Así funciona el equipo de "cazafantasmas" que persigue y erradica plagas de ratas en Nueva Zelanda
En Nueva Zelanda existen equipos de detección de ratas, que funcionan gracias a la información que aporta la ciudadanía.
Las plagas de ratas son un problema en muchas ciudades. Suponen un riesgo para la salud pública por las enfermedades que transmiten y también pueden ocasionar daños materiales. Además, al tener una capacidad reproductiva muy alta resulta complicado controlarlas.
En la ciudad de Wellington, en Nueva Zelanda, son conscientes de ellos y han elaborado un plan para erradicar todas las plagas. El objetivo es que en el año 2050 no haya una sola plaga en la ciudad.
La intención no es únicamente cuidar la salud pública, sino proteger la biodiversidad de este entorno. Por ello se lo están tomando muy en serio poniendo en marcha equipos de detección y concienciando a la población.
Así eliminan las plagas de ratas en Nueva Zelanda
El "truco" está en que cada avistamiento de una rata se toma muy en serio, y acaba activando una respuesta inmediata por parte de equipos especializados.
"Es algo similar a los Cazafantasmas", explica James Willcocks, director de proyecto de Predator Free Wellington, a The Guardian.
Estos equipos de "cazafantasmas" se dedican a avistar y a eliminar a toda rata que encuentren en la ciudad. Para ello cuentan con la ayuda de toda la población, que da la voz de alarma cuando localizan a un roedor o a varios de ellos.
El proceso es el siguiente:
- Primero se comprueba si verdaderamente hay una rata (ya que algunas señales pueden confundirse con fauna local).
- Luego intervienen perros que han sido entrenados para detectar roedores.
- Después, los equipos de captura (los "cazafantasmas") instalan cámaras, trampas y cebos.
- Cuando atrapan al animal, suelen analizarlo genéticamente para saber su origen y obtener la máxima información posible.
The Guardian pone el ejemplo de este protocolo, que se puso en marcha cuando un vecino encontró una rata en su jardín. Tras varias semanas sin conseguir capturarla, contactó al equipo de especialistas, que localizó a una rata de origen europeo introducida en Nueva Zelanda siglos atrás.
El método descrito consiste en un nivel extremo de vigilancia frente a las plagas, y además introduce un elemento que no se tiene en cuenta en la mayoría de ciudades y países: la colaboración activa por parte de la ciudadanía. Podría servir como ejemplo para el control de plagas en otros lugares.