Laura Tejerina, una de las 328 sinergólogas certificadas en todo el mundo: "El cuerpo no hace nada por casualidad"
La especialista destaca la relevancia que tiene su campo de profesión en nuestra sociedad.

La sinergología puede ser un concepto poco común para la gran mayoría de las personas. Se trata de una disciplina de decodificación y lectura de la comunicación no verbal e inconsciente y semiconsciente, conforme expone el portal del Español de Sinergología.
Hasta la fecha, hay únicamente 328 personas certificadas, a nivel global, en dicha profesión. Laura Tejerina es una mujer española, quien integra este selecto grupo de expertos. La sinergóloga habla sobre su campo laboral para los micrófonos de la Cadena SER.
“Dentro del mundo de la comunicación no verbal, esta disciplina es muy interesante porque utiliza un método riguroso y científico que tiene codificado más de 1.200 gestos en el cuerpo”, asegura Tejerina.
La experta explica que el objetivo de esta rama científica se centra en el análisis de las diversas gesticulaciones involuntarias del cuerpo humano. “Nosotros lo que hacemos es estudiar la parte que no se puede controlar: un parpadeo, un picor en el rostro, un movimiento en la silla; son este tipo de cosas que hacemos en el cuerpo que no pensamos y que vienen antes del propio pensar”, detalla.
“El cuerpo no hace nada por casualidad, todo tiene un porqué. Hay una especie de mapa mental que se proyecta en el cuerpo; esto está directamente relacionado con cómo funciona nuestro cerebro y cómo nuestro nervioso motor lo refleja en el cuerpo”, complementa.
La aplicación de la sinergología
Tejerina comenta que la sinerología se puede aplicar a una variedad de ámbitos ocupacionales. “Los que somos sinergólogos, aparte tenemos otras profesiones, y la mayoría de mis colegas son directores de recursos humanos para la selección de personal, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, directores comerciales e incluso peritos”, sostiene.
Por último, la especialista subraya la estrecha correlación entre los gestos incipientes de las personas y la facultad de mentir. “Mentimos mucho, muchísimo, aunque muchas mentiras son piadosas”, señala.
“Es muy común que haya muchos micropicores en el cuerpo: nos tocamos mucho la cara cuando hablamos; el sistema nervioso, el cuerpo, detecta que algo te está perturbando y, dependiendo de dónde te pique, significa una cosa u otra”, concluyó.
