Despiden a una mujer que se pasó 30 noches en el trabajo sin estar de servicio: acompañaba a su novio
Trabajaba en una residencia de mayores.

Una trabajadora de una residencia de ancianos en Ámsterdam ha sido despedida de forma disciplinaria tras descubrirse que pasó al menos 30 noches en su lugar de trabajo sin estar de servicio, únicamente para acompañar a su pareja, que sí realizaba turnos nocturnos. El caso ha terminado en los tribunales y el juez ha sido sentenciado el despido como justificado.
La mujer trabajaba en una residencia de mayores, donde se encargaba de tareas como la limpieza, el servicio de comidas y bebidas y la atención básica a los residentes. Su novio, que también trabajaba en el mismo centro, realizaba turnos nocturnos.
Según se ha probado en el proceso judicial, la empleada acudía al centro durante la noche sin estar asignada a ningún turno. Entraba en el turno de su pareja permaneciendo allí durante horas simplemente para estar con él.
Las primeras sospechas
Durante meses, esta situación pasó desapercibida para la dirección del centro. La mujer no registraba esas horas nocturnas como tiempo trabajado, pero sí accedía a las instalaciones sin autorización, algo que la empresa consideró posteriormente “sumamente reprobable” según informó un medio local.
El caso comenzó a tomar forma en junio, cuando la trabajadora fue llamada por su gerente para hablar sobre la cantidad excesiva de horas extra que estaba realizando. En esa conversación, la dirección le trasladó que, aunque valoraban su implicación, ese nivel de disponibilidad suponía un alto coste económico y organizativo para la empresa y los clientes.
Semanas después, un compañero la vio de madrugada en la residencia, pese a que no figuraba en ningún turno. Al ser citada por su gerente, la mujer explicó que había acudido únicamente a recoger un cargador de su novio. Fue entonces cuando la empresa tuvo conocimiento, por primera vez, de la relación sentimental entre ambos.
Muchas noches fuera de servicio
La explicación no convenció a la dirección. Tras revisar los registros de acceso y los datos clave de tiempo, la empresa concluyó que la mujer había pasado alrededor de 30 noches en la residencia sin estar de servicio, coincidiendo exactamente con los turnos nocturnos de su pareja.
Aunque no cobraba esas horas ni las fichaba como trabajo, la empresa decidió proceder a un despido sumario, alegando que había accedido repetidamente al centro sin autorización y que, además, había mentido en varias ocasiones al ser preguntada por su presencia nocturna.
La demanda y la decisión del juez
Tras su despido, la trabajadora acudió a los tribunales y reclamó casi 21.000 euros, al considerar que la medida era desproporcionada. Alegó que siempre había mostrado un fuerte compromiso con los residentes, que nadie le había advertido de que su comportamiento estuviera prohibido y que no existía ningún reglamento interno que lo impidiera expresamente.
Sin embargo, el juez no compartió esta visión. En su fallo, dejó claro que acudir voluntariamente durante el día para ayudar no es comparable a permanecer en la residencia durante la noche sin estar de servicio, y menos aún mientras trabaja su pareja. Según el magistrado, la mujer debía haber entendido que no tenía nada que hacer allí a esas horas.
El juez subrayó que la presencia nocturna por sí sola no habría justificado un despido inmediato, pero que la situación cambia al comprobarse que la empleada mintió repetidamente para ocultar la verdad. Esa combinación de acciones fue considerada conducta gravemente culpable. Por ello, el tribunal concluyó que el despido fue legal y que la trabajadora no tiene derecho a indemnización.
