Comparten las costumbres españolas que más sorprenden fuera: "En otros lugares no le encuentran el sentido"
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Comparten las costumbres españolas que más sorprenden fuera: "En otros lugares no le encuentran el sentido"

Desde "pedir la vez" hasta la sobremesa eterna: lo que en España es normal… fuera desconcierta (y mucho).

Un grupo de jóvenes de celebración.Getty Images

Hay hábitos que en España se hacen casi sin pensar… hasta que alguien de fuera los señala. Entonces es cuando muchos caen en la cuenta de que lo que aquí es completamente cotidiano, en otros países resulta extraño, incómodo o incluso incomprensible. Un debate viral en redes ha puesto el foco en varias de estas costumbres que definen el día a día español.

Una de las más comentadas es el clásico "¿Quién es el último?". Ese sistema de turnos improvisado en panaderías, consultas o tiendas pequeñas funciona sin números ni tickets, pero con una precisión sorprendente. Para los españoles es lo más normal del mundo; fuera, sin embargo, muchos no entienden cómo algo así puede funcionar sin que reine el caos.

"Saludar en el ascensor": educación o invasión

Otro gesto que ha generado debate es el de entrar en un ascensor y decir "hola". En España se interpreta como educación básica, pero en otros países puede verse justo al contrario. "Para vosotros es educación… en otros países puede parecer que invades la intimidad", explica uno de los usuarios.

De hecho, hay quien señala que en lugares como Reino Unido nadie inicia ese saludo, mientras que aquí ocurre lo contrario: si no lo haces, te miran raro. Dos formas completamente distintas de entender algo tan simple como compartir un espacio pequeño.

La sobremesa: el ritual que nadie entiende fuera

Si hay una costumbre que desconcierta especialmente es la sobremesa. Mientras que en muchos países comer es algo rápido -sentarse, terminar y marcharse-, en España puede alargarse durante horas. Café, charla y tiempo compartido forman parte del ritual.

"Para nosotros es como un momento de unión… en otros lugares no le encuentran el sentido", resume uno de los comentarios. Y es que, fuera de España, la mesa suele ser solo para comer, no para quedarse.

Horarios imposibles… y planes improvisados

Los horarios españoles también llaman mucho la atención. Cenar a las 22:00 o alargar los planes hasta bien entrada la noche no es lo habitual en otros países, donde la rutina termina mucho antes. A esto se suma otra característica muy nuestra: la improvisación.

Aquí es común quedar con poca antelación o cambiar planes sobre la marcha, mientras que en otros lugares es necesario organizar todo con días -o incluso semanas- de antelación. "Hay países en los que necesitas semanas para planear algo con la gente", apunta otro usuario.

Dos besos, contacto físico… y charlas en mitad de la calle

El contacto físico también marca diferencias. Dar dos besos al conocer a alguien, tocar el brazo al hablar o acercarse mucho en una conversación es completamente natural en España, pero puede resultar incómodo en otras culturas donde el espacio personal es más importante.

A esto se suman escenas muy reconocibles: gente hablando en mitad de la calle sin preocuparse por el paso o decir "que aproveche" a desconocidos en un restaurante. Gestos pequeños que aquí son normales… pero que fuera no se ven.

Costumbres pequeñas que dicen mucho

Más allá de los grandes hábitos, también hay detalles que sorprenden: desde el reparto de pan en algunos pueblos hasta el famoso camión del butano anunciándose con música. Son pequeñas cosas que forman parte del día a día y que, vistas desde fuera, resultan casi curiosidades culturales.

En conjunto, todas estas costumbres reflejan una forma de vida muy particular. Lo que para algunos "no tiene sentido", para otros es simplemente su manera de entender las relaciones, el tiempo y la convivencia.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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