Eugenia, italiana de 27 años, se va de Ibiza tras subirle el alquiler un 133%: "Como no hagas dos trabajos a la vez, ya no puedes pagarte una habitación"
Una situación cada vez más insostenible.
La crisis de la vivienda se ha convertido desde hace tiempo en uno de los grandes problemas de Baleares, donde el fuerte tirón turístico y la escasez de oferta han disparado tanto el precio de compra como el de los alquileres.
Ibiza es uno de los ejemplos más extremos: cada temporada se multiplican los testimonios de trabajadores que, pese a tener un empleo estable, se ven obligados a abandonar la isla porque no consiguen encontrar un alojamiento que puedan asumir.
Es el caso de Eugenia, una joven italiana de 27 años que, tras tres años viviendo en Ibiza, ha decidido regresar a Nápoles después de que el propietario del piso en el que vivía le comunicara una subida del alquiler del 133%. Su caso, recogido por el Diario de Ibiza, refleja la situación de un mercado inmobiliario donde incluso alquilar una habitación se ha convertido en un lujo al alcance de muy pocos.
"Sin dos trabajos ya no puedes pagarte una habitación"
Eugenia asegura que el mercado del alquiler ha cambiado radicalmente en apenas un año. Si en la temporada anterior era posible encontrar una habitación individual por entre 700 y 800 euros, ahora esa cantidad apenas alcanza para compartir dormitorio con otra persona.
"Como no hagas dos trabajos a la vez, ya no puedes pagarte una habitación", lamenta la italiana. Según explica, los precios se han disparado hasta el punto de que compartir habitación puede costar ya alrededor de 800 euros por persona.
Pese a que asegura haberse adaptado perfectamente a la vida en la isla y contar con un empleo estable en una tienda de ropa, la subida de los alquileres ha terminado por hacer inviable continuar viviendo allí.
De 1.200 a 2.800 euros, una subida desmedida
Hasta el pasado invierno, Eugenia compartía un pequeño piso de unos 50 metros cuadrados en Platja d'en Bossa junto a un amigo. Entre ambos pagaban 1.200 euros mensuales, una cantidad que consideraban razonable para la temporada baja.
Sin embargo, con la llegada de la primavera, el propietario les comunicó que el alquiler "subiría un poco". La sorpresa llegó cuando la nueva renta ascendió a 2.800 euros al mes, un incremento del 133% que hizo imposible renovar la vivienda.
La joven explica además que comenzó a buscar alternativas, pero se encontró con anuncios que exigían hasta 24.000 euros por adelantado para alquilar un año completo o habitaciones compartidas por 850 euros mensuales.
Un mercado cada vez más inaccesible
Y el caso de Eugenia no es una excepción. En los grupos donde se anuncian alquileres temporales abundan habitaciones dobles por entre 1.400 y 1.500 euros al mes, muchas de ellas con condiciones muy restrictivas o limitadas únicamente a determinados perfiles de inquilinos.
También proliferan ofertas por periodos muy concretos, anuncios sin contrato de arrendamiento o alquileres que se pagan fuera de los cauces habituales, una situación que deja a muchos trabajadores sin apenas garantías y expuestos a fuertes incrementos de precio de un día para otro.
Mientras prepara las diez maletas con las que regresará a Italia, Eugenia reconoce que lo más difícil será despedirse de una isla que siente como su hogar. Pero, como resume ella misma, cuando el alquiler exige prácticamente dos sueldos para poder pagar una simple habitación, la decisión deja de ser una cuestión de elección y pasa a ser una necesidad.