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José, capitán de un yate de 6 millones en Ibiza, duerme en una furgoneta de 4.000 euros: "Los ingresos son buenos, pero si se te va la mitad del sueldo en un alquiler, no merece la pena venir a la isla"

José, capitán de un yate de 6 millones en Ibiza, duerme en una furgoneta de 4.000 euros: "Los ingresos son buenos, pero si se te va la mitad del sueldo en un alquiler, no merece la pena venir a la isla"

"Vivo aquí para poder mantenerme luego en invierno".

José en su furgoneta y una furgonetaDiego Revuelta / getty images

Ibiza es sinónimo de lujo, fiestas exclusivas y megayates. Cada verano, la isla balear recibe a celebridades, deportistas, empresarios y turistas con un alto poder adquisitivo que llenan sus puertos y playas. Sin embargo, detrás de esa imagen de postal existe la realidad de los miles de trabajadores que hacen posible que todo funcione, pero que apenas pueden permitirse vivir allí.

Uno de ellos es José, capitán de un yate valorado en seis millones de euros. Durante seis meses al año dirige una embarcación de lujo que puede alquilarse por unos 5.000 euros al día —más el combustible—, pero cuando termina su jornada regresa a una furgoneta de apenas 4.000 euros, donde vive desde hace seis años para evitar que el precio de la vivienda se lleve la mayor parte de su salario.

José en su furgonetaDiego Revuelta

Dormir en una furgoneta para poder ahorrar

La historia de José forma parte del reportaje realizado por el creador de contenido Diego Revuelta sobre la otra cara de Ibiza. En él explica que decidió instalarse en una furgoneta porque alquilar una vivienda durante la temporada alta hace prácticamente imposible ahorrar. "Los ingresos son buenos, pero si se te va la mitad del sueldo en un alquiler, no merece la pena venir a la isla", resume. 

Su caso rompe con la idea de que solo los trabajadores con salarios bajos sufren la crisis de la vivienda. A pesar de ocupar un puesto de responsabilidad como capitán de barco, asegura que pagar un alquiler de entre 2.500 y 3.000 euros al mes no le compensa económicamente.

"Vivo aquí para poder mantenerme luego en invierno", explica mientras enseña el reducido espacio en el que duerme durante la temporada turística. El conjunto se compone de un colchón que ocupa todo el maletero de la furgoneta y donde debajo tiene algunas pertenencias como ropa y medicinas. 

El contraste entre el lujo y la realidad

El contraste resulta llamativo. José pasa el día al mando de un Jaguar 72, un yate de lujo valorado en seis millones de euros que suele transportar hasta doce pasajeros. Según explica, la mayoría de los clientes son personas con un elevado poder adquisitivo, desde empresarios hasta futbolistas que alquilan la embarcación para disfrutar del Mediterráneo.

Yate de lujo, en una imagen de archivo.
Yate de lujo, en una imagen de archivo.Marin Tomas

Sin embargo, cuando termina la jornada cambia los acabados de lujo por apenas unos metros cuadrados sobre ruedas. "Es difícil", reconoce al comprar ambas realidades. Aunque admite que vivir junto al puerto tiene la ventaja de que nunca se levanta tarde, ya que tiene la furgoneta aparcada enfrente del yate. 

Alquileres al alcance de muy pocos

El problema de la vivienda en Ibiza va mucho más allá del turismo. Encontrar una casa disponible durante la temporada alta se ha convertido en una misión casi imposible y los precios han alcanzado cifras difíciles de asumir incluso para profesionales cualificados.

Según relata el reportaje, una habitación en un piso compartido puede superar fácilmente los 1.000 euros mensuales e incluso alcanzar los 1.300, mientras que un apartamento de una habitación ronda los 2.000 euros al mes. En algunos casos, las viviendas más próximas al puerto llegan a situarse entre los 2.500 y los 3.000 euros durante el verano.

Esta situación afecta también a médicos, profesores, policías, guardias civiles o bomberos, muchos de los cuales tienen dificultades para encontrar alojamiento estable durante la temporada.

Una estrategia para seguir trabajando en la isla

José asegura que vivir en una furgoneta no responde a un gusto por ese estilo de vida, sino a una decisión puramente económica. Para él, se trata de un "plan de ahorro" que le permite aprovechar la temporada de verano sin que el coste de la vivienda absorba buena parte de sus ingresos.

Mientras los turistas disfrutan de unas vacaciones de ensueño, José y otros muchos empleados convierten una furgoneta en su hogar temporal. Un contraste que evidencia que, en la isla del lujo, incluso un capitán de un yate multimillonario puede terminar durmiendo en una furgoneta porque alquilar una casa ha dejado de ser una opción viable.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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