En España es el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana el que reclama a comunidades autónomas y ayuntamientos el que velen por la ley: en Francia sucede al revés.
La Policía alerta de los fraudes más habituales en el alquiler de viviendas y de las señales de alarma para detectarlos a tiempo y evitar convertirse en víctima de una estafa inmobiliaria.
La idea es sencilla: una persona se instala temporalmente en una vivienda mientras los propietarios están fuera y, a cambio, se encarga de tareas como cuidar mascotas o mantener la casa. Sin alquiler, pero con responsabilidades.