lo sabe.

La campaña que se cierra ha sido la más confusa y demagoga de los últimos años: 184 símbolos de partido en concurso, diferentes alianzas entre varios políticos, semanas agitadas ante los acontecimientos imprevisibles que han marcado el país y, desde luego, el posible regreso de Berlusconi, el hombre más querido y más odiado en la historia de la política italiana.

Europa mira a Italia con miedo. Y la mayoría de los italianos, hartos de promesas incumplidas y de la vieja política, están como pastorcitos que buscan su estrella.

Los resultados, este fin de semana. Los retos son muchos. La aparición de nuevos partidos, como el centrista del ex primer ministro Mario Monti, aliado con Pierferdinando Casini y Gianfranco Fini (el ex mejor amigo de Berlusconi), o el Movimiento 5 estrellas del cómico Beppe Grillo, han fragmentado el panorama.

Las encuestas continúan sacando datos clandestinos y todos están de acuerdo en un punto: la fiebre imparable y populista de Beppe Grillo, con sus grandes mítines y transmisiones en la web, sigue ganando en intención de voto, acercándose a un 18%. Y bien podría terminar en segundo lugar, detrás del Partido democrático.

La diferencia entre los dos partidos políticos es bastante grande, pero el Pd tiende a la baja, mientras que los votantes del Movimiento 5 estrellas estarían en aumento. Una preocupación más para el partido de Bersani, también con respecto a Monti: de hecho no es cierto que la coalición de centro no sea capaz de alcanzar un número suficiente de escaños en el Senado.

Esto sugiere que Bersani tenga que pedir soccorro a Monti o dirigir su mirada hacia Grillo.

De echo, de una u otra manera, los de las 5 estrellas van a estar en el Parlamento.

Por supuesto la partida no se juega solo entre ellos. Más a la izquierda se coloca el partido Revolución civil de Antonio Ingroia, juez de Palermo, que, sin embargo, no ha querido renunciar del todo al poder judicial.

Corre solo el periodista de Turín Oscar Giannino. El movimiento con nombre trabaleguas, Hacer para detener el declive, nació el pasado verano y se profesa liberal. El programa electoral de Giannino se centra en diez puntos inspirado en la honestidad y la transparencia de la clase política.

Sin embargo, cinco días ante de las elecciones, le salpicó un escándalo que paralizó al país: Giannino no tiene ningún título académico en Chicago, no está graduado en economía y mintió muchos años sobre su curriculum y su vida.

Esta no fue la única historieta de la campaña italiana: ni hablar de las trampas diarias de Berlusconi, que envió a los ciudadanos un sobre con un cheque para la devolución del Imu, el impuesto sobre la primera casa. Y de la declaración falsa de Bersani, que dijo que por culpa de Berlusconi y de su carta, había cola en las oficinas de Correos de todo el país. Por supuesto, llegó también la mentira del tecnócrata Mario Monti, que presumió de ser el favorito de Angela Merkel. Beppe Grillo, por su parte, ha estafado a los italianos en las calles: criticó a la amnistía fiscal para los ricos, pero él mismo la utilizó dos veces.

Pase lo que pase, salga quien salga, el escenario italiano se queda bastante borroso. Y para los analistas, el Gobierno que viene durará muy poco.

Así que, en Italia, el portal de belén será ocupado por tiempo limitado. Y hasta por un falso Mesías.

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