Drizzle, el superyate de 300 millones de euros propiedad del dueño de Zara en la Costa Esmeralda: desde una piscina privada hasta suites, todos los lujos a bordo
Un superyate que ofrece el máximo confort durante largas travesías.

Hay embarcaciones que pasan desapercibidas y otras que convierten su llegada en todo un acontecimiento. Es el caso del Drizzle, el espectacular superyate de Amancio Ortega, fundador de Zara y principal accionista de Inditex, que estos días ha vuelto a dejarse ver en las aguas cristalinas de la Costa Esmeralda, en el norte de Cerdeña. Sus casi 92 metros de eslora y su imponente silueta lo han convertido en una de las grandes atracciones del verano.
Construido por el prestigioso astillero neerlandés Feadship y entregado en 2024, el Drizzle está considerado uno de los megayates privados más avanzados del mundo. Se trata de una embarcación valorada en torno a 300 millones de dólares, unos 275 millones de euros al cambio, aunque el precio nunca ha sido confirmado. Además de por su eslora, también destaca por sus 14,5 metros de manga y unas 3.000 toneladas de arqueo bruto.
Tal y como recoge Il Messaggero, su diseño exterior lleva la firma de Sinot Yacht Architecture, mientras que la ingeniería naval ha corrido a cargo de De Voogt Naval Architects, dos de los estudios más reconocidos del sector. El resultado es un superyate que combina líneas elegantes, tecnología de última generación y espacios concebidos para ofrecer el máximo confort durante largas travesías.
Tecnología y lujo, todo en uno
Se trata del primer yate híbrido-eléctrico certificado construido por Feadship, un sistema que permite reducir el consumo de combustible, las emisiones y el ruido durante la navegación. Gracias a esta innovación puede alcanzar una velocidad máxima de unos 16 nudos y recorrer alrededor de 5.500 millas náuticas a velocidad de crucero antes de repostar, lo que le permite afrontar largas travesías oceánicas con una mayor eficiencia.
Pero si hay algo que llama la atención es el nivel de exclusividad que ofrece a bordo. El superyate cuenta con una gran piscina privada integrada en la cubierta principal, un amplio club de playa en la popa con plataformas abatibles que se transforman en una terraza sobre el mar y varios espacios diseñados para garantizar la máxima privacidad de sus invitados. A ello se suman lujosas suites, amplios salones y acabados de primer nivel pensados para ofrecer el máximo confort.
El propietario de esta impresionante embarcación es el empresario gallego Amancio Ortega que, fiel a su habitual discreción, apenas realiza apariciones públicas, pero cada verano alguno de sus yates acapara la atención allí donde fondea. Este año ha sido el turno del Drizzle, que vuelve a demostrar que la Costa Esmeralda sigue siendo uno de los destinos favoritos de las grandes fortunas para disfrutar del Mediterráneo.
