Alejandro, español, en su primer día buscando trabajo en Suiza: "A buscar un futuro mejor al precio que sea"
“Sin el idioma… me tengo que ceñir a lo que hay”, reconoce.
Cada vez más españoles hacen las maletas y miran fuera en busca de oportunidades que no encuentran en casa. La falta de estabilidad laboral, los salarios ajustados y las dificultades para acceder a una vivienda empujan a muchos jóvenes a emigrar con la esperanza de mejorar su calidad de vida. Países como Suiza se han convertido en destino recurrente para quienes están dispuestos a empezar de nuevo con tal de construir un futuro más sólido.
Este es el caso de Alejandro Muñoz, un valenciano de 31 años afincado hasta hace poco a Barcelona que ha decidido dar el salto y mudarse a Suiza. Llegó con una maleta, sin dominio del alemán y con el inglés “prácticamente nulo”. El joven pasó su primer día en suelo suizo recorriendo agencias, bares y foros de empleo con el objetivo de informarse sobre la mejor manera de instalarse y buscar trabajo.
El creador de contenido ha comenzado una serie en redes sociales donde va a documentar todo su proceso de adaptación a su nueva vida. “He venido aquí a buscar un futuro mejor al precio que sea”, resume en el primero de los vídeos. Su testimonio resume la mezcla de pragmatismo y urgencia que experimentan muchos jóvenes españoles que están poniendo rumbo a Suiza en los últimos meses.
“Tampoco tengo opción de elegir”
Alejandro explica que su experiencia laboral es variada: ha trabajado en cadenas de producción, en servicios de limpieza, en montaje y desmontaje de eventos y, hasta hace poco, como vigilante de seguridad del metro de Barcelona. Sin embargo, reconoce que no saber alemán condiciona mucho sus opciones: “Sin el idioma… me tengo que ceñir a lo que hay”, asumiendo que, al menos al principio, deberá aceptar los trabajos disponibles mientras trata de asentarse y ganar tiempo para adaptarse al país y aprender la lengua.
En su relato aparece también la advertencia sobre el plazo temporal para regularizar estancias y tramitar permisos si se pretende establecer de forma continuada en el país. La mujer que le acompaña en la conversación explica que tiene tres meses de plazo para buscar trabajo y vivienda y, por ende, poder solicitar el permiso. Un margen de tiempo que añade presión a sus primeros días en Suiza y convierte cada jornada en una carrera contrarreloj.
La normativa suiza contempla distintos escenarios: ciudadanos de la UE/EFTA pueden realizar actividades por un periodo corto sin necesidad de un permiso formal, pero para estancias o empleos que excedan los 90 días hay que iniciar trámites de registro o solicitar el permiso correspondiente ante las autoridades. Esa barrera administrativa es uno de los principales desafíos que suelen relatar quienes emigran a Suiza.
Alejandro, que dice haber venido “a la aventura” y alojarse primero en un B&B, acude a sitios especializados en busca de información y orientación para dar los pasos con seguridad. Su caso pone en primer plano una decisión que hoy repiten muchos jóvenes: priorizar la estabilidad económica y laboral aunque ello suponga empezar desde abajo y adaptarse a empleos a priori menos cualificados. “Tampoco tengo opción de elegir, ¿no?”, dice en el vídeo, unas palabras que ilustran la tensión entre ambición y realidad práctica en la emigración actual.