La psicología dice que el 85% de las personas creen ser menos sesgadas que la media: es estadísticamente imposible pero cognitivamente predecible
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La psicología dice que el 85% de las personas creen ser menos sesgadas que la media: es estadísticamente imposible pero cognitivamente predecible

Cuando evaluamos a otros usamos su comportamiento como evidencia, pero cuando nos evaluamos a nosotros mismos creemos que somos neutrales.

Una marquesina, con un cartel de Donald Trump y Jeffrey Epstein y una cita sobre su amistad pasada, el 3 de septiembre de 2025, en Londres, en una campaña ante la visita del presidente de EEUU.Leon Neal / Getty Images

Ni machista, ni feminista, ni extremista, ni racista... La percepción que tenemos de nosotros mismos no siempre casa con la realidad. De hecho, la mayoría de las personas cree que opiniones y creencias están menos sesgadas que las del resto de la gente. La antropóloga Candela Antón (@candeliousfang) analiza este tema en su canal TikTok y lo califica como "la ironía cognitiva suprema: el sesgo que nos impide ver los propios sesgos".

"Se llama sesgo del punto ciego, fue descrito por los expertos Pronin, Linn y Ross y funciona de la siguiente manera: reconocemos muy fácilmente los sesgos en los demás, como 'esta personas vota esto por un sesgo de confirmación', pero creemos que nosotros somos la excepción", explica esta antropóloga. Pero no es así: en los estudios realizados por estos expertos, "el 85% de participantes se calificaron como menos sesgados que la persona promedio, algo es es estadísticamente imposible y cognitivamente predecible".

"West, Meserve y Stanovich encontraron también algo interesante, añade Antón, "incluso después de haber enseñado a las personas sobre sus propios sesgos son cognitivos, su punto ciego permanecía intacto", añade esta experta. Se refiere a los expertos R. F. West, R. J. Meserve, R. J. y K. E.Stanovich, K. E., que han publicado numerosos estudios sobres esta cuestión.

"Aprender sobre sesgos nos hace mejores identificándolos en los demás, pero peores reconociéndolos en nosotros mismos, porque ahora tenemos un falso sentido de inmunidad", resalta esta experta. Por ejemplo, pensamos: "Yo ya sé esto y, obviamente no me afecta", y es que este mecanismo es bastante "perverso", añade. 

"Pronin y Kugler", prosigue esta antropóloga, "mostraron que cuando evaluamos a otros usamos su comportamiento como evidencia (pensando, por ejemplo, 'mira, mira cómo actúa esta persona), pero cuando nos evaluamos a nosotros mismos confiamos en nuestra capacidad de introspección", es decir, de mira a nuestro interior para observar y analizar los propios estados mentales, pensamientos, emociones y conductas. "Pensamos 'Yo sé mis razones y claramente son objetivas'. Y es que la introspección nos da un acceso privilegiado a nuestras propias intenciones, pero claramente las intenciones no eliminan los sesgos. De hecho, esa confianza ciega en la introspección es precisamente lo que nos ciega", recalca Antón.

Así que, esta experta recomienda a los que quieran "entrenar ese músculo metacognitivo para reconocer tus propios puntos ciegos, pueden unirte a Empathy, donde encontrarán un club lectura antropológico con unas sesiones en videollamadas jugosísimas y un montón de debates muy chulos en su comunidad de Instagram, además de más contenidos de finanzas, ciencia...".

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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