Donna Haraway, filósofa: "No obtenemos nuevas ideas cuando las cosas funcionan. Las obtenemos cuando las cosas se rompen"
En cuanto a la IA, la experta opina que "está siendo objeto de hiperinversión" y "generando un daño medioambiental enorme".

Donna Haraway, filósofa, bióloga y teórica feminista, se hizo conocida en el año 1985 con su ensayo Manifiesto cíborg, en el que aseguró que el ser humano está integrado en y con la tecnología.
La académica estadounidense es profesora emérita en la Cátedra de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz (EEUU) fue seleccionada en diciembre de 2025 entre los 10 pensadores tecnológicos más influyentes por el suplemento Ideas de El País.
Precisamente en El País, Donna Haraway acaba de conceder una entrevista en la que ha reflexionado acerca del pensamiento humano y del desarrollo tecnológico de moda en estos momentos: la inteligencia artificial (IA).
La filósofa ha subrayado que "no obtenemos nuevas ideas cuando las cosas funcionan. Las obtenemos cuando las cosas se rompen. De ahí emerge la posibilidad de cambio. Es solo una de las razones por las que creo que la gente resiste".
"Yo ahora mismo estoy implicada con personas que intentan impedir la construcción de más centros de detención para inmigrantes antes de ser deportados. Al resistir, intentamos hacer que falle todo el aparato, de forma que abra en el mundo la posibilidad de que ocurra algo distinto. Intentamos hacer colapsar los sistemas de opresión para que, desde el vientre del monstruo, puedan surgir nuevas posibilidades. Creo que el movimiento por los derechos civiles hace eso con enorme lucidez", ha añadido Donna Haraway.
"Soy partidaria de una IA lenta"
Al ser preguntada acerca de si utiliza la IA en su día a día, la experta ha reconocido que "es imposible no usarla. Cada vez que entro en Google recibo un resumen con IA de lo que he buscado. No tengo elección. ¿La uso de forma activa e intencionada? No. Soy demasiado perezosa para aprender a usarla. Tengo amigos artistas que hacen cosas muy interesantes con ella. En algún momento supongo que aprenderé a usarla de forma selectiva".
En cualquier caso, la filósofa ha dejado claro que la IA "no es el diablo: es un conjunto de herramientas que está siendo objeto de hiperinversión, con enormes cantidades de capital y no con los mejores fines. Generando un daño medioambiental enorme. Soy más bien partidaria de una IA lenta, de desarrollarla solo en la medida en que haya relaciones energéticas sostenibles, relaciones ecológicas sostenibles y una reorganización creativa del trabajo. Estoy a favor de una IA lenta, integrada en la construcción del mundo en el que creo. Y no de la IA rápida a la que hoy nos están sometiendo".
