En un parque infantil noruego dan a los niños cuchillos y hachas para que crezcan felices: "Si los proteges demasiado, les robas experiencias que les harán más seguros"
Todo tiene una explicación racional.
¿Juegos o armas? El parque infantil Valbyparken de Copenhague, capital danesa, no para de acaparar titulares en los medios de comunicación. Según publica The Economist, más allá del "café gratis para padres agobiados", se pueden encontrar hachas y cuchillos para que los niños se diviertan.
Tal y como reza la publicación, estos jóvenes con una edad que en cualquier otro país apenas se les permitiría subir a un columpio sin vigilancia, se escapan a tallar palos, su propia barita máica o o un remo, con estas herramientas de acero.
"No es un defecto"
Introducir estas armas como juguetes puede parecer un riesgo innecesario, pero se trata de todo lo contrario. Según se explica, inyectar una dosis de riesgo en la diversión de los niños "no es un defecto". En los parque ya hay peligros de por sí: "La naturaleza ofrece una gran variedad de formas para que los niños se golpeen, arañen y ensucien".
"Son los niños quienes deben estar atentos a cada paso que dan", asegura Helle Nebelong, exfuncionaria del ayuntamiento de la capital danesa y encargada de diseñar la zona infantil a principios de siglo. "Deben hacerse responsables de su propia seguridad", dicta.
Ella sentencia que "el juego infantil ha quedado envuelto en plástico". Con ello, critica que "cualquiera que haya visitado una zona de juegos que frecuentaba de niño puede ver cómo se ha eliminado cualquier cosa que pueda causar hasta un raspón en la rodilla o una falda sucia".
La crianza basada en la ansiedad
Por su parte, Mariana Brussoni, experta en infancia de la Universidad de British Columbia, denuncia, "una epidemia de crianza basada en la ansiedad" por la tendencia hacia un juego más aburrido y seguro. Consultada por el medio de comunicación, agrega que "si proteges demasiado a los niños, les privas de experiencias que les harán más seguros y felices", lamenta.
Tal y como reza la publicación, los niños están bien preparados para saber qué experiencia atrevida les emocionaría más, y para aprender de sus errores. De hecho, investigaciones recientes, recogidas por el periódico, muestran que revolcarse en el suelo tiene efectos maravillosos sobre los sistemas inmunitarios de los pequeños.
Por ello, los parques infantiles en los países nórdicos se ven como "un recinto de prácticas" para los niños, donde sienten "cosquillas en el estómago" por asumir riesgos.